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Cultura

La danza: memoria y cultura en movimiento

La danza en Colombia es más que una expresión cultural y artística, es una herramienta social que le ha dado un lugar a la manifestación de sentidos y experiencias a través del cuerpo. Texto basado en el programa 'Danzas y fiestas en Colombia' de Fractal.

Ana Lorena Ortiz Ramírez
16 Oct 2018 9:14:14 AM

Foto: Santiago Molina - Canal Trece

Nada está desconectado de su contexto. Creer que una manifestación artística no tiene nada que ver con la vida e historia de quien lo hace es tan iluso como afirmar que las tendencias y preocupaciones de una época no afectan al artista. Cualquier forma de arte está fuertemente ligada al escenario en el que surge.

En el caso de la danza, las muestras que tienen lugar desde sus formas, ritmos y movimientos están asociadas con comprensiones culturales acerca del cuerpo, las trayectorias que dan sentido a su formación física y las lógicas que significan su presencia y su actuar. La danza es, en realidad, más que una expresión artística, un testimonio de historias que se imprimen en las corporalidades de quienes la interpretan; por esto, en un país como Colombia sus variaciones tienen que ver con las trayectorias particulares de cada región y cada población.

Foto: Santiago Molina - Canal Trece

La riqueza de la danza como lenguaje está en que permite comunicar a través del movimiento la experiencia; las formas y flujos que componen una muestra dancística estén alimentados por las fuerzas y los sentidos que se transmiten y se acumulan en esa dimensión física y cultural que es el cuerpo.  

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Ahora, la danza como forma de arte sobrepone a la dimensión cultural un nivel técnico que se relaciona con las precisiones académicas o formales alrededor del baile; aquí se señala cómo deben moverse los cuerpos para que su práctica sea armónica, estética y coherente dentro de un tipo de danza determinado. También se contempla la importancia de la relación entre la música y el movimiento.

Foto: María Alejandra Villamizar - Canal Trece

En el caso de Colombia casi podría afirmarse que cada región y cada comunidad han elaborado una forma particular de hacer danza, aunque retratando de maneras propias la inmensa repercusión de un contexto compartido: el impacto de la colonización y el mestizaje en la composición de nuestra cultura.

Lugares como el Huila y el Tolima, los Llanos Orientales y el Guaviare han construido formas de expresión dancística que recrean el impacto de la historia colombiana en la configuración regional. Así, en el caso del bambuco, la mezcla de ritmos de cuerdas y percusión responde a una hibridación entre las melodías españolas, las percusiones africanas y los relatos indígenas; en el del joropo los trajes y la significación de los movimientos recuerda escenarios de colonización como el hato y los personajes que en él se encontraban; en el del yapurutú, el carrizo o las demás danzas indígenas del Guaviare, la danza se utilizó como herramienta para proteger la cultura y las relaciones orgánicas de las comunidades del territorio ante las presiones coloniales.

Foto: Santiago Molina - Canal Trece

Mientras los ritmos “tradicionales” reconocen en su forma la fuerza del influjo colonial, manifestaciones más contemporáneas como la champeta reivindican la importancia de las comunidades afrodescendientes tanto en la cultura como en la historia pasada y actual de Colombia. “La champeta es el género más controversial de todos los géneros porque no empieza en el estudio, ni en la industria, ni en la firma de contratos, empieza en un picó, donde se desarrolla y donde se pega es en el picó”, afirma Luis Marín Burgos, director general de la organización Rey de Rocha.

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Las dinámicas internas de Cartagena como la inmensa desigualdad socioeconómica, la discriminación de clase y el racismo, hicieron que la champeta tuviera en sus inicios un carácter peyorativo que se vinculaba al rechazo mismo de las comunidades afrodescendientes del territorio urbano: trabajadoras y “pobres”.

Foto: María Alejandra Villamizar - Canal Trece

 Este género surgido en los “picó” (como espacios de encuentro y dispersión) nace de las mezclas que allí se hacía de la música producida desde el Congo y arraigada en el Caribe colombiano. En tanto música, adquiere fuerza en el momento en que se convierte en un medio para reflejar la realidad de las negritudes afro-caribes; en tanto baile, recuerda la labor del “champetero”, pero pasa a ser sinónimo de alegría y diversión después de su reconocimiento nacional en 2006.

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El uso de la danza como herramienta para reconocer sentidos, historias e identidades a partir del cuerpo se manifiesta también en expresiones como la Capoeira, una práctica brasileña que llegó a Colombia hace más de 25 años y tiene parte de su acogida en el hecho de que recuerda una circunstancia común a ambos países: la esclavitud de los afrodescendientes. Como danza mezcla artes marciales con música; como práctica recoge también elementos de la lengua y la cotidianidad del Brasil.

Foto: Santiago Molina - Canal Trece

La danza es un lenguaje para comunicar historia y cultura, a partir de un sentido social que visibiliza el impacto de estas dimensiones en la vida cotidiana de los territorios del país. Este es el caso del Colegio del Cuerpo, un centro artístico de formación en danza contemporánea creado en 1997 por Álvaro Restrepo y Marie France Delievuin en Cartagena.

La propuesta es utilizar la danza y la música como una herramienta de reparación que permita a la comunidad, particularmente a los niños y jóvenes, tener una oportunidad para decidir otros caminos de realización personal y profesional. Se trata de ver en la danza una creatividad que se manifiesta en la vida, rompiendo las barreras de clasismo y racismo que perjudican a la sociedad de Cartagena.

Foto: Santiago Molina - Canal Trece

De acuerdo con Marie France Delievuin es una apuesta por “enriquecer a la comunidad y a los niños, a la educación en general, acercándolos a la expresión del cuerpo, a su sensibilidad a su creatividad (…) darles acceso a su identidad real, a su cultura, no sólo al folklore –eso funciona, pero a un conocimiento de que su propia realidad le da acceso a una cultura universal”.

La danza es una expresión cultural y social que adquiere sentido en función de un contexto determinado; es por su historia y su gente que existe y perdura. En ella se recogen procesos que rememoran y reivindican los tránsitos que ha vivido el país y las particularidades de cada una de sus regiones.

Puedes ver el capítulo de #Fractal [Danzas y fiestas en Colombia]

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