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Cultura

Así llegaron las ciencias naturales a Colombia

La naturaleza ha sido un misterio para el hombre desde el inicio de los tiempos y el estudio de ella se ha convertido con el paso de los años, en una necesidad para el avance del mundo. En Colombia el estudio de las ciencias naturales fue, además, una semilla para la revolución.

Investigación Canal Trece
24 May 2018 4:01:01 PM

Foto: Barnadesia spinosa. Dibujo de Manuel José Xironza. Lámina de la Expedición Botánica (1783-1816). - Revista Credencial

El surgimiento de la ciencia natural en el mundo occidental hacia el siglo XVI se dio en un contexto muy interesante en el que las relaciones entre los humanos y la naturaleza se empezaban a transformar, y de huertas y fincas se pasaba a jardines botánicos y museos, en donde más que vivir la naturaleza nos sentábamos a contemplarla, observarla y describirla. Así aparecieron jardines botánicos como el de Padua fundado en 1525, el de Bolonia en 1576 o el de París en 1579, en donde se desarrollaron disciplinas como la botánica, la química y la astronomía. El interés por observar y describir la naturaleza impulsó grandes viajes y expediciones, que llevaron a los cientificistas europeos a explorar el mundo oriental y el recién descubierto mundo amerindio.   

En Colombia un momento histórico que pasaría a través de los años como uno de los más importantes marcó el inicio de las ciencias naturales, conocida como la Expedición Botánica, con ella se sentaron las bases de la historia natural del país alrededor de 1783.  Otra exploración fue la de la Comisión Corográfica, que se llevó a cabo desde 1850 hasta 1859 al mando del geógrafo y militar italiano Agustín Codazzi. Su importancia fue de la mano con la relevancia que le dieron científicos criollos como el Sabio Caldas a disciplinas como la geografía, que para él era la base de toda especulación política. Con el trabajo de casi 10 años de investigación en el territorio, se logró consolidar la Carta Geográfica y el Atlas de los Estados Unidos de Colombia, con un mapa de cada uno de sus 8 estados.   

Foto: Passiflora laurifolia. Lámina de la Expedición Botánica (1783-1816) - Revista Credencial

En lo que tiene que ver con las ciencias naturales hay que nombrar a la Sociedad de Naturalistas, creada en 1859 sobre la base de lo que se había conocido de la Sociedad Caldas, en nombre del inmolado prócer. En la Sociedad se empezaron a desarrollar conocimientos en áreas como la paleontología, geología, aracnología, mineralogía, criptogamia y ornitología.  En muchos casos, la creación de sociedades o grupos científicos tuvo más que ver con cómo la ilustración se convirtió en un elemento central de las élites sociales, que por un exclusivo interés por el conocimiento. La Academia se convirtió así en un lugar para alcanzar visibilidad social y ajustarse al estilo de vida “cosmopolita” que se proponía desde el mundo europeo.  

El pionero de la enseñanza de las ciencias naturales, además de cientos de títulos que se le han otorgado, fue José Celestino Mutis. Este español, que llegó al Nuevo Reino de Granada en calidad de médico, fue uno de los primeros profesores de ciencias naturales cuando ingresó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario con el ánimo de impartir las primeras clases de matemáticas y de promover el conocimiento de las ideas físicas de Galileo Galilei, Isaac Newton e incluso las teorías heliocentristas de Copérnico.  Pero esas ideas revolucionarias fueron recibidas con miedo y escándalo en la sociedad colombiana de entonces, a tal punto que los estudios en física tuvieron que esperar cerca de 160 años.  

En 1824, en la antigua casa donde se alojó la Expedición Botánica en Bogotá, apareció el Museo de Historia Natural, donde se impartió la enseñanza de ingeniería de minas, zoología, botánica, fisiología, ictiología y entomología. En 1867 la Ley que creó la Universidad Nacional de Colombia anexó el Museo a la Escuela de Ciencias Naturales, sin que hubiera cambios positivos en un museo que para entonces ya no contaba con apoyo local ni con la dotación adecuada para institucionalizar las ciencias naturales en Colombia.

   Foto: José Celestino Mutis. Óleo de Pablo Antonio García del Campo, Colección Museo Nacional de Colombia - Revista Credencial

Quizá la primera academia de ciencias oficial que hubo en la Colombia republicana fue la Academia Nacional de Colombia, creada por el General Santander y que integró a intelectuales criollos como Vicente Azuero, Francisco Soto, Andrés Bello, Estanislao Vergara, Jerónimo Torres, José Félix Restrepo o José María del Castillo, muchos de ellos también protagonistas de las luchas independentistas.  

Para estos años del siglo XIX, la mentalidad de la región quería que las universidades únicamente formaran abogados, médicos y sacerdotes, relegando a las otras ciencias a un ámbito informal con tintes clandestinos. En 1867, con el nacimiento de la Universidad Nacional de Colombia, el panorama para las ciencias naturales comenzó a sentir los primeros aires de cambio. En 1958 en la misma Universidad Nacional, y a 120 años de la Expedición Botánica, se creó la carrera de Ciencias Naturales que se constituyó en la segunda escuela de esta naturaleza que existió en el país, después de la empresa llevada a cabo por Mutis en 1837. 

A pesar de que la carrera de Ciencias Naturales se fundó hasta mediados del siglo XX, en la Universidad Nacional hubo varios centros de formación en estas áreas desde 1936, cuando nació el Instituto de Ciencias Naturales fundado por Enrique Pérez Arbeláez. 

Facultad Biología UNALFoto: Facultad de Biología, Universidad Nacional - 1991

Cientos de años después, la idea del viaje y la exploración sigue siendo muy importante en el desarrollo de las ciencias naturales. Por eso, en el 2016 el Instituto Alexander Von Humboldt y Colciencias lanzaron la Expedición Bio, un proyecto que cuenta con cerca de 800 investigadores, quienes recorren Colombia en 20 expediciones por territorios todavía inexplorados como el Urabá, el Pacífico, San Andrés y Providencia, y muchos más, en los que se espera identificar al menos 5.000 especies nuevas. En la expedición los investigadores usan nuevas tecnologías como el barcoding, el fototrampeo, las cámaras acuáticas especializadas o la captación de sonido.

En la Expedición ya se han descubierto cientos de especies nuevas para el país, como es el caso del pez más pequeño del mundo, un bagre de menos de 1cm, y una especie de pez raya de más de 20kg.  En la Exploración del Chocó, una de las zonas con mayor biodiversidad del país, en tan sólo 9 días de travesía se registraron 644 especies entre plantas y animales. Allí encontraron 10 especies nuevas para el país y 7 nuevas para el mundo.  

Las ciencias naturales en Colombia cuentan con la ventaja de que hay una gran parte de territorio que se encuentra inexplorado debido a las condiciones de conflicto armado que han azotado al país por tanto tiempo. Hoy en día existen valiosas iniciativas que buscan recuperar aquellas zonas en las que la violencia no afectó unicamente a la población humana sino a la animal y vegetal. 

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