Buenavista produce su propia agua potable en la Ciénaga Grande de Santa Marta
Buenavista agua potable ya es una realidad. La comunidad palafítica de la Ciénaga Grande de Santa Marta dio un paso histórico al poner en funcionamiento una planta de potabilización que le permite producir y distribuir agua segura para sus habitantes, un proyecto que además fue conocido por el presidente electo Abelardo De La Espriella durante una visita realizada junto al cantante Carlos Vives y representantes de diferentes organizaciones aliadas.
La iniciativa representa un cambio significativo para esta población anfibia, que durante años dependió del suministro externo de agua en bolsas y enfrentó dificultades para acceder de manera constante a este recurso esencial. Ahora, gracias a un modelo de gestión comunitaria y tecnología especializada, los habitantes cuentan con una alternativa sostenible que fortalece su autonomía y mejora su calidad de vida.
La primera planta de agua potable en una comunidad anfibia
El proyecto tiene como eje principal La Casa de Buenavista, un espacio donde funciona la primera planta de potabilización instalada en una comunidad anfibia de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
La infraestructura cuenta con un sistema de tratamiento continuo capaz de producir aproximadamente 500 litros de agua por hora. Durante el proceso, el agua pasa por diferentes etapas de sedimentación, coagulación, floculación, filtración, microfiltración y desinfección, garantizando que cumpla con los estándares establecidos por la Resolución 2115 de 2007 para el consumo humano.
Además, la planta incorpora equipos que monitorean permanentemente variables como salinidad, turbiedad, color, pH, temperatura, cloro residual y otros parámetros que permiten asegurar la calidad del agua.
Un modelo que impulsa la autonomía de la comunidad
Más allá del componente tecnológico, el proyecto también busca fortalecer la economía local.
Por primera vez, la comunidad administra una empresa encargada de producir y comercializar agua potable dentro del mismo territorio. Este modelo permite que las familias tengan acceso a un servicio permanente, reduzcan la dependencia de proveedores externos y generen ingresos para el desarrollo de la población.
Actualmente, el agua se comercializa a un precio de 500 pesos por litro y cuenta con un servicio de domicilios que cubre toda la comunidad. Entre los planes futuros también se contempla ampliar la distribución hacia Nueva Venecia, otra población de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
Una alianza para transformar el territorio
La iniciativa es el resultado de más de cinco años de trabajo liderados por Tras La Perla, organización creada por Carlos Vives para impulsar proyectos de desarrollo sostenible en la región Caribe.
El proyecto también ha contado con el respaldo de aliados como CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, The Reynolds Foundation, Coca-Cola, Invemar, la Universidad Militar Nueva Granada, la Universidad del Magdalena, la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y Tecnoaguas, entre otras entidades.
Durante la visita, Carlos Vives destacó que el propósito de la iniciativa ha sido brindar herramientas para que la propia comunidad lidere la transformación de su territorio mediante soluciones sostenibles.
Por su parte, Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, señaló que este tipo de alianzas entre organizaciones públicas, privadas y comunitarias demuestran que es posible impulsar modelos de desarrollo con impacto social que pueden replicarse en otras regiones del país.
Visita del presidente electo
El recorrido también contó con la presencia del presidente electo Abelardo De La Espriella, quien conoció el funcionamiento de la planta y resaltó el trabajo conjunto entre comunidad, empresa privada y cooperación internacional para garantizar el acceso al agua potable.
Durante su visita, el mandatario aseguró que iniciativas como la desarrollada en Buenavista representan un ejemplo de innovación social y desarrollo comunitario, al combinar tecnología, emprendimiento y participación ciudadana para atender una necesidad básica.
Con este proyecto, Buenavista agua potable se consolida como una experiencia que demuestra cómo la articulación entre comunidad, conocimiento técnico y alianzas estratégicas puede generar soluciones sostenibles para mejorar la calidad de vida de las poblaciones de la Ciénaga Grande de Santa Marta y convertirse en un referente para otros territorios del país.




