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Cultura

Virginia Woolf fue un brillo en medio de hombres

A 137 años del nacimiento de Virginia Woolf recordamos su vida como un ícono para el feminismo. Este es un fragmento de 'Las olas' una de sus obras más recordadas.

Lala Ocampo
25 Ene 2018 4:00 PM

Si bien son pocas las mujeres que han sido visibles en la historia de la literatura, algunas han sido tan importantes que incluso cambiaron la forma misma en la que vemos el mundo de las letras. A 137 años de su nacimiento, conmemoramos a Virginia Woolf y su obra que fue simplemente el espejo de su vida.

Creció en una familia rodeada de artistas, literatos y políticos, y Virginia tuvo en su infancia acceso a una biblioteca familiar con la que todos habríamos soñado.

Considerada como una renovadora de la novela moderna y pionera del feminismo, su obra está llena de sus vivencias personales, y su atribulada existencia fue la materia prima de su escritura. Fue reivindicadora de los derechos de la mujer a través de su trabajo en la literatura que la enfrentó en varias ocasiones al escarnio público. Esto fue evidente cuando dijo:

“Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”

Virginia Woolf fue en muchos casos la cara de la tristeza y por eso en su lectura puede uno sumergirse en la melancolía. Aprovechamos esta fecha para recomendarles dos de sus novelas más recordadas, 'La Señora Dalloway' y 'Las Olas', obras que sirvieron además de inspiración a la novela de Michael Cunningham 'Las Horas' de la cual Stephen Daldry hizo una bellísima película con el mismo nombre. 

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Fragmento de 'Las olas'

"El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma".

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