Secretos de la capital: Teusaquillo, el elegante refugio de la arquitectura y las ideas

En nuestra entrega anterior, recorrimos las calles de Los Mártires, una zona marcada por los sacrificios de la Independencia y el rugir del progreso ferroviario. Hoy, en este viaje cronístico por los secretos de la capital, cruzamos la avenida Caracas para adentrarnos en los laberintos residenciales y arborizados de Teusaquillo (la Localidad número 13).

Si Chapinero fue el primer suburbio aristocrático y Los Mártires la puerta comercial, Teusaquillo nació en el siglo XX como el gran sueño de la modernidad bogotana: un oasis de bellas quintas, parques circulares y el refugio predilecto de la clase media ilustrada, intelectual y política del país.

Secretos de la capital: Teusaquillo, el elegante refugio de la arquitectura y las ideas

¿De dónde viene el nombre de Teusaquillo?

A diferencia de los nombres cotidianos o los homenajes de sangre de otras localidades, el nombre de Teusaquillo nos conecta directamente con el pasado prehispánico de la sabana, aunque con un curioso giro geográfico.

Antes de la llegada de los conquistadores españoles, el territorio que hoy ocupa la localidad no era el asentamiento principal, sino que el nombre original correspondía a una de las zonas de recreo del Zipa, el gran soberano de la comunidad muisca. De acuerdo con las crónicas de la época, «Teusaquillo» o Thybzaquillo (que significaba «cercado del vicario» o «pequeño poblado») era en realidad el nombre indígena del área que hoy conocemos como la Plaza de Chorro de Quevedo en el centro histórico.

A mediados del siglo XX, cuando los urbanizadores y arquitectos decidieron crear un megaproyecto residencial moderno en las antiguas haciendas del norte de la época (como la hacienda El Salitre), rescataron este nombre ancestral para bautizar al barrio insignia de la zona, trasladando la herencia indígena a una de las ciudadelas más elegantes de la Bogotá moderna.

El barrio de los presidentes, las letras y el estilo "Tudor"

A partir de la década de 1930, Teusaquillo se consolidó como el sector más vanguardista de Bogotá. Diseñado bajo el concepto europeo de «ciudad jardín», el diseño urbano rompió con la tradicional cuadrícula española para incorporar calles curvas, diagonales y una inmensa cantidad de parques (como el icónico Parque de la傳 Broad o el Parque Park Way).

Esta fisonomía atrajo a la intelectualidad y a la alta política colombiana. En sus imponentes casas de ladrillo a la vista, techos empinados y chimeneas habitaron figuras de la talla de Jorge Eliécer Gaitán, Laureano Gómez, Mariano Ospina Pérez y Gustavo Rojas Pinilla. El sector era un hervidero de ideas donde se redactaban discursos, se debatía el rumbo de la República en los cafés de la zona y se consolidaban movimientos artísticos.

Con la construcción de la Ciudad Universitaria (sede principal de la Universidad Nacional de Colombia) en sus fronteras, la localidad consolidó de forma definitiva su carácter multicultural, estudiantil y de debate académico, convirtiéndose en el pulmón arquitectónico e intelectual que hoy enorgullece a los bogotanos.

Próxima entrega: Dejamos atrás las elegantes avenidas republicanas y las zonas universitarias para ascender por los cerros orientales. En nuestra siguiente crónica, descubriremos los secretos de Santa Fe. ¿Cómo pasó la cuna fundacional de la capital a albergar misterios coloniales, la bohemia de La Macarena y los contrastes más profundos de la vida urbana? ¡No te lo pierdas!

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