Alto contraste
Cultura

Del olvido a la memoria: Eduardo Carranza

Volvamos a leer a esos escritores y poetas colombianos que han forjado lo que es la literatura colombiana.

Lala Ocampo
15 Mar 2018 2:54:54 PM

Foto: Casa de Poesía

Nacido en la ciudad de Villavicencio hace 105 años, Eduardo Carranza fue uno de esos poetas colombianos que se hizo reconocido luego de morir. Su legado fue tan grande por haber sido uno de esos poetas que lograron darle una identidad a lo que hoy podemos llamar ‘poesía colombiana’. Carranza fue uno de los promotores del movimiento literario ‘Piedra y Cielo’ que, como un homenaje al poeta Juan Ramón Jiménez, e inspirado en la tradición clásica española, nos mostró que era posible una corriente literaria en este país. En este Jueves de Libros les compartimos tres poemas de este llanero para refrescarnos con poesía:

Elegía pura

Aún me dura la melancolía.
Allá por el sinfín cantaba un gallo
agrandando el silencio perla y malva
en que el lucero azul se disolvía.

Olía a cielo, a ella, a poesía.
Sin volver a mirar me fui a caballo.
Maduraban las frutas y sus frutas.
A ella y a jardín secreto, olía.
Me fui, me fui como por un romance
donde fuera el doncel que nunca vuelve...
la casa se quedó con su ventana,

hundida entre la ausencia, al pie del alba.

Flotó su mano y yo me fui a caballo.
Aún me dura la melancolía.

Foto: Agenda Hoy

Es melancolía

Te llamarás silencio en adelante.
Y el sitio que ocupabas en el aire
se llamará melancolía.

Escribiré en el vino rojo un nombre:
el tu nombre que estuvo junto a mi alma
sonriendo entre violetas.

Ahora miro largamente, absorto,
esta mano que anduvo por tu rostro,
que soñó junto a ti.

Esta mano lejana, de otro mundo
que conoció una rosa y otra rosa,
y el tibio, el lento nácar.

Un día iré a buscarme, iré a buscar
mi fantasma sediento entre los pinos
y la palabra amor.

Te llamarás silencio en adelante.
Lo escribo con la mano que aquel día
iba contigo entre los pinos.

Tema de fuego y mar

Sólo el fuego y el mar pueden mirarse
sin fin. Ni aún el cielo con sus nubes.
Sólo tu rostro, sólo el mar y el fuego.
Las llamas, y las olas, y tus ojos.

Serás de fuego y mar, ojos oscuros.
De ola y llama serás, negros cabellos.
Sabrás el desenlace de la hoguera.
Y sabrás el secreto de la espuma.

Coronada de azul como la ola.
Aguda y sideral como la llama.
Sólo tu rostro interminablemente.
Como el fuego y el mar.

Como la muerte.

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