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Cultura

Con nuevo director, el Planetario apunta a las estrellas

Hablamos con el nuevo director del Planetario de Bogotá sobre la importancia del conocimiento científico y sus planes para este escenario.

Tomás Tello
25 Abr 2020 6:23:23 AM

Cuando no estaba viendo el cosmos en la noche estrellada de su natal Santa Rosa de Osos, en Antioquia, el joven Carlos Molina veía Cosmos, el programa de Carl Sagan. Su afición por el espacio y sus misterios parece ser recompensada una vez más, pues este año fue nombrado como el nuevo director del Planetario Distrital.

Asumió el cargo el pasado 5 de marzo, cuando el mundo y el país comenzaba a notar la gravedad de la pandemia del Covid-19. A este cargo llegó luego de haber estudiado física en la Universidad de Antioquia y tras cursar una maestría en el Observatorio do Valongo de la Universidad de Río de Janeiro en Astronomía. Actualmente, hace su Doctorado en Educación en la línea de difusión de la ciencia, en la Universidad de Lisboa.

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Sin embargo ya ha sido profesor de física mecánica en su alma máter, dirigió el Planetario de Medellín y fue coordinador nacional de la Oficina para la Divulgación de la Astronomía de la Unión Astronómica Internacional. Decidimos hablar con él, para que nos cuente cómo asume este nuevo reto en medio de la pandemia y cuál es su visión sobre la importancia de la divulgación científica en el mundo. 

Usted llega al Planetario con la pandemia casi encima, ¿cómo ve este momento de la humanidad?

Esto normalmente no hubiera pasado porque uno no tendría tiempo. Nos tocó un momento de transición de la humanidad que será transformadora. Es un reto para muchas actividades y ahora estamos muy volcados todos a pensar nuestro papel en la sociedad.

Tenemos un momento de reflexión único. Ya hemos visto qué pasa cuando al gente no incorpora el conocimiento científico a su vida cotidiana: lo lleva a tomar malas decisiones. Si tú no te informas, pues decidirás que tomas ibuprofeno cuando te da dolor de cabeza por Covid-19. Y los estudios muestran que no puedes tomar ibuprofeno.

Eso son las cosas prácticas de la ciencia. Cuando te das cuenta de que es valioso para tomar decisiones en tu vida, que es un conocimiento presente, continuo y cotidiano

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¿Por qué se ha perdido la confianza de la gente en el conocimiento científico?

A principios del Siglo XX habían posiciones había una fractura entre el positivismo científico y nuevas teorías que estaban tomando fuerza. Por ejemplo, en el pensamiento clásico de la física aparece la física cuántica y la relativista. Aquí se da una bifurcación en ese conocimiento que se creía acabado. Pero las transformaciones sociales a veces tardan un poco más que las transformaciones científicas. Hace 150 años con el nuevo brote de la peste bubónica, la gente le tenía miedo a las vacunas y eso tardó en volverse algo social. 

Por eso, deberíamos prestar mucha más atención a nuestro papel en divulgación y en educación. La mayoría de nuestros profesores de colegio enseñan física newtoniana, la gravedad de newton, que es la gravedad de hace tres siglos, cuando hace 100 años Einstein explicó la gravedad basada en la relatividad general, solo que eso no llega a los colegios y las escuelas aún.

Nos falta entender los beneficios que da la ciencia en términos de creación de pensamiento crítico. Si esa fuera la cualidad que dejara a cada uno el pensamiento científico, creo que las cosas podrían ir mucho mejor de lo que son ahora, no solo en ciencias, sino en la sociedad en general.

¿Cómo la ciencia puede ayudar a ganar la pelea contra las noticias falsas?

La Ley de la gravedad dice que los cuerpos se mueven en la dirección en que están las masas. Cuanto mayor son las masas, más deforman el espacio-tiempo y los cuerpos siguen estas trayectorias. Esto aplicado a la Tierra dice que, si te lanzas de un edificio, vas a caer al piso. Si haces este experimento 30 billones de veces, caes al piso y te matas. Pero puede haber una probabilidad, por alguna razón, de que siguieras otro camino. Puede ser una probabilidad entre 30 billones pero, a ¿qué le apostarías tú?

Las personas que le apuestan a hechos alternativos, trabajan con ese uno entre 30 billones. Entonces, hacen de eso su caballito de batalla. Pero no es una guerra entre una cosa que es cierta y otra que no, sino que es estar dispuesto a informarme para tomar una decisión responsable. Pero obviamente ese camino es más largo y, en general, vivimos por el principio de economía casi siempre. Por ese principio, se construye un discurso y si ese relato es poderoso y convincente, muchas personas lo adoptan.

La verdad es un tema asintótico: nos acercamos y nos acercamos y nos acercamos a ella, pero nunca la tocamos. La ciencia no busca verdades, esa es la principal diferencia con la ciencia de finales de finales del siglo XIX, que decía que podía encontrar algo así como la verdad. A partir de nuevas aproximaciones teóricas, se ha mostrado más como una ciencia estadística, basada en una lectura de la mayor probabilidad de ocurrencia de fenómenos en el Universo. La pregunta es ¿cuáles son los hechos más probables? No cuáles son los verdaderos. 

Si no hay algo como la verdad, ¿cómo hacer que la ciencia se acerque mejor a respuestas de la vida y supere los intereses propios que puede tener?

Tenemos que reconocer que los científicos también tienen influencias. Todos estamos permeados o determinados por un contexto, por sus intereses o por su historia personal. Pero el conocimiento científico es robusto por que tiene una comunidad científica que respalta y revisa las teorías nuevas. La verdad objetiva es es aspiracional.

Hacer ciencia de manera ética es buscar el principio del bien común, este principio también está definido por el contexto social. Si nuestro principio es proteger la vida, eso nos llevaría muy lejos para ver lo adecuado y lo inadecuado en una investigación. El tema es que la ética tiene que partir del respeto a la vida, me parece que eso debería ser un paradigma innegociable.

Lo otro es que debería primar la posibilidad de compartir el conocimiento y de que nuestras posiciones sean discutidas. La ciencia no puede funcionar como una sociedad del mutuo elogio. Las teorías se defienden a sí mismas. Si ves que alguna teoría es exitosa, debes darle almohadazos. Si la teoría se sostiene, es buena y la usamos para que haga nuestras vidas más fáciles. Si no, se cae

Por eso no me preocupan teorías alternativas como el terraplanismo. Lo que me da miedo es que las personas no hagan todo el camino para poder contrarrestar una idea. Me da miedo que las personas siempre cojan el camino corto.

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Sabiendo esto: ¿con qué ideas llega al Planetario para mejorar la divulgación del conocimiento científico y que la gente no tome el camino corto?

En este instante, la labor del Planetario es promover un diálogo de saberes y llamar la atención sobre la necesidad de una cultura que valore el conocimiento científico como una herramienta para la construcción del mundo y nuestra vida personal. Por eso, me parece que un planetario dentro de un instituto de artes, tiene la tarea de repensarse desde la visualización, de cómo pensamos y creamos representaciones del mundo que sean pertinentes.

El Planetario también tiene algo muy especial: es el lugar de discusión, de tránsito de saberes. Eso permite que, unido a esa idea sobre la construcción de pensamiento crítico, sobre el estimular la mirada del conocimiento científico en el contexto social y cultural, tengamos la mirada sobre lo que la tecnología y el arte comparten

El conocimiento no tiene una sola vía para ser aprendido y divulgado. Cuando piensas en la representación estadística de la curva de crecimiento del Covid-19, la difusión de esa imagen es una representación artística. La gente puede incluso no entender los detalles numéricos, pero el hecho de una representación gráfica, hace que las personas se acerquen a una interpretación.

Y ahora, en el Planetario, nos hacemos constantemente esa pregunta: ¿Cómo podemos crear más y mejores representaciones que le lleguen a las personas? Que se comuniquen con sus imaginarios?

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