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22 años del Canal Trece en 11 recuerdos

Las historias de estas once personas son una pequeña pero significativa muestra del amor, la consistencia y la dedicación con las que hemos trabajado por la televisión pública colombiana desde nuestro nacimiento en 1998.

Redacción Canal Trece
20 Sep 2020 8:38:38 AM

Los veintidós años de vida del Canal Trece en las pantallas colombianas han sido un cofre sin fondo de historias. Historias de crecimiento profesional, historias de trasnochos y accidentes, historias de amistad y risas, historias de dificultades y solidaridad. Detrás de las pantallas, en los pasillos y en los estudios, en los ríos y campos de todas las regiones de Colombia: hay cientos de imágenes y anécdotas de esas personas que han vivido todo tipo de experiencias para hacer posible que seamos lo que hoy somos.

Y es que en veintidós años ha pasado mucha agua debajo del puente: desde nuestro nacimiento en 1998, cuando nos llamábamos Teveandina, hasta que cambiamos de nombre en 2001, pasando por los años de Play TV, ShowBiz o El Cuaderno; desde que transmitíamos en vivo desde una pequeña casita naranja en La Soledad hasta que nos mudamos a las instalaciones de RTVC cuando nos volvimos grandes. Nuestra historia, como la de los jóvenes colombianos, es una historia llena de muchas historias: historias de aguante, creatividad y sueños sostenidos.

Todo eso solo ha sido posible gracias al trabajo amoroso y dedicado de quienes se encargan de que el canal no haya parado de transmitir y crecer un solo día. En este nuevo aniversario de nuestro nacimiento, les pedimos a once de los cientos de trabajadores que hacen posible que veas tus programas favoritos todos los días que nos compartieran sus recuerdos más significativos —alegres o duros— de sus años trabajando en el Trece.

No te pierdas este domingo a la 1:00 de la tarde #TomaElControl, donde hablaremos con algunos de ellos de lo que ha significado el Trece para sus vidas.


María Fredy Olaya

Programadora

En el Canal Trece desde 1998

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Son tantos, tantos recuerdos… Qué no podría decir yo de estos veintidós años en el Canal Trece. 

Podría hablar, por ejemplo, de cuando fuimos a estrenar la casa de La Soledad —antes estábamos en San Luis en unos estudios alquilados— o de cuando estuvimos en Palacio de Nariño con el presidente Andrés Pastrana el día que se inauguró este canal, que en ese entonces se llamaba Teveandina. No sé cuántos años tiene usted, pero eso fue cuando RCN y Caracol se volvieron canales privados y se crearon los canales regionales un 17 de septiembre de 1998.

Yo empecé como secretaria de la subgerencia financiera del canal. Ahí no había mucho qué hacer, yo me aburría mucho… Hasta que un día mi compañero Alejandro Rodríguez me llevó al máster y empezó a enseñarme a manejar los equipos. Ahí aprendí cómo ponchar un video, un comercial, toda la parte técnica. Alejandro vio que yo aprendía rápido y le dijo al gerente que yo era muy pila. El gerente me llamó y me dijo que necesitaban mucha gente para manejar equipos del máster de emisión, que si yo quería pasarme a la parte técnica. 

Yo estaba muy asustada, ¡imagínese! Le dicen a uno: “Cinco, cuatro, tres, dos, uno... ¡y venga, ponche!”. Era de miedo. Me tomó un tiempo decir que sí. Alejandro me motivó, me dijo: “¿Usted qué? ¿Se va a quedar de secretaria toda la vida? En la parte técnica usted puede crecer, usted puede volverse la única operadora de máster en la televisión colombiana”. 

Así lo hice. Eso fue hace veintidós años, todavía en los estudios de Televideo. Cuando nos pasamos a la casita naranja —que en esa época no era naranja, sino verde, como una guacamaya— nos entrenaron. La gente que instaló los equipos nos hizo la capacitación y ahí cambió mi vida.

Duré cinco años al frente del master de emisión. Pasé de trabajar en horario de 8:00 a 5:00 a trabajar por turnos: fines de semana, festivos, Semana Santa, año nuevo. Fue un cambio duro. Me acuerdo mucho de cuando recibimos el año 2000: yo viví el cambio de milenio trabajando. Ese día trabajé veinticuatro horas: desde las 6:00 de la mañana del 31 de diciembre de 1999 hasta las 12:00 de la noche del primero de enero del 2000. Ese cambio de milenio fue una transmisión a nivel mundial de veinticuatro horas y Canal Trece era el encargado de recibir la señal y repartirla a los otros canales.

¡Me tocó bañarme en la oficina, en el baño que tenía ducha en el primer piso! Llevaba ahí todo el día y toda la noche.

A los cinco años ya no quería estar más encerrada acá: había nacido mi último hijo — tengo cuatro— entonces ya no podía ir a trabajar los fines de semana. Mis hijos habían pasado muchos años sin tenerme una Navidad o un año nuevo. El doctor Darío Montenegro muy generosamente me pasó a programación y desde ahí vengo haciendo el playlist del canal de todo lo que se emite. Como operadora de máster, yo era la que sabía todo lo que sucedía en el canal. 

Son ya veintidós años de recuerdos felices. Guardo en mi corazón esos momentos cuando se hacían los programas en vivo y este canal se llenaba de artistas, recuerdo mi emoción cuando llegaban personas como Gilberto Santa Rosa o Edy Herrera. Estoy próxima a pensionarme, pero no quiero quedarme acá en mi casa sin hacer nada. Entonces sigo adelante: y acá seguiré feliz.

Ángela Vanegas

Productora general

Desde 2001 hasta 2009 y desde 2015 hasta hoy en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

A mí me dicen Ángela “Mil Historias” Vanegas. Va a ser un año de una de las experiencias que más me marcó en el Canal Trece: cuando fuimos a grabar unas piezas con el Ministerio de Justicia en el Caquetá, en Cartagena del Chairá. Cuando fuimos río abajo a grabar a una población, nos dijeron que por nuestra seguridad teníamos que ingresar a un salón comunal y quedarnos ahí. Esto fue desde las 10:00 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde: nos llevaron dijeron básicamente que una disidencia de las Farc estaba decidiendo “desde arriba” iba a hacer con nosotros, si se iban a quedar con los de prensa o no. Nos hicieron sentir que estábamos con nuestra libertad condicionada. 

Éramos cinco personas, yo era la única chica. Fueron momentos largos: nos decían que la paz estaba solo en las capitales, que en la selva no existía esa paz. Por fortuna, no nos quitaron los celulares y yo estuve siempre en contacto con mi familia, mi pareja y mi jefe. Pero en un punto sentimos que nos iban a dejar en el monte. Cuando finalmente nos dejaron ir en la lancha, pararon en medio del río, nos dijeron que ellos habían tenido que firmar un compromiso por nuestra libertad, pero que la disidencia de las Farc estaba empecinada en quedarse con nosotros. Nos metieron por uno de los brazos del río y ahí yo pensé que nos iban a secuestrar. En cuestión de minutos alguien anunció que habíamos pasado el retén, que nos habíamos librado. Nos dieron la orden de salir a las 5:00 de la mañana para ir a Florencia a tomar un avión. Esto no lo hubiera vivido si no hubiera decidido ser periodista y productora.

La otra historia es más chistosa: fue hace muchos años porque cuando estábamos en la casita naranja, en la vieja sede de La Soledad del Canal, donde todo empezó. Éramos un grupo de personas muy pequeño que hacía absolutamente todo: entrevistar, grabar, operar equipos. Íbamos a hacer el piloto de un programa que tenía como presentador a Martín de Francisco. Eso fue un domingo en el que había disponibilidad en el estudio. Preparando todo, yo me acerqué al guarda de seguridad y le dije: “Señor, estoy esperando a alguien para el piloto del programa, avíseme si llega”, y él me dijo: “Señora, claro que sí, yo lo dejo seguir”. Pasaron las horas y no llegaba y no llegaba. Cuando salgo a la portería a ver qué pasó me doy cuenta de que está Martín de Francisco sentado, completamente enfadado. Le pregunté: “¿Hace cuánto llegaste?”, y él me dijo: “Llevo dos horas sentado aquí”. Yo volteo y le digo al guarda: “¿Por qué no me avisó que ya había llegado?”, y él me responde “Sumercé linda, usted me dijo que venía un piloto y yo estaba esperando a que llegara un piloto”. Nos reímos mucho.

Campo Elías Moreno

Mantenimiento

Desde 2008 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Llevo ya nueve años y medio en el Canal Trece. Me acuerdo mucho de una historia en la casa de La Soledad. Me pusieron a hacerle el mantenimiento al aviso, que cogía de largo la fachada, que son 12 a 15 metros, y me pusieron a un practicante para ayudarme. Llegó la hora del almuerzo y le dije al chino que lavara la parte de él, que lo amarrara y se fuera almorzar. No sé si del afán lo amarró mal o que pasó, pero hizo un ventarrón y salió a volar ese aviso. ¡Había un señor que estaba abajo fumando y casi lo mata! El aviso cayó y se tiró dos carros: el carro de un subgerente y rayó la móvil de esa época. Yo volví de almorzar y me mandaron a llamar. Me dijeron: “¿Qué pasó? Vea esto. La próxima vez usted tiene que estar pendiente de estas cosas, porque mire”. Menos mal esos carros estaban asegurados.

La otra fue también en la casa de La Soledad, una vez que llovió muchísimo. Había una motobomba que succionaba el agua de las canales, pero en ese aguacero esa bomba no succionó nada y se inundó todo el estudio. Eso fue en las épocas de un Rock al Parque, entonces había pocos equipos adentro. Hermano, nos tocó ponernos las botas, poner ladrillos y bloques, y sacar todos los cables. Me tocó meterme abajo y como la motobomba quedaba debajo de una escalera en el estudio, me tuve que poner una pantaloneta, ir a conectar eso y a sacar y a sacar agua. Menos mal habían sacado la móvil y las cámaras: si hubieran estado grabando ahí, se electrocutaban todos.

Dumar Guerrero

Realizador

Desde 2013 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Hay tres momentos que me marcaron en el Trece. Yo había hecho prácticas ahí, me fui y volví en 2013. Pero cuando volví ya no había puesto en mi área, que era de asistencia de producción y realización, entonces me tocó ser asistente de cámara. Fue un choque duro, porque tocó empezar otra vez desde lo más abajo, pero en tres meses ascendí a camarógrafo, porque dos camarógrafos de esa época renunciaron y una semana antes mi camarógrafo tuvo unos problemas personales y no llegó a la grabación. Ahí me pidieron el favor de que si podía hacer la cámara. Yo no sabía mucho, pero lo hice y salió bien y por ese chance pude ascender.

Luego, en el 2015, yo me presenté para ascender a realizador de planta. Hice todas las pruebas y al final no pasé, pero como consolación me mandaron de camarógrafo a la Copa América en Chile. Imagínate yo un mes en Chile, quedándome en full hoteles, todo una chimba, viendo a la selección. El premio de consolación fue realmente el premio mayor al final, porque después de un par de años, en 2017, ascendí a realizador. El canal es una chimba, porque, como en mi caso, a uno le da oportunidades de crecer y surgir.

Alex Mayorga

Operador de ingesta 

Desde 2009 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

De mis once años en el Canal Trece, nunca voy a olvidar a Miguelito. 

Miguelito era el nombre del fantasma de la casa del canal en Teusaquillo. El estudio era una planta más baja que el edificio, entonces el eco, los ruidos y el aire ayudaban y apoyaban mucho la idea de que había algo paranormal que vivía ahí. Las personas que se quedaban hasta tarde en la noche sentían su presencia, sentían que les movían las cosas: los editores decían que Miguelito les movía el mouse, los del máster de producción decían que Miguelito les tocaba los equipos. Cuando algo pasaba en el canal, todos le echábamos la culpa al fantasma de Miguelito. Tampoco olvido una historia dura que nos pasó en esa casa: cuando falleció un celador. Le dio un paro cardíaco y un editor y Edith, una de las más antiguas, que ahora trabaja en programación, fue una de las que lo asistió en uno de sus últimos momentos.

Pero lo que más me marcó personal y profesionalmente fue ver que de una casa tan pequeña salían tantas cosas de tanto impacto. Yo trabajé con casi todos los programas de la franja antigua, porque antes la producción audiovisual la hacíamos entre muy poquitas personas. Esa fue mi verdadera escuela, tuve que hacer de todo: desde el máster hasta la presentación de algunos programas. Yo empecé con la franja Play TV y todos se acuerdan de esas épocas: la gente lleva en el corazón a su MTV criollo. Recuerdo que cuando visité las regiones, en algunos pueblos la gente creía que tú eras una estrella. Te hacían firmar autógrafos, era una locura. En la casa la gente a veces hacía filas que le daban la vuelta a la manzana para reclamar boletas para eventos, conciertos o películas. Yo acá en mi casa tengo el primer CD de J Balvin autografiado como un recuerdo valioso de esa época.

Canal Trece siempre ha sido una gran casa para los jóvenes. Le ha abierto las puertas a nuevos talentos y a nuevos profesionales. Mi generación empezó haciendo prácticas y ahora todos somos veteranos. Llevo once años y trabajar acá no ha dejado de ser apasionante.

Glenn Figueredo

Director de cámaras

Desde 2017 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Yo entré en el 2017 como practicante. Necesitaba hacer mis prácticas universitarias para poderme graduar. En ese tiempo no pagaban nada, pero después de cumplir mi tiempo acá, yo quería seguir vinculado al canal, entonces me regalé seis meses más como practicante, esperando que me contrataran. No pasó nada: llegamos a diciembre y no pasó nada. Me salió otro trabajo, duré ahí tres meses, y luego volví como asistente de cámara al canal, en agosto, a ganar menos, porque quería mucho estar acá. Me puse a practicar con los camarógrafos y le cogí el tiro muy rápido a la cámara. Para el año siguiente, volvieron a llamar a la gente y uno de ellos no podía seguir trabajando, entonces el jefe me dijo: “Usted ya está listo”, y me subió a camarógrafo. 

Recuerdo un chasco que casi me cuesta el puesto. En ese momento, cuando subí a camarógrafo, el asistente de cámara era Diego Pérez. Todavía le teníamos mucho miedo a salir a reportear solos. Nos tocó una noche ir a grabar una nota en un bar en un pasadizo que queda entre la Caracas y Lourdes. En ese tiempo todavía se grababa en esos caseticos de Mini DV. Grabamos cosas, estábamos planeando encuadres, cuando le digo a Diego que me preste una extensión para montar las luces. Él, de novato, no me echó extensiones y nos tocó pegarnos a una toma y hacer todas las tomas desde ese mismo sitio. El productor nos regañó y grabamos todo achantados en ese mismo planito.

Al otro día me llamaron a la oficina del jefe técnico. Esos casetes eran los de VHS que tenían tres formatos de grabación: yo no grabé en SP sino en LP, entonces la calidad quedó inmunda. Las máquinas de edición no lo recibían: me dijeron que eso no servía para nada, que por qué no me devolvía a ser asistente de cámara. Yo les dije que nos dieran la oportunidad. Le metimos la ficha y de ahí para abajo con Diego aprendimos mucho y véanos ahora: pasé de practicante a asistente de cámara, luego camarógrafo, luego director de cámaras, que es lo que hago ahora. El Canal Trece es una gran escuela para quienes estamos aquí muchos años y estamos dispuestos a aprender.

Diego Pérez 

Camarógrafo

Desde 2017 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Trabajar en Canal Trece ha sido para mí la oportunidad de transmitir sentimientos y emociones por medio de imágenes y eso me hace feliz. Momentos emotivos he vivido muchísimos: desde que comencé como asistente y ascendí a camarógrafo he tenido la oportunidad de viajar, aprender, compartir experiencias maravillosas con personas increíbles que hacen parte de la familia del Trece.

Algo muy emotivo y emocionante fue el increíble recibimiento y apoyo de todos en el canal después de un accidente muy difícil que tuve. La gente que me acompañó me hace feliz, y desde entonces siento el Canal Trece como un hogar, y valoro muchísimo el cariño de cada uno.

Mary Melo

Programadora musical 

Desde 2010 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Llevo como diez años en el canal: mi mayor recuerdo es haber vivido el crecimiento que hemos tenido. Cuando yo entré, el canal estaba en una situación económica realmente mala. Los pocos empleados que tenía llevaban meses sin que les pagaran el sueldo. Recuerdo cuando llegó Darío Montenegro y se le ocurrió la idea de meterle contenidos diferentes a lo que eran los canales regionales en su momento. Ahí fue cuando abrió sociedad con Telemultimedia, que era el encargado de Play TV, y con Hernán Orjuela, encargado ShowBiz. 

En ese momento el canal no estaba hecho para hacer producción, sino para hacer únicamente emisión. Eso fue en la casa de La Soledad, que era muy pequeña. Me alegró mucho estar en esa transición de no solamente emitir, sino de producir nuestros propios contenidos, de hacer los programas en vivo. Me encantó ver cómo crecimos, cómo poco a poco en música nos fueron mandando mejores artistas, y cómo el público fue aumentando. Para mí como programadora musical, ver a artistas grandes querer estar con nosotros fue muy bonito. Solos, sin un peso, fuimos creciendo y posicionando el canal. Y mira lo que hemos crecido: pasamos de esa casita fantasma a estar en RTVC.

Antonio García Ángel

Director general Fractal y Toma el Control

Desde el año pasado en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Creo que lo que denominaría 'El acontecimiento memorable del Trece', fue el 31 de octubre del año pasado, el famoso día de Halloween: cuando el Hangar se transformó al 100% en el mundo de Harry Potter con Gryffindor, Slytherin... ¡Fue fantástico! Muchos nos disfrazamos y –para serte sincero– yo no me disfrazaba desde el Neolítico, por allá tan lejos cuando el Canal Trece se escribía en las cavernas, ¿no? ¡Y afuera había Pterodáctilos! Básicamente una eternidad sin disfrazarnos y... uf, la pasamos tan bien. Todos nos tomamos eso con recocha pero también a pecho, con una seriedad fantástica, porque ambientamos el Hangar de manera muy profesional. Ahí vi el carácter lúdico del Canal y el gran espíritu de la gente.

Diana Grajales 

Productora general

Desde junio de 2017 en el Canal Trece

Todas las ilustraciones por Lala Ocampo (@ArboldeLetras)

Yo llegué al Trece por casualidades de la vida y fue directico al área de contenidos. Empecé a trabajar haciendo acompañamiento en el área de convocatorias, todas las que llegaban. Fue precioso.  

El mejor recuerdo que tengo es el equipo de trabajo amable y dispuesto que encontré y que sigue construyendo historia conmigo. Yo la llamo ‘tropa técnica’ porque está dispuesta siempre a trabajar tratando de llevar todo de la mejor manera, es un equipo compañerista repleto de apoyo y buena energía. Llevo 3 años y he visto evolucionar el Canal de una forma increíble. Cuando llegué lo encontré con grandes ideas, formándose y forjándose también. Ahora cada día lo veo crecer mucho más siempre buscando hacer lo mejor, buscando crear nuevos formatos. 

Me llevo para siempre de este canal el buen trabajo y buena onda. Extraño la alegría, camaradería, el espacio físico tan afable... ¡Quiero infinito a mi canal!


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