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Cultura

“Tener un papá pintor me ha enseñado a mirar”: Ana Salas, directora del documental ‘En el taller’

Una mujer visita asiduamente al artista Carlos Salas en su taller de pintura mientras se da a la tarea de documentar la realización de su más reciente cuadro. ‘En el taller’ es un relato profundo e íntimo sobre la relación creativa de una hija y su padre, un diálogo entre el cine y la pintura.

Ástrid Ávila
29 Oct 2018 10:00 AM

Hablamos con Ana Salas sobre la motivación para realizar este documental, la irrupción de una cineasta en la soledad de un artista abstracto y la mirada externa sobre las obras de arte. La película llega a carteleras nacionales el próximo jueves 1 de noviembre.

¿Cómo nació la idea de realizar este documental sobre la obra de su padre, el artista Carlos Salas?

Ana Salas: “En 1999 invitaron a mi padre a hacer una retrospectiva de su obra en el MAMBO. En ese momento él era muy joven y era raro que le hicieran una retrospectiva. Él me pidió que grabara. Yo era una estudiante de cine y fuimos con unos amigos y la grabamos, pero no editamos ese material, aunque me quedó un interés por acercarme a su obra con el medio audiovisual

En el 2010 le diagnosticaron a mi papá una enfermedad grave. Su enfermedad se controló, pero en ese momento había riesgo de muerte.  Empecé a pensar en este proyecto y poco a poco empezamos una correspondencia, mientras yo vivía en París y él en Bogotá. Yo empecé a preguntarle sobre su vida cotidiana, y a partir de esa correspondencia escribí las diferentes versiones del guión”.

El hilo de la película es la comunicación epistolar con su padre, ¿por qué decidió usar este recurso?

Ana Salas: “Hemos tenido un diálogo muy bonito desde mi infancia, que a ratos se rompe, porque tenemos períodos en los que hay conflictos. Pero sí ha habido un diálogo sobre la vida y el arte, que es lo que aparece al principio de la película haciendo el paralelo con John Berger y su hija Katia, con quienes nos sentimos muy identificados. 

Cuando me fui a vivir a Francia, que duré 15 años allí, ese diálogo se volvió epistolar. Esa correspondencia que tuvimos en el momento en que yo empecé a escribir la película fue muy linda porque él estaba haciendo una serie de obras y empezamos a compartir música, libros, referencias, ideas. 

Así llegó esta cuestión del círculo, de que el cuadro fuera circular. Empezamos a obsesionarnos con los círculos, nos enviábamos fotos, y hubo coincidencias y encuentros, que es lo que pasa cuando uno está en ese momento de creación: de repente todo empieza a hablarte de lo mismo. Ese fue un momento compartido. Él decía que eran como dos músicos creando juntos. En el rodaje esto se dio de nuevo: mientras él hacía su cuadro yo la película”.

¿Qué quería comunicar el documental con respecto a dar cuenta de otro proceso creativo, en este caso la pintura?

En El Taller, documental de arte sobre Carlos SalasFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

Ana Salas: “Lo que me interesaba era saber aproximarme al trabajo del artista. Uno ha visto documentales y películas sobre muchos tipos de trabajos y de profesiones, pero aquí uno no sabe qué es lo que el artista está haciendo en su taller

Cuando yo era niña mi papá se la pasaba encerrado en su taller, en el apartamento, y cuando yo entraba estaba todo lleno de pigmentos y colores, luchando con una tela, y para mí era muy misterioso todo su hacer. Surgió la pregunta de a qué se dedica el artista cuando está encerrado 8 horas diarias en su taller

Hay cosas concretas: materiales, pinturas, lienzos, pinceles, cautil. Y hay cosas abstractas: los sentimientos, pensamientos, referencias, la vida cotidiana, la gente. Era un poco cuáles son sus materiales en general, concretos y no-concretos: con qué trabaja un artista. 

Creo que eso sí se logra expresar, uno logra entrar en su cabeza, el documental hace una inmersión en él, en lo que está pensando, en su vida cotidiana, y da cuenta de lo que puede llegar a ser un proceso creativo”.

¿Cómo la obra de su padre influenció su obra cinematográfica? Puntualmente pienso en cómo la realización del cuadro de Carlos influenció el color y la fotografía de la película y su desarrollo.

Ana Salas: “Tener un papá pintor me ha enseñado a mirar, a aguzar el ojo, a tener una visión plástica. Yo le digo a mis estudiantes cuando hacen fotos: ‘mírenlas como si fueras abstractas: miren las formas y los colores’. La abstracción la tengo en la cabeza y eso ha influenciado mis películas: a pesar de que son narrativas tienen elementos de la abstracción. 

En la película quería una fotografía muy limpia, ultra compuesta, que fuera muy pictórica y varias personas me han dicho que la fotografía parecen pinturas. En eso fui muy exigente escogiendo a la directora de fotografía, que es Sofía Oggioni. Con ella hicimos un trabajo muy detallista. Luego para la cuestión del color fue en edición, en el montaje con Juan Soto, que fue el editor, nos basamos mucho en el proceso de la pintura. 

A nivel de color en montaje hicimos lo que pasa en el cuadro, al principio es más blanco y negro, luego gris, azul verde, luego muchos colores. A medida que el cuadro iba cambiando, la película también. Tal vez un espectador no se da cuenta, pero sí genera una sensación”. 

En El Taller, documental de arte sobre el pintor Carlos SalasFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

El tema de la transformación del color me llamó la atención…

Ana Salas: “Al principio la película es más seca, y hay un momento, cuando el cuadro se vuelve un personaje, en que explota de colores. Curiosamente ahí nos ayudó el universo: empezó a hacer más sol, los días eran más azules. Quisimos que a partir de un momento, así como el cuadro se había abierto, la película se abriera, llegara más gente, fuera más alegre. Sí hay un paralelo que hicimos en montaje”.

En un momento del documental usted le dice a su padre que, desde su oficio de cineasta, envidia la soledad de la pintura. Pero precisamente el irrumpir en la soledad de un artista, de su oficio, puede llegar a ser extraño...

Ana Salas: “Tal vez lo que sucede es que yo estoy acostumbrada a entrar al taller de mi padre porque desde muy pequeña lo hago, era bienvenida sin importar la hora. Tal vez en ese sentido no es tan extraño, me parece normal. 

De alguna manera ahora que te estoy contando esto, me doy cuenta de que cuando era pequeña yo entraba al taller a jugar. Traía mi carrito y le vendía juguetes. Ahora también es un juego de la hija que llega con sus juguetes: la cámara, los micrófonos. Juguetes diferentes, más serios. Me parece que hay algo muy natural ahí. Lo diferente era que iba a traer una gente, que tenía un equipo”.

En El Taller, documental de Ana SalasFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

¿Qué fue lo que más sorprendente de irrumpir en el taller de Carlos Salas?

Ana Salas: “Todo. Descubrí todo. Cuando yo estaba ahí antes no había seguido un proceso de un cuadro, ni me había concentrado en lo que mi papá estaba haciendo ni en cómo lo hacía. Para mí fue totalmente sorprendente, y creo que en la película el proceso del cuadro también lo es: todas las etapas por las que pasa, todas las capas que tiene, que de repente uno cree que ya va a estar y no, y luego otra vez. Yo no me imaginaba que fuera así. 

Y tal vez por eso también la película tiene algo muy importante que es esa transformación del cuadro, que no tenía el proyecto porque yo no me había imaginado eso antes. No había hecho el seguimiento de un solo cuadro, porque además mi padre tampoco trabaja así. 

Él trabaja con muchos cuadros al mismo tiempo, algunos durante años. Hizo una serie que se llamó Paso a paso donde sí fue fotografiando cada vez que el cuadro se modificaba, y hay un libro con esas fotos. En ese libro me inspiré mucho. Pero es diferente verlo en fotos que vivir el proceso en vivo”.

¿En qué momento decidió que el seguimiento iba a ser a una obra en particular?

Ana Salas: “Al principio de la escritura. Eso fue muy compartido con mi papá, después yo tomé las riendas de lo que iba a ser la película. Al principio dialogamos mucho, quedamos en que fuera un cuadro circular”. 

En El Taller, documental de arteFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

Durante la película hay una tensión sobre el tema de la política: su padre quiere hablar del tema pero usted se rehúsa. ¿Por qué decidió abordarlo así?

Ana Salas: “Es un tema muy difícil, muy complicado. Ese diálogo del que te hablo, que es muy bonito con mi padre, la única cosa que lo ha roto es el tema de la política. En un momento de mi vida yo le digo a mi papá que no volvamos a hablar de política porque siempre nos ponemos a pelear. 

Estamos en lugares muy diferentes. En la película eso fue un tema bien complejo, desde la escritura del proyecto hasta hoy en día en los conversatorios, siempre hay una tensión de que vaya a surgir. Yo pensé en abordarlo de varias maneras.  Filmé algunas cosas que tenían que ver. En el montaje tratamos de ponerlos de muchas maneras. Eso que habíamos filmado no funcionaba, lo pusimos en las cartas y tampoco funcionaba. 

En fin. Hasta que nos dimos cuenta de que ese no era el tema de la película, y que si abríamos esa ventana nos íbamos a ir por ahí, y se iba a perder lo esencial del proceso creativo y del trabajo artístico. Yo decidí que valía la pena hacer un guiño, para que la gente que lo sepa o le interese tuviera un elemento de dónde cogerse, y la que gente que no, lo dejara pasar y ya. Fue la decisión de no esconder, pero tampoco irse por esa brecha porque se volvía otra película”.

En El Taller, documental sobre el artista Carlos SalasFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

En una de sus cartas su padre afirma que “una obra que habrá tenido tantos observadores en su proceso puede llenarse de alegría, cuando hay tanta ausencia de verdaderos espectadores”. Desde su experiencia en la realización de la película, ¿cuál es la importancia de la mirada externa?

Ana Salas: “En la invitación a la premier dije. “ahora te invito a compartir este proceso conjunto, que culmina en su encuentro con el espectador”. Yo pienso, como mucha gente, que la obra de arte sólo tiene sentido en el momento en que se encuentra con su espectador, y cuando él puede dialogar con ella, sentir, pensar, cuando hay una relación. 

El espectador es vital. No creo en las masas necesariamente. Me encanta lo que dice Tarkovsky: si una persona ve mi película y se conmueve, ya vale la pena haberla hecho. Yo pienso igual. No importa que sean muchísimos. Con que algunos espectadores se relacionen, tiene sentido. Si no los tiene, le faltaría un pedazo a la obra”. 

Lo interesante en este caso es que se trata tanto del espectador de la película como del posible espectador de la obra de arte. ¿Pensó que esta aproximación documental a la obra de su padre hiciera que personas que no están habituadas al arte abstracto se acercaran a él?

Ana Salas: “Yo no lo pensé así pero ya he tenido espectadores que me han dicho que ha pasado. En Holanda una chica me dijo: “yo de arte abstracto no tenía ni idea, no entendía, y al ver la película empiezo a entender de qué se trata”, lo cual me parece maravilloso. 

Es una entrada a la obra de mi papá, sin duda, para alguien que no la conoce porque el espectador logra meterse allí, estar en ese proceso y entenderlo. Se entiende que es un proceso de color, de lucha, de muchas cosas”. 

¿Qué referentes, de artistas o de documentales, tuvo para hacer la película?

Ana Salas: “Vi el de Luis Ospina, ‘Nuestra película’, sobre el pintor Lorenzo Jaramillo, aunque es más sobre él que sobre su obra. Siento más cercana ‘Beatriz González ¿Por qué llora si ya reí’ de Diego García Moreno?. 

Mi gran referente es ‘El sol del membrillo’ del director español Víctor Erice, un documental (que podría parecer una ficción) sobre Antonio López pintando un cuadro. No es tanto sobre el cuadro, sino sobre la cotidianidad del pintor. En muchas cosas fue una inspiración”.

En El Taller, documental de arte sobre Carlos SalasFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

¿Cuál fue el lugar que quiso darle a la ciudad de Bogotá en la película?

Ana Salas: “Como la película era en el taller, hay una presencia importante de la ciudad a nivel de sonido, muy pensado como un elemento narrativo. También está presente en la gente que entra y en la que se queda en el borde, en la frontera, en la puerta. 

Y hay un momento en que decidimos salir del taller, le damos la vuelta al barrio y volvemos. Es un barrio muy particular, la 58 abajo de la Caracas, un barrio de ropavejeros y que por la noche se pone pesado. Por la ventana está toda esta visión de la montaña. Para mí era muy interesante pensar cómo el exterior podría estar en el interior”.

¿Recibió algún tipo de apoyo para la financiación del documental?

Ana Salas: “No hubo ningún apoyo por el lado del cine. Presentamos el proyecto varias veces al FDC, una vez pasamos a pitch y no ganamos. En Francia también quedamos de finalistas en el equivalente al FDC. La razón francesa era que les daba miedo que fuera una cosa de una hija, admirativa de su padre, y que la relación padre e hija fuera en contra de la película. 

Era un proyecto muy arriesgado. Por un lado iba a ser en una sola locación, el taller, sobre un pintor que está pintando un cuadro, y era la hija la que iba a hacerla. Creo que por eso no fue un proyecto ganador. Por el lado de las artes tuvimos un apoyo del Museo de Arte contemporáneo de Miami donde mi papá tuvo una exposición en el 2014-2015 y un apoyo pequeño del MAMBO, pero la película fue auto-financiada prácticamente. 

En gran parte el dinero se consiguió porque mi padre hizo una serie de obras basadas en el imaginario de la película, múltiples que se vendieron en ferias de arte, y eso contribuyó a la financiación. Mi familia por el lado de mi mamá también ayudó”.

En El Taller, documental de arteFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

¿Se puede hablar de un boom del documental actualmente? 

Ana Salas: “Sí hay un boom del documental, no solo en Colombia, es mundial. El documental está en un momento de efervescencia: lo que se está explorando, las maneras de contar cinematográficamente son enormes. Al lado de eso la ficción se ha quedado corta: sí explora, pero tal vez de formas más rígidas, no es tan libre. 

Hay un momento de efervescencia de la creatividad, de nuevas formas, de experimentación, incluso con lo del documental expandido. En Colombia está saliendo más a la luz, porque el documental ha sido de un círculo reducido, el gran público no lo conoce bien, tiene muchos prejuicios, piensa que es una vaina informativa y educativa solamente. Todavía no ha encontrado su público. 

Yo trabajo también en la Muestra Internacional Documental - MIDBO y es un trabajo de que la gente pueda ver otras propuestas. Lo que ha pasado últimamente es que por fin los documentales están llegando a salas de cine más comerciales. La gente está viendo otras cosas. Lo chévere del documental es que es un espejo de la nosotros como sociedad, como hijos, padres y ciudadanos. A todo el mundo le puede interesar”.

Hay otro tema y es el de las mujeres directoras. ¿Cómo ha vivido este asunto? ¿El medio cinematográfico sigue siendo sexista, en especial para cargos de dirección?

En El Taller, documental de arte de Ana SalasFoto: Cortesía ‘En el Taller’.

Ana Salas: “Totalmente sexista, sobre todo en ficción. Las mujeres directoras de ficción en Colombia se cuentan con una mano. Al menos las que hayan hecho largometrajes, o sean conocidas. Y no solo en Colombia. Hay un sexismo enorme en el cine de ficción. Seguramente por eso, lo que sucede es que en documental hay muchísimas directoras. Una mayoría, yo creo. 

Es muy posible que uno sienta que la ficción es súper sexista y se vaya más hacia el documental. ¿Por qué es eso? Porque son directoras-productoras. Uno mismo hace sus películas. No te sabría decir si es más difícil, puede ser que sí. 

En Cannes hubo la denuncia de las poquísimas películas dirigidas por mujeres. Es muy posible que haya sexismo en la decisión de los premios, está en todas partes. 

Creo que eso está empezando a cambiar y que la gente trata de hacer las cosas más equitativas en los festivales. Pero falta mucho. ¿Por qué hay tantas documentalistas? Porque están al frente de todo: no es un productor el que las llama para que dirijan, no tienen que ir a decir ‘por favor haga mi película’”. 


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