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¿Por qué se hacen bromas el día de los inocentes?

La fecha en la que se conmemora una trágica historia bíblica se celebra haciendo bromas ya los demás. ¿Por qué?

Redacción Canal Trece
28 Dic 2019 9:15:15 AM

El 28 de diciembre se celebra el Día de los Santos Inocentes, una fecha en la que muchos dedican bromas y otros conmemoran una historia de la tradición cristiana. 
 
El relato bíblico cuenta que, luego del a visita de los Sabios de Oriente (sí, los mismos Reyes Magos), el rey de Judea, Herodes I el Grande, mandó a matar a todos los niños menores de dos años de Belén, por miedo a la profecía que advertía que sería un judío quien lo quitaría del trono. 


¿Por qué se celebra el día de los Inocentes?  

Aunque este es el relato que se cuenta en el Evangelio de Mateo, historiadores de la época como Flavio Josefo no mencionan el hecho, que vuelve a aparecer en algunos evangelios apócrifos más de cinco siglos después. Ahora, el acuerdo común entre académicos e historiadores es que no hay una prueba contundente la veracidad de este hecho, si bien las descripciones históricas de Herodes (un celoso patológico que mandó a matar a sus familiares por miedo a una traición) permiten argumentar a favor de que fue posible.

¿Por qué se hacen bromas el día de los inocentes? 

No es claro por qué esta fecha, en la que se conmemora un hecho tan trágico, cambió su connotación cultural a un tono de celebración y burla. Una opinión general es que el rastro más antiguo con el que se puede rastrear esta celebración es la Fiesta de Locos, una verbena sin una fecha ficha pero que ocurría entre la Navidad y la Fiesta de Reyes el 6 de enero. 

 
La fiesta, de origen pagano, le permitía a la gente participar en diversos actos abiertamente sacrílegos en distintas iglesias, como comer en el altar o apostar. Hacia el Siglo XII, varias figuras de la Iglesia Católica comenzaron a prohibir la fiesta por su talante burlesco. 

En otros países, una fiesta muy similar se celebra el primero de abrir en países como Inglaterra, Irlanda o Estados Unidos y se cree que la primera referencia a este hecho ocurre en el Cuento del capellán de monjas de ‘Los Cuentos de Canterbury’ de 1392.