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Cultura

Con ‘BRUMA’, Beatriz González conmemora a los desaparecidos en Fragmentos

Desde este jueves 15 de septiembre y hasta mayo de 2023 se exhibirá en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, el contramonumento hecho con las armas fundidas de las extintas Farc, una exposición que recoge el trabajo más reciente de la artista colombiana.

Beatriz González. Foto: Juan Carlos Barbero
Redacción Canal Trece
15 Sep 2022 12:02:02 PM

A comienzos de 2022, la escultora colombiana Doris Salcedo invitó a la maestra Beatriz González a exhibir en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria —el contramonumento hecho con las armas fundidas de las antiguas Farc en el centro de Bogotá— alrededor de novecientas lápidas de Auras anónimas, su célebre intervención gráfica sobre los columbarios del Cementerio Central, en su estado de afectación actual. El objetivo: que esa exposición atestiguara su historia de lucha por la supervivencia, esa larga espera por su restauración y consolidación como espacio público.

El proyecto, no obstante, encontró dificultades de conservación y cronograma que imposibilitaron su ejecución, y la obra permanece custodiando ese lugar. Este episodio se convirtió en una oportunidad creativa que extendió la vida de Auras anónimas hacia un nuevo trabajo de González, titulado A posteriori, donde seis de los ocho dibujos originales de Cargueros se repiten en pinturas convertidas en papel de colgadura, con tonos amarillos envejecidos por el tiempo, enmarcados en el negro robusto del arco de sus lápidas. Así, los cargueros repiten sus marchas fúnebres, pero sus contornos ahora se ven difusos, etéreos. “Aquí se retoma la intención que tiene mi obra, que es la repetición, porque hay que insistir mucho en Colombia, en ciertas frases, en ciertos pensamientos; es una insistencia en la situación del país, es una insistencia en que no se repita más”, señala la artista sobre esta obra, que desde este jueves 15 de septiembre estará extendida a lo largo y ancho de la sala principal de Fragmentos.

Y es que A posteriori es el proyecto central en torno al cual gira BRUMA, la nueva exposición que hasta mayo de 2023 se exhibirá en el contramonumento. Con la curaduría de María Belén Sáez de Ibarra, BRUMA es una conmemoración de la desaparición forzada a través de las pinturas de Beatriz González, “una memoria cubierta por la bruma que aún no devela tantas historias, tantos nombres, tantas vidas deshechas, tanta verdad”. La muestra exhibe veintisiete obras reunidas alrededor de A posteriori; entre ellas, una vitrina de quince metros como recurso de exhibición, donde se muestran otros personajes de la maestra que existen en las lápidas del cementerio de San Lorenzo, en Medellín. Son los Excavadores, cuyas figuras anónimas y sombrías cavan en la oscuridad incierta de la tierra.

En palabras de Sáez de Ibarra “BRUMA es, sobre todo, una imagen interior surgida desde lo profundo de la memoria de Beatriz González; imágenes que aluden a la muerte violenta y a la desaparición forzada. BRUMA es una imagen prerretiniana, donde Beatriz González cuenta desde adentro con una iconografía que ha interiorizado tanto en una vida que ya no corresponde a una representación, sino a una encriptación de la memoria. Esto hace que estas pinturas sean eternas”.

Estudio 'Cinta amarilla III', Beatriz González. Foto: Juan Carlos Barbero 

Entre las piezas de la muestra también se incluye su reciente serie Funebria, en la que pueden observarse trabajadores que, armados de pico y pala, abren cavidades rectangulares, nichos de muerte, sin la certeza de que cavan para enterrar o para exhumar cuerpos. Su oficio, como el de los cargueros, ha sido forzado a transformarse por la realidad nacional: “Los cargueros ya no transportan alimentos ni los campesinos cavan para cosecharlos, ahora los primeros cargan bultos de muertos y los excavadores escarban la tierra para encontrarlos —cuenta su equipo curatorial—. Sus herramientas, tan antiguas como la agricultura, tienen un nuevo uso: los palos, costales, picas y palas ya no son símbolos del trabajo para la vida, ahora son herramientas que transportan o buscan los cuerpos de los desaparecidos”.

Esta serie surgió de las noticias de prensa, cuando en diciembre de 2019 se publicaron los hallazgos de fosas comunes en el cementerio Las Mercedes, del municipio de Dabeiba, Antioquia, donde fueron hallados los cuerpos de decenas de jóvenes campesinos asesinados por las fuerzas armadas de Colombia, quienes fueron engañados con promesas de trabajo y luego dados de baja haciéndolos pasar por miembros de las guerrillas muertos en combate. A partir de estas fotos periodísticas, según el proceso que acostumbra Beatriz González, se plantean planos pictóricos que transfiguran los excavadores cubiertos con trajes blancos que abren zanjas rectangulares entre la tierra y que, a simple vista, parecen arqueólogos. La arqueología de este crimen de lesa humanidad que ha venido haciendo el tribunal de la Justicia Especial para la Paz (JEP), deja ver que la cifra de desaparecidos entre 2002 y 2008 supera los 6400.

Cinta amarilla difusa, Beatriz González. Foto: Juan Carlos Barbero 

“Me esforcé en buscar unos colores que son más referidos al duelo, porque son oscuros, como el negro sobre los zafiros de los cielos, que voy echando capa sobre capa sobre capa, con veladura. Siempre he usado la veladura, pero ahora más, para que nada tenga contorno porque así es la memoria traumática, nunca es clara”, señala González sobre la brumosidad que se extiende sobre la muestra, “esa falta de claridad que enturbia la mente y que rodea a ciertos sucesos”, donde las figuras se hacen difusas y se convierten en lo que la artista llama las “antisiluetas”. Estas son, en su obra, figuras incomprensibles e ininteligibles. En las pinturas pueden apreciarse unas “antisiluetas” que parecen estar en movimiento, que se funden con el paisaje rural investido de duelo, donde el negro se impone en las figuras y fosas, y se diluye con el azul de un cielo que recibe la noche, así como con los amarillos y verdes esmeralda que cubren las tragedias debajo de ellos

En la curaduría de BRUMA también podrán verse algunos de sus óleos anteriores, como Dolores (2000), Verónica (2003) y Cada uno con su ofrenda (2010), acompañados de pinturas recientes, como Friso del duelo (2017), Enterrador de Barranca (2019), Variaciones de la Paz (2019), Miedo-Pánico I y II (2019), Libreta Funebria (2019), Da-ve-y-va I y II (2020), Cinta amarilla difusa (2020), Silueta de hombre con pica (2020), Panorámica agreste (2021), Proyecto Telón de Guerra y Paz I –Guerra (2021) y Cargueros con montañas (2022), entre otras obras, además de seis libretas de dibujos que van del óleo al grafito, el carboncillo y la sanguina.

Da-ve-y-va II, Beatriz González. Foto: Juan Carlos Barbero 

Para las víctimas de desaparición, la justicia, la verdad y la reparación pasan primero por la identificación y la entrega de los cuerpos. En ese sentido, y como anota Sáez de Ibarra y el equipo detrás de la exposición, BRUMA imagina cerrar el nicho de las tumbas vacías y el ciclo de las ánimas para que puedan conseguir su descanso, así como el de los cargueros y los excavadores: “Hablar de reconciliación es retórico sin que se den también profundas formas de empatía y verdadera justicia”.

BRUMA se inaugura este jueves 15 de septiembre de 2022 a las 6:00 p. m. y estará abierta hasta mayo de 2023 con entrada libre en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria (Carrera 7 # 6b - 30 Bogotá, D.C.)


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