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Vino de Boyacá: ¿qué genio está detrás de esta idea?

Marco Antonio Quijano es de esas personas con las que uno se puede quedar hablando horas, preferiblemente con un vino, y aún así tener todavía mucho de su historia por conocer. Este genio sogamoseño está detrás del nacimiento de la viticultura boyacense.

Andrés Mauricio Rodríguez
21 Sep 2018 6:15:15 AM

Marco Antonio Quijano / Foto: Somos Región - Canal Trece

Marco Antonio Quijano nació en 1933 en Sogamoso (Boyacá) y su papá lo formó gracias a la venta de peras, lo que le alcanzó hasta para enviarlo a estudiar química a Suiza, en donde luego terminó metido con la química cósmica y siendo uno de los científicos que estudió la tierra lunar para el programa Apolo en 1969.

Actualmente, y desde 1982, este genio sogamoseño está detrás del nacimiento de la viticultura boyacense, impulsando vinos del trópico con el sello del Marqués de Punta Larga

Hacer vinos fue su sueño de niño y tiene intacto el recuerdo de la primera vez que su padre le enseñó algo sobre el vino y que lo apasionaría, de ahí y para siempre, con el arte de la viticultura. Su sueño sonaba imposible para todo el mundo. "¿Vino de Boyacá? Imposible", le decían. Sin embargo, eso es lo que ha venido haciendo durante más de 35 años. 

Marco Antonio Quijano / Foto: Somos Región - Canal Trece

El lugar que escogió para llevar a cabo su sueño es el lugar perfecto: la Vereda de Puntalarga en Nobsa (Boyacá). Ubicado entre los 2.550 y los 2.600 MTSNM, con una temperatura promedio anual de 16° y con el nivel de precipitación ideal para hacer de ella "una isla seca en un mar de lluvias", perfecta para la viticultura. Dicen, de hecho, que la temperatura del Valle del Sol, es el de una de las regiones más secas de Colombia. En Puntalarga, por ejemplo, la precipitación anual es 750m3, muy parecida a la de la famosa región vitícola de Dijon en la borgoña francesa

Aunque en Puntalarga solo tiene cuatro hectáreas de cultivo de uva, el vino del Marqués de Puntalarga funciona gracias a un grupo asociativo que trabaja con cerca de 33 cultivadores y 12 viñedos distribuidos en 16 municipios de la provincia de Sugamuxi, asociados en lo que hoy es el Consorcio Vitivinícola del Sol de Oro. Con este grupo, Marco Antonio ha transformado toda una región que hoy empieza a ver como una posibilidad real el poder el vivir del cultivo de uva. 

Aunque la situación está difícil para los viticultores colombianos con los acuerdos comerciales con países como Chile o España, con vinos con los que es muy difícil competir, el sueño de Marco Antonio de hacer de Boyacá una región vitícola sigue vivo y tan firme como sus plantas de uva.


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