La capital de Colombia no es solo una metrópolis de asfalto y rascacielos; es un gigantesco rompecabezas histórico compuesto por 20 localidades. Cada una de ellas funciona como una pequeña ciudad con su propia identidad, alcaldía local y, sobre todo, con secretos fundacionales que la mayoría de sus habitantes desconocen al caminar por sus calles.
Para entender cómo se forjó la Bogotá de hoy, iniciamos una serie de crónicas donde recorreremos el origen de sus territorios. Y el primer viaje nos lleva al sur de la ciudad, a una zona cuyo nombre nació de una tragedia nacional.
¿Cómo está dividida Bogotá?
Políticamente, el Distrito Capital está organizado en 20 localidades (19 urbanas y una completamente rural, Sumapaz). Esta división nació con el objetivo de descentralizar el poder y administrar mejor a una población que no ha parado de crecer desde mediados del siglo XX.
Aunque hoy las conocemos por números y nombres institucionales, la gran mayoría de estas zonas eran antiguas haciendas coloniales o municipios independientes que terminaron siendo absorbidos por la gran urbe.
Localidad 18: El trágico origen de Rafael Uribe Uribe
Designada oficialmente bajo este nombre en la década de los 70 (específicamente mediante el Acuerdo 26 de 1972 y consolidada en 1974), la localidad número 18 rinde homenaje al general, abogado y congresista liberal Rafael Uribe Uribe.
Uribe Uribe fue un líder histórico recordado por su defensa acérrima de los derechos de los trabajadores, promoviendo las primeras leyes de accidentalidad laboral y protección social en el país. Sin embargo, su lucha se cortó de forma violenta.
El magnicidio en el Capitolio
El 15 de octubre de 1914, al salir del Capitolio Nacional en la Plaza de Bolívar, el político fue abordado por dos artesanos y campesinos, Jesús Carvajal y Leovigildo Galarza. En un ataque brutal que conmocionó a la nación, los hombres lo asesinaron a golpes de hacha en plena vía pública. El líder político falleció poco después debido a las heridas.
La película prohibida y el escándalo nacional
El crimen dio un giro surrealista poco después. Galarza y Carvajal fueron capturados y encarcelados, pero en una decisión que hoy parecería imposible, las autoridades permitieron que los hermanos Di Doménico (pioneros de la cinematografía en Colombia) sacaran temporalmente a los asesinos de prisión. ¿El motivo? Recrear el asesinato para filmar el documental «El drama del 15 de octubre» (1915).
La película fue un éxito absoluto en los teatros del país, pero generó tanta indignación y conmoción social por considerarse una falta de respeto a la memoria del líder y una apología al delito, que las protestas obligaron a censurarla. La presión fue tal que los archivos de la película tuvieron que ser destruidos, convirtiéndose en el gran mito perdido del cine colombiano.
Haciendas, éxodo y la creación de los barrios
Hacia la década de los 70, impulsados en parte por las tensiones políticas derivadas de este y muchos otros episodios de la violencia bipartidista en las regiones, miles de campesinos desplazados llegaron a Bogotá buscando refugio. Gran parte de esta población se asentó en los terrenos altos y llanos del sur.
El desarrollo urbano de la Localidad 18 se dio mediante la parcelación de inmensas fincas coloniales. La más famosa de ellas, la Hacienda Los Molinos, le dio el nombre al populoso sector que hoy conocemos. Poco a poco, mediante la autoconstrucción y la planeación distrital, nacieron barrios icónicos y neurálgicos de la capital como El Quiroga y Santa Lucía, ejes comerciales y residenciales del sur bogotano.
Próxima entrega: Prepárate, porque en nuestro siguiente artículo descubriremos los secretos de otras localidades coloniales. ¿Sabes por qué Fontibón o Usaquén pasaron de ser pueblos indígenas e independientes a convertirse en motores de la capital? ¡No te lo pierdas!




