En un país donde las oportunidades laborales y los círculos de poder a menudo han estado reservados para quienes tienen la famosa «palanca» o el «padrino» político, existe otra exclusión silenciosa pero igual de dañina: la del lenguaje. En oficinas, universidades y medios de comunicación, es común escuchar que ciertas personas son corregidas, ridiculizadas o marginadas por su acento o por usar palabras populares. Se ha vendido la idea de que existe un «bien hablar» homogéneo, generalmente asociado a las capitales o a las clases privilegiadas.
Para plantar cara a este sesgo y celebrar la diversidad de nuestras voces, el proyecto transmedia Así se dice de Canal Trece surge como un manifiesto de resistencia cultural. Su propósito es claro: demostrar que no necesitas una «palanca» académica o social para que tu voz sea válida y motivo de orgullo.
1. El mito del «bien hablar» y el peligro de la estandarización
Durante décadas se nos ha hecho creer que hablar con un acento muy marcado o recurrir a los dichos populares es un signo de falta de educación. Sin embargo, la estandarización lingüística busca meter la inmensa riqueza de Colombia en un solo molde aburrido, ignorando que el lenguaje es el reflejo de nuestro entorno, nuestra historia y nuestra resistencia.
Así se dice aborda de frente esta problemática social bajo una premisa contundente: en Colombia y en cualquier lugar del mundo, la discriminación sutil por la forma en que nos expresamos puede ser «más peligrosa que tiroteo en ascensor». El proyecto nos recuerda que:
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Corregir de forma despectiva a alguien por su acento local es coartar su identidad.
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Juzgar a un profesional por su procedencia regional limita el acceso equitativo a las oportunidades.
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La riqueza de un país no está en que todos hablemos igual, sino en la capacidad de entendernos en la diferencia.
2. La jerga como el verdadero igualador social
Frente a las barreras invisibles de la sociedad, la jerga y los dichos populares actúan como un terreno de encuentro donde todos somos iguales. En la calle no hay títulos ni palancas; lo que impera es la creatividad y la agudeza mental de nuestra gente.
Expresiones como «el que sabe, sabe, hasta en lo oscuro» (Región Caribe) o «la constancia vence lo que la dicha no alcanza» (Región Andina) demuestran que la sabiduría popular tiene tanta o más validez que cualquier tratado de retórica. Al final del día, las palabras nos dan un sentido de pertenencia único. En Colombia, usar nuestro lenguaje cotidiano es una forma directa de decir «aquí estoy y este es mi territorio».
3. Un espacio para que tu voz cuente
La gran apuesta de Así se dice es que no se limita a ser un programa para ver o escuchar; es una conversación colectiva viva donde las audiencias tienen el poder. A través de su Diccionario Colaborativo, el proyecto le da la palabra a los ciudadanos que históricamente han sido excluidos de los diccionarios oficiales.
Cualquier persona puede ingresar a la plataforma digital y dejar registrada la jerga de su región, demostrando que en el ecosistema digital de la televisión pública, el mérito y el sabor de tu herencia cultural valen mucho más que cualquier recomendación o palanca.
Haz que se escuche la voz de tu tierra Tu acento y tus dichos son tu mayor patrimonio cultural. No permitas que nadie te haga sentir que no hablas bien. Visita dichoscanaltrece.com, comparte tus expresiones favoritas en el diccionario público y ayúdanos a gritarle al mundo que, aunque cada loro esté en su estaca, todos estamos contando la misma historia.




