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Música

Ska-P: "Escúpele al sistema y nunca dejes de molestar"

Crónica de una presentación legendaria en la segunda edición de Cosquín Rock Colombia.

Ana Lucía Rey González
04 Nov 2018 3:36:36 PM

Fotografía: Óscar Beltran/ Canal Trece

Bogotá. Noviembre 3 de 2018. 9:58 p.m. Un momento que partió en dos la historia de Cosquín Rock Colombia con nombre propio: Ska-P.

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Muchos crecimos cantando ‘El gato López’, ‘Cannabis’ y ‘El vals del obrero’, canciones icónicas de Ska-P, una agrupación española que, desde 1994, con su álbum debut 'Ska-P', empezó a imprimir su sello contestatario sobre sonidos de ska punk.

Más de dos décadas en la escena plasmados en una hora y 50 minutos. 

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Algunos veían a la banda en vivo por primera vez. Otros venían desde otros países a seguirlos. La bandera peruana y el pendón del Rayo Vallecano, equipo de fútbol al que el grupo dedicó una de las canciones de su primer disco y que, eventualmente, se convirtió en uno de los himnos del club y que incluso mereció un comentario sobre el escenario, sobresalían entre la multitud.

El frío y las prolongadas horas previas de lluvia pasaron a un segundo plano cuando un público, ansioso al extremo, escuchó la voz de Pulpul, frontman y guitarrista principal. El escenario se iluminó por completo y el trombón, tan característico de la banda, empezó a sonar. La histeria fue colectiva. "¡Buenas noches, Bogotá!", gritó Pulpul.

Una canción, una historia

Las luces del escenario se apagaron por completo.

“Tranquilos que el toro no sufre”, dijo Pulpul, mientras el torero salía desfilando, con una mirada prepotente, esperando a que el toro -su víctima- saliera de la oscuridad para encontrar la muerte.

“¡Torero asesino!”, vociferó el público, mientras el torero, antes con la cabeza altiva, ahora era herido con esas mismas banderillas con las que mataba a su victimario. Un preámbulo de ‘Vergüenza’, tema que rechaza la tauromaquia como expresión cultural.

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Más tarde, vestidos con trajes militares salieron evocando un desfile propio de la realeza, a modo de burla, tal y como lo hacen en su canción ‘Jaque al Rey’, de su disco ‘Game Over’ (2018).

Después, el ‘Tío Sam’ salió  a la tarima, mientras jugaba a su antojo con el mundo, como en la más tierna canción de cuna.: “Tío Sam, muñeco de exterminio/ Tío Sam, jugamos a matar”

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Y del Tío Sam, un sacerdote con máscara de cerdo irrumpió en la escena como marco de ‘Crimen Sollicitationis’. “Cuando salió esta canción, en 2008, en el Vaticano se tomaron la cabeza y dijeron que no podía ser, que era mentira”, explicó Pulpul. Y exclamó: “¡No queremos perdón, queremos justicia!”

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Una puesta en escena impecable, canción a canción, con actuaciones tan reales como la vida misma y ese toque de humor negro, que solo una banda como Ska-P puede lograr.

¡Corre, corre! ¡Escápate! ¡Desahógate bailando ska!

“Es la música la que nos hace sentir libres, escapando de las mentiras de un mundo patentado, donde el 1% de la población es la que domina al resto. Organízate y lucha, somos el 99%”, dice la letra de la canción ‘Bailando ska’

Un himno para los amantes de este género. Una cita con día y hora. Un momento que se queda inmortalizado en un pogo, en un salto, en un choque de puños.  Así es Ska-P.

Solo una hora bastó para que toda una familia bailara ska, sin ‘Derecho de admisión’ para alzar el puño y resistir, gritar en vez de callar, para unirnos como hermanos de "cinco continentes en un mismo corazón", mientras cantábamos ‘Mestizaje’ a todo pulmón.

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Ska- P es una de esas bandas inmortales, cuya música es unión, fuerza y resistencia. Como pocas, se ha mantenido en la escena del ska punk, con letras que exponen crudamente la realidad de un sistema en el que la injusticia es la reina, pero en el que la música es la salvadora.

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

Y es que para ellos es menos escandaloso quitarse la ropa en el escenario y mostrar, sin pudor, lo que hay debajo de sus faldas escocesas que aceptar las reglas de un sistema al que solo gritamos: ¡No te calles!.

Foto: Oscar Beltrán/ Canal Trece

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