Un inesperado e intenso cortocircuito sacude las estructuras diplomáticas del Gobierno nacional. El embajador de Colombia en Suecia, Guillermo Reyes, salió al paso de las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien en un consejo de ministros denunció la existencia de una supuesta campaña de desprestigio financiada desde la delegación en Estocolmo en contra de la primera dama, Verónica Alcocer.
En una reveladora entrevista concedida en un medio de comunicación, Reyes negó categóricamente cualquier tipo de complot institucional, afirmando que las acusaciones carecen por completo de fundamento real. El diplomático no ocultó su malestar, señalando que lo dicho por el jefe de Estado afecta tanto su honra como una relación de amistad de más de dos décadas con la pareja presidencial. Al ser consultado sobre el origen de los ataques mediáticos reportados en la prensa sueca, el funcionario fue fulminante: “Eso no necesitaba pagarse un solo peso. Ella sola se desprestigiaba”.
El distanciamiento y la vida social en Estocolmo
De acuerdo con el relato del embajador, el distanciamiento entre la primera dama y la misión diplomática fue una directriz impuesta por la propia Verónica Alcocer desde su llegada a Europa, bajo el argumento de que deseaba estudiar inglés sin interferencias de la embajada.
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Independencia absoluta: Alcocer alquiló una vivienda particular, nunca visitó la residencia oficial de la embajada y prohibió expresamente al personal diplomático acercarse o intervenir en sus rutinas diarias.
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Excesos públicos: Reyes aclaró que el foco de atención de los medios suecos (como el diario Expressen) surgió por cuenta de la intensa actividad social nocturna de la primera dama en bares de Estocolmo. El embajador enfatizó que el problema no radica en consumir licor, sino en «las cantidades en que lo hacía, las griterías que generaba y el bullicio», situaciones que molestaban a los ciudadanos suecos y llamaban la atención al identificarse abiertamente como la esposa del presidente de Colombia.
Exigencia de rectificación y permanencia en el cargo
El diplomático lamentó profundamente que el mandatario prefiriera dar validez a versiones informales en lugar de comunicarse directamente con él para confrontar la situación. «Yo hubiese querido que el presidente me llamara y me dijera: a ver, Guillermo, tengo claras pruebas de que usted está financiando la campaña contra Verónica. No lo hizo», expresó con visible afectación.
Por este motivo, Reyes solicitó de manera formal que el presidente presente las supuestas pruebas o rectifique sus afirmaciones. Pese a la gravedad del asunto, el funcionario aclaró que no tiene intenciones de renunciar a su cargo, manifestando que mantendrá su lealtad institucional hacia el jefe de Estado y cumplirá sus funciones de representación hasta que el mandatario disponga lo contrario. La tensión generada abre un complejo debate sobre la rigurosidad de las denuncias de la Casa de Nariño y el impacto del comportamiento de las figuras públicas en la reputación internacional del país.




