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Cultura

Doce grandes películas colombianas que nos dejó el 2021

Reflexiones sobre el desarraigo y la herencia, memorias disidentes, documentales y ficciones rebeldes: aquí algunos de los títulos más significativos que nos dejó el cine colombiano en 2021.

Cortesía
Redacción Canal Trece
31 Dic 2021 8:52:52 AM

Después de un 2020 negro a raíz de las restricciones forzadas por la pandemia de la COVID-19 —salas cerradas, festivales restringidos o en suspenso, rodajes pospuestos y muchísimos estrenos represados—, este 2021 fue un año de intensa descarga y liberación para el sector de las artes audiovisuales en todo el mundo. El retorno paulatino a los cines físicos, la celebración de ceremonias presenciales de los grandes festivales y el estreno de todo lo que la emergencia sanitaria en 2020 había contenido hizo que estos meses las carteleras de los exhibidores y los catálogos de las plataformas volvieran a estar de nuevo nutridas, rebosantes de novedades y diversidad. Y sí: este 2021 fue el año de correr para ponerse al día tras la crisis y reactivar el sector con agilidad, creatividad y consistencia.

El cine colombiano no fue la excepción. Además de su buen momento de cara a los circuitos internacionales (el triunfo en el Festival de Cannes de la coproducción colombiana Memoria, dirigida por el tailandés Apichatpong Weerasethakul, fue quizá el punto más alto), de puertas para adentro las producciones nacionales volvieron a sus lugares de origen y encontraron audiencias cada vez más interesadas en ver y narrar sus propias historias. El abanico temático y narrativo de este acervo fue amplio: reflexiones íntimas sobre el desarraigo y la herencia, memorias disidentes y ficciones rebeldes a cinco años de la firma de los Acuerdos de Paz, documentales que disputan las historias oficiales; incluso un largo de animación para pensar de otros modos sobre el mundo prehispánico.

De cara a la reactivación y para celebrar, ahora que acaba el año, esas historias y apuestas audiovisuales que llegaron a las pantallas este 2021, desde Canal Trece te compartimos algunos de esos títulos colombianos que nos emocionaron y que en algún momento deberías ver.

Tantas almas

Nicolás Rincón Gille

José, un viejo pescador, regresa a su casa después de una larga noche de trabajo. A su llegada descubre que los paramilitares mataron a sus dos hijos varones, Dionisio y Rafael, y arrojaron sus cuerpos al río. En medio de un profundo dolor José decide partir en su búsqueda. Quiere, como sea, enterrar los suyos como lo merecen e impedir que se queden errando como tanta alma en pena. Tantas almas, el primer largometraje de ficción del cineasta Nicolás Rincón Gille, es la historia de este viaje en solitario. Como dijo en entrevista con Canal Trece: “Aspiro a que el espectador, que está confrontado a emociones fuertes durante la película, pueda mirar de frente la tragedia y decir: sí nos duele todavía, sí hay necesidad de llanto. Porque aún nos falta llorar a muchos”.

Del otro lado

Iván Guarnizo

“Después de los acuerdos de paz, la guerra entre las FARC y el Estado parecía haber terminado, pero siento que la situación dista mucho de ser estable. Mi hermano y yo comenzamos a investigar el secuestro de nuestra madre. Al encontrar el diario que escribió durante su cautiverio, descubrimos la relación casi materno-filial que tuvo con su captor. Ahora que la mayoría de guerrilleros han entregado sus armas, decidimos buscarlo para hablar de ese tiempo oscuro en nuestras vidas”. Así presenta el director Iván Guarnizo su documental Del otro lado, que narra cómo él y su hermano Papeto siguieron, a partir del diario de su madre Beatriz Echeverry, el rastro para hallar al hombre que la vigilaba durante el tiempo que duró secuestrada por la guerrilla en la selva. La pregunta que lo inquiera y guía es: “¿Después de tantas heridas, podemos reconciliarnos?”.

Memoria

Apichatpong Weerasethakul

La más reciente película del director tailandés Apichatpong Weerasethakul, coproducida y rodada en Colombia, se llevó el Premio del Jurado en la edición 2021 del Festival de Cannes y ha sido el gran acontecimiento cinematográfico para el país de los últimos años. El argumento es así: Jessica (Tilda Swinton) no puede dormir desde que un fuerte "bang" interrumpió su sueño al amanecer. Mientras visita a su hermana en Bogotá, se hace amiga de Agnes (Jeanne Balibar), una arqueóloga que estudia restos humanos descubiertos dentro de un túnel en construcción. Jessica viaja para encontrarse con Agnes en el lugar de excavación y, en un pueblo cercano, conoce a un pescador llamado Hernán (Elkin Díaz). Ambos comparten recuerdos junto al río y cuando el día llega a su fin, Jessica se despierta con una sensación de claridad. Como dijo Weerasethakul en entrevista con Canal Trece tras su estreno en salas: “Regresarle esta película a Colombia ha sido lo más hermoso de todo el proceso. En la realización sentí una suerte de responsabilidad con todas las personas que la hicieron posible. Memoria pertenece a este territorio”.

Como el cielo después de llover

Mercedes Gaviria Jaramillo

Mercedes regresa a su ciudad natal para acompañar el rodaje de la película de su padre, Víctor, un director que se ha encargado de registrar a su familia a lo largo del tiempo. Entre el encuentro de sus dos miradas, el silencio rotundo de su madre y la obstinación de su hermano, Mercedes abraza el tiempo compartido del archivo y las infinitas contradicciones de su familia para buscar allí su propio comienzo. Como escribió el poeta Michael Benítez para Canal Trece: “Como el cielo después de llover es el testimonio auténtico de una ruptura hecha por amor. Y es esa su potencia, su fuerza: la lucidez con que asume esta —tan solo aparente— contradicción”.

Los conductos

Camilo Restrepo

Tras un potente y celebrado trabajo con sus cortometrajes, el director paisa Camilo Restrepo lanzó su primer largometraje de ficción, Los conductos, que ganó el premio a la Mejor Ópera Prima en la Berlinale del 2020. En una espiral narrativa descendente, la película, rodada en 16 mm, elabora una exploración alegórica y texturada de las raíces, la violencia y el delirio a partir del relato de vida del joven Pinky. Así la resume Restrepo: “Pinky está huyendo. Por la noche, las calles vacías huelen a apocalipsis y la ciudad parece estar en llamas. Los narcóticos se arremolinan por las venas y el aire. Después de liberarse de las garras de una secta liderada por un cierto “Padre” y decidido a tomar su destino en sus propias manos, ahora se encuentra encerrado en una fábrica ilegal de camisetas, rodeado de pinturas, consignas y prensas térmicas. Pinky busca la luz al final del túnel, pero los fantasmas le bajan por el cuello. Está corriendo por su vida y Colombia está en llamas. Pero Colombia está viva”. 

La casa de Mama Icha

Óscar Molina

Mama Icha, de 93 años, siente cercano el final de su vida y solo piensa en una cosa: volver a su natal Mompox. Décadas atrás había emigrado a los Estados Unidos para ayudar a su hija con el cuidado de los nietos. Se sueña meciéndose entre los brazos del río Magdalena al caer la tarde, rodeada por sus parientes y vecinos en el patio de la casa que construyó durante los años de ausencia con el dinero que enviaba desde el exterior. Al regresar, el idílico mundo de sus recuerdos se ve confrontado con la precariedad y las deterioradas relaciones familiares.

La casa de Mama Icha, de Óscar Molina, es un documental observacional que retrata el retorno heroico de María Dionisia Navarro a Colombia. Es una película que indaga sobre los legados de la migración y nos sumerge en la dolorosa realidad presente en las disputas familiares por el poder cuando los mayores llegan a depender del cuidado de los otros. Mama Icha encarna el sueño de muchos emigrantes de pasar sus últimos días en las casas que, con el envío de remesas, construyeron en su lugar de origen. Esta película es parte de Mi Casa My Home, una trilogía documental transmedia que reflexiona sobre los sentidos de ‘casa/hogar’ cuando han sido atravesados por la experiencia de la migración.

La noche de la bestia

Mauricio Leiva-Cock

Vargas y Chuki son dos jóvenes aficionados a la banda británica de heavy metal Iron Maiden. En un momento clave en la historia de los conciertos en Colombia, la banda anuncia que en febrero de 2008 se presentará por primera vez en ese país, más precisamente en el Parque Simón Bolívar de Bogotá. Después de mucho esfuerzo, ambos jóvenes logran conseguir las entradas para este magno evento pero horas antes de ingresar son asaltados y sus entradas son robadas, por lo que empiezan a pasear sin rumbo por los callejones de Bogotá con el único objetivo de encontrar la forma de no perderse el concierto de sus vidas.

Suspensión

Simón Uribe Martínez

En la selva del piedemonte andino-amazónico colombiano, literalmente suspendido en el tiempo y en el espacio, un puente que no va a ninguna parte es el símbolo de décadas de promesas inconclusas. La imagen, tan común como trágica para gran parte de la humanidad, es la parodia perfecta de un proyecto fracasado de país. Una obra colosal de hierro y concreto que los lugareños han convertido en destino turístico para contemplar de cerca el sinsentido y tomarse una selfie. Al otro lado de la montaña, el Estado, impune pero nunca ausente, cobra sus víctimas en el 'Trampolín de la muerte', una trocha en ruinas que conecta a Mocoa con Pasto. Con punto de inicio en la lucha de misioneros capuchinos por abrir un camino para “civilizar” la Amazonia y “punto final” en la avenida torrencial que destruyó a Mocoa en 2017, este documental de Simón Uribe recorre un siglo donde el único tiempo que transcurre es el de la suspensión porque, como dice uno de los personajes: “Algo viene funcionando mal y ese algo se está volviendo como ancestral”.

El segundo entierro de Alejandrino

Raúl Soto Rodríguez

La vida y la muerte son dimensiones de la existencia unidas en el mundo de los sueños en la comunidad Emberá Eyabida. Cuatro años después de su muerte, el chamán Alejandrino Carupia visita en sueños a su esposa Teresa Bailarín y le pide un nuevo entierro. Al desenterrarlo, Teresa encontró su cuerpo momificado. Ahora, ella debe preparar los rituales necesarios para cumplir el deseo de su esposo de darle sepultura en su pueblo. Mientras tanto, algunos miembros de la comunidad temen que el espíritu de Alejandrino se convierte en un “aribadá”, un ser que daña cosechas, causando enfermedades y la muerte.

Amor rebelde

Alejandro Bernal

A lo largo de cinco años, el director colombiano Alejandro Bernal atestiguó y registró con su cámara el crecimiento del amor entre Cristian y Yimarly, dos jóvenes combatientes de las extintas FARC. En medio de las vicisitudes del conflicto armado, el rigor de la guerra y los retos y esperanzas del Acuerdo de Paz, Bernal los acompañó en episodios significativos de su vida afectiva, como su primer concierto musical, la entrega de su casa e incluso al nacimiento de su hijo, que para ellos fue la más grande prueba de su unión y del deseo de constituir una familia una vez dejadas las armas. De allí nació Amor rebelde (2021), un largometraje documental sobre las fibras íntimas de su historia de amor en medio (y después) del conflicto.

Tundama

Edison y Diego Yaya

El valiente cacique Tundama, del pueblo Muysca, enfrenta la devastadora llegada de los colonizadores españoles a América. En medio de esta feroz batalla, dos niños en busca de su hermana secuestrada quedan en medio del conflicto de culturas y sacan a flote todo tipo de sentimientos que hasta entonces tenían profundamente escondidos. “Decidimos hacer una película que homenajeara a un héroe nativo que muy pocos conocen. Además de homenajearlo a él, también es un homenaje a nuestra riqueza más grande que es la familia, la naturaleza, nuestra valentía, la libertad”, comentó en una entrevista Edison Yaya, productor y director de Tundama, una película que marca un punto de inflexión para los proyectos de animación 3D en Colombia y para la representación de los pueblos originarios del país.

Biabu Chupea / Un grito en el silencio

Priscilla Padilla

Luz, originaria de la comunidad indígena Embera-Chamí en Colombia, a sus diecisiete años descubrió que no tenía clítoris. Ella deambula por la selva de cemento, en donde su canto y su tejido la mantienen conectada con su cultura a la que tuvo que dejar abruptamente. Junto a Claudia, su única amiga, una estudiante de enfermería que llegó a la ciudad desplazada por la violencia; y quien en el convivir con las no indígenas, descubrió que todas las mujeres nacen con clitoris, comparte con Luz un fuerte enlace alrededor de su cultura y la cosmogonía que habita en cada una de ellas

Claudia decide emprender un proyecto de cultivo de plantas medicinales en el territorio embera para propiciar alrededor de este un espacio que le permitirá dialogar con las mujeres de su cultura. Allí descubrirá que solo la conexión cuerpo-tierra les permitirá sanar. El documental de Priscilla Padilla Biabu Chupea, con delicadeza y sin salientes, revela el camino recorrido por ellas en la reafirmación de su espiritualidad y sus propios cuestionamientos sobre el placer.


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