Para muchos, Suba (la localidad número 11) es sinónimo de imponentes conjuntos residenciales, humedales protegidos y un tráfico desafiante sobre la Avenida Boyacá o la Avenida Ciudad de Cali. Sin embargo, detrás de su fachada de «ciudad dormitorio» y de su acelerada expansión urbana, se esconde uno de los territorios con mayor carga ancestral, mística y conspirativa de la capital de la República.
En nuestra sección Secretos de la Capital, subimos la colina para desenterrar los misterios y las leyendas que aún palpitan bajo el asfalto de esta mega localidad.
1. El resguardo indígena muisca que la ley no pudo borrar
Uno de los secretos mejor guardados por los nuevos habitantes de Suba es que el corazón de la localidad no pertenece del todo al Distrito de Bogotá. Suba cuenta con su propio Resguardo Indígena Muisca, legalmente reconocido y ubicado a pocos metros de la plaza fundacional.
Los descendientes directos de los antiguos habitantes de la sabana conservan allí sus propias leyes, su consejo de ancianos y sus tradiciones de medicina ancestral. Lo fascinante es que debajo de muchas de las casas y locales comerciales del actual barrio Prado Veraniego y el Centro de Suba, se han encontrado entierros prehispánicos con vasijas, tunjos de oro y restos óseos que datan de hace más de quinientos años, convirtiendo a la localidad en un gigantesco cementerio indígena sagrado que duerme bajo las bases del concreto.
2. El mito del portal de energía en los Cerros de Suba
Los imponentes cerros de Suba y de La Conejera no solo ofrecen las mejores vistas del norte de Bogotá; también son el centro de diversas leyendas urbanas relacionadas con fenómenos energéticos y avistamientos misteriosos.
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La leyenda de los tunjos: Los antiguos abuelos muiscas aseguraban que en las cuevas más profundas del cerro de La Conejera habitaban pequeños seres de oro (los tunjos) que cuidaban los tesoros del cacique de Suba. Según la tradición oral, aquellos que intentaban buscar el oro con codicia terminaban perdiéndose en la espesa vegetación de la montaña, atrapados en «portales de tiempo».
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Avistamientos en el cerro: Hoy en día, entusiastas del fenómeno ovni y buscadores espirituales frecuentan el mirador del cerro de Suba durante las madrugadas neblinosas, asegurando que la alta concentración de minerales en la montaña genera una «anomalía magnética» que atrae luces inexplicables sobre la sabana de Bogotá.
3. El secreto del pantano: El Humedal de La Conejera
El Humedal de La Conejera es famoso por su inmensa biodiversidad y por ser el hogar de especies de aves únicas en el mundo. No obstante, en la memoria colectiva de los campesinos que poblaban la zona antes de la urbanización de los años ochenta, el pantano era un lugar de respeto absoluto.
Se cuenta que en las noches de luna llena, una densa bruma cubre los espejos de agua y se escucha el canto de una flauta de caña que imita a la perfección el viento. Los sabedores locales afirman que es el espíritu del Cacique Suba, quien recorre los límites del humedal recordando la época en la que las aguas de la sabana no estaban divididas por avenidas, sino que formaban un solo lago sagrado que conectaba los cerros con el río Bogotá.
¿Sabías que…? El nombre «Suba» proviene de la lengua muisca (Muysccubun) y tiene dos significados hermosos que definen su geografía: «Flor del Sol» o «La quinua que es mía». Un recordatorio constante de que, antes de ser una selva de cemento, esta localidad fue el jardín dorado del sol de la sabana.




