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Música

El grito de la independencia en la música colombiana

La década de los 90 fue la época dorada de la música en Colombia. Un rescate de la tradición musical de las regiones del país. El nacimiento de una nueva colombianidad.

Ana Lucía Rey González
19 Jul 2018 8:29:29 PM

Fotos: María Alejandra Villamizar Assaf- Canal Trece

Fue en 1993, el mismo año en el que MTV llegó a Latinoamérica con el videoclip ‘We are sudamerican rockers’ de Los Prisioneros, que Aterciopelados lanzó ‘Con el corazón en la mano', su álbum debut.

[ 'Símbolo Marciano', el primer documental oficial de Aterciopelados. Estreno 29 de julio a las 8 p.m. ]

La escena del rock nacional era casi inexistente, no solo desde los artistas; también desde la cadena de la industria musical. “La cosa está muy buena comparada con hace ‘veintipico’ de años que empezamos nosotros. Prácticamente no había nada, por lo menos en nuestro género. No había dónde tocar, ni escuelas dónde estudiar”, asegura  Andrea Echeverri, voz líder de Aterciopelados.

Rebeldes, salvajes y contando las historias del día a día en una ciudad como Bogotá, irrumpieron Andrea y Héctor. Pusieron a sonar ‘Florecita rockera’ y ‘Bolero falaz’.

La antigua carrera Décima con los icónicos buses de Servicio Ejecutivo, las cabinas telefónicas amarillas y las estrechas calles del centro reemplazaron a la urbe neoyorquina, a los paisajes europeos. Crearon una identidad, una cercanía que antes no había sido explorada.

Y lo lograron “haciendo el calle a calle en el continente”, dice Álvaro González 'El profe', director de Radiónica.

Acostumbrado a consumir lo de afuera, el público se empezó a enorgullecer de lo propio. El concepto de una sociedad pluriétnica y multicultural nació gracias al poder de la música.

‘Los clásicos de la provincia’ o el rescate de la tradición Caribe

Las influencias de leyendas como Alejo Durán y Rafael Escalona y el vallenato como un género inherente de la tradición musical colombiana hacen parte de ‘Los clásicos de la provincia’, de Carlos Vives (1993).

Hoy en día, un clásico de la música colombiana que halló en el arraigo cultural el camino. Y que exploró la integración de instrumentos adicionales al acordeón y la caja - como la guitarra y el bajo-.

Con un éxito tal que tras 6 meses de su lanzamiento se habían vendido 3 millones de copias, cuando lo usual era 600 a 800 mil en un año.

Este álbum se convirtió en una oportunidad de traer la música autóctona de las regiones, fusionarla con sonidos modernos y volverla neopopular.

Para Iván Benavides, músico productor y gestor cultural, los dos grandes discos de la música popular de los 90 fueron ‘El dorado’, de Aterciopelados, y ‘La tierra del olvido’, de Carlos Vives.Pues estos  abrieron “la posibilidad de una nueva modernidad”, en la que, agrega, reconocimos “nuestras expresiones locales e identidades territoriales, pero en diálogo con el mundo”.

Mira el documental: 'Independencia Grita' de Canal Trece:

El rock como lenguaje universal, desde la colombianidad

En los 90, ser una estrella pop o rock no era fácil, pero figuras como Carlos Vives, Shakira y, unos años más tarde, Juanes, se convirtieron en modelos a seguir. O así lo asegura el crítico y periodista musical, Daniel Casas. “Los artistas colombianos tuvieron oportunidad de proyectarse a nivel internacional”, cuenta.

Con Aterciopelados, otros proyectos musicales como La Derecha, 1280 Almas y Bloque de Búsqueda se dieron a conocer. De hecho, la exploración del género con la electrónica llegó de la mano de Sidestepper.

[Lee también: Estados Alterados, 1280 Almas y Systema Solar, entre otros grupos nacionales, nos contaron las experiencias detrás de su primer videoclip ]

 “Como no había una gran variedad de música con la cual identificarse, estos primeros discos que llegaron y conectaron con la gente...fue mágico”, dice Héctor Buitrago, bajista de Aterciopelados.

Pero más allá de la creación de identidad nacional, este escenario logró que desde afuera “mucha gente se empezara a fijar en Colombia”, asegura Jaime Monsalve, jefe musical de Radio Nacional de Colombia.

Gracias a ello, se dio inicio a procesos de construcción en la industria musical, como Rock al Parque, un escenario que acercaba a los artistas locales a los de talla internacional.

Un público ávido de conocimiento por la música, con un nuevo sentido de colombianidad, pero apasionado por el lenguaje del rock emergió en los 90.

La década de oro de la música en Colombia, no solo por el nacimiento de agrupaciones que hoy en día son leyenda; también porque le enseñó a todo un país que, además del café, teníamos un producto de calidad exportación: la música.

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