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Cultura

‘Entre fuego y agua’, buscar el origen

Este documental de Viviana Gómez Echeverry y Anton Wenzel sigue a Camilo, un joven de la comunidad indígena Quillasinga, en la búsqueda de sus raíces afrodescendientes. Este jueves 31 de marzo llega a salas de cine en Medellín, Cali y Bogotá.

El taita y Camilo. Foto: Anton Wenzel.
Redacción Canal Trece
30 Mar 2022 9:20:20 AM

Camilo Andrés Jojoa es un joven de la comunidad indígena Quillasinga. Es adoptado, eso lo sabe. Físicamente no se parece a ellos: es consciente de que, a diferencia de sus hermanos, su ascendencia es afrodescendiente. Entiende y respeta las tradiciones de la comunidad en la que ha crecido y de la que hace parte. Ama a sus padres y hermanos. Pero algo pulsa dentro de él: la necesidad de conocer su origen familiar; el conflicto interno que provoca no saber exactamente quiénes son sus padres biológicos y por qué no está con ellos.

Camilo abre su mente y corazón, y comparte su historia en Entre fuego y agua, el nuevo documental de los directores Viviana Gómez Echeverry y Anton Wenzel, producido por Sonia Barrera Gutiérrez, que este jueves 31 de marzo llega a algunas salas de cine en Colombia.

La película se gestó antes de la pandemia, cuando Gómez Echeverry hacía un trabajo en la laguna de La Cocha, en Nariño. En este territorio conoció al taita Norberto Jojoa y a su hijo Camilo: uno con rasgos indígenas y el otro con facciones afrodescendientes. Ese contraste llamó fuertemente la atención de la realizadora, quien comenzó a indagar sobre esas diferencias y empezó a sentir una fuerte conexión con el joven, ya que en ese entonces ella buscaba la forma de ampliar su familia, y el camino de la adopción era una posibilidad.

“Cuando supe que Camilo tenía muchas ganas de saber quiénes eran sus padres biológicos para conocer sus orígenes, sobre todo su madre, sentí la necesidad de acompañarlo en esa búsqueda. Teníamos preguntas alineadas. Quise ayudarlo y sabía que en ese camino iba a resolver muchas dudas sobre si debía o no adoptar un hijo”, comenta la cineasta.

Cuando Viviana y Camilo se encontraron, él no había podido avanzar mucho en la búsqueda de su madre, pues era menor de edad y los papeles de la adopción se habían perdido. No obstante, cuando por fin lo lograron, en cámara quedó registrado el camino del joven hasta el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para comenzar a deshacer la bruma que hasta entonces había sobre sus propias raíces. Así lo recuerda la directora: “Considero que el tema de la identidad es muy importante. Me pareció muy peculiar que una familia indígena adoptara un niño afrodescendiente. Es una situación que no se ve mucho. Me pareció linda esta historia de la reunión de estos dos pueblos ancestrales, así que hablamos con Camilo, lo consultamos con la familia, el gobernador y autoridades Quillasinga y, una vez nos dieron la aprobación, empezamos a hacer las primeras grabaciones”.

Familia Jojoa: Foto: Luis Ponce 

En este viaje el joven siempre está acompañado de sus padres: Marta y el Taita Norberto, sus hermanos y la comunidad Quillasinga. El amor está presente, pero el conflicto también, porque Camilo siente que no encaja del todo, porque le molesta el rechazo o la burla que vivió cuando era pequeño, porque no entiende su verdadera identidad o cómo tramitar ese encuentro en sí mismo de las tradiciones indígenas y afrodescendientes.

Entre fuego y agua logra tocar muchos corazones, especialmente los de padres e hijos adoptivos. Pero también plantea una pregunta: ¿de dónde vengo? Muchos tenemos la curiosidad de saber quiénes son nuestros antepasados, nuestros ancestros, y una persona que desconoce esto casi siempre se siente perdida. Eso le pasaba a Camilo, a pesar del contexto amoroso en el que estaba, se sentía fuera de lugar”, afirma el también director de la película Anton Wenzel.

Del otro lado de las preguntas identitarias, en el documental también está presente una mirada atenta a la relación de los mundos indígena y afro con la naturaleza; la discusión sobre la emergencia climática y cómo relacionarnos mejor con la Tierra. “Creo que este tema también es muy importante, saber cómo a través de la espiritualidad me puedo relacionar mejor con la naturaleza y cómo puede ser mi guía para buscar mi identidad”, agrega Anton. Y Viviana añade: “Esta película en Colombia es importante porque muchas veces en las ciudades olvidamos que existen nuestros pueblos originarios, muchas veces peleamos porque se une la Minga al Paro Nacional, pero es importante poder conocer la cosmovisión que tienen, ahí hay enseñanzas muy grandes y es una opción para que sea más sostenible nuestra vida en la Tierra”.

El taita y Camilo. Foto: Luis Ponce 

A la sabiduría sobre el respeto a la naturaleza se suma la enseñanza sobre la resolución de conflictos como cuando los líderes de la comunidad Quillasinga se reúnen para hablar de Camilo y encontrar la manera de apoyarlo: “El amor es un elemento fundamental en la comunidad. Incluso, si alguien se equivoca el castigo no es ‘Te meto a la cárcel y te olvido’, es ‘Cómo te ayudo a reconstruir tu vida para que puedas aportar a la sociedad en la que estás’ —cuenta Viviana—. La película es un camino de sanación en la familia. Todos acompañan a Camilo en su viaje a pesar de que pasan cosas duras, a pesar de que él puede descontrolarse en algún momento, la familia lo cobija y eso los fortalece”.  

Entre fuego y agua intenta también señalar la manera como, a raíz de las maneras como las comunidades indígenas han sufrido la discriminación, han desarrollado modos nuevos de entender la reconciliación y sanar las diferencias. Todo esto condensado en la forma como la comunidad Quillasinga abraza a Camilo.

“Cuando era pequeño, Camilo fue discriminado porque siempre está presente eso de que ‘lo que es diferente lo ataco’. Las comunidades indígenas han sufrido discriminación, pero también discriminan. Sin embargo, han hecho un trabajo muy importante de inclusión al darse cuenta de que no era discriminando, sino incluyendo a Camilo el camino de sanación. Al final apoyan a Camilo en ese proceso… es una manera diferente de resolver los conflictos en la sociedad”, concluye Anton. 

Entre fuego y agua es una coproducción de Viso Producciones con de RTVC a través de su canal Señal Colombia, en asociación con Resguardo Indígena Quillasinga Refugio del Sol y Chicken & Egg Pictures.

La película estará a partir de este jueves 31 de marzo en salas de Bogotá, Medellín y Cali.


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