Secretos de la capital: El zapatero que le dio nombre a Chapinero

En el gran rompecabezas de la capital colombiana, Chapinero (la Localidad número 2) brilla con luz propia. Hoy en día es el epicentro de la diversidad, la cultura, el comercio, las universidades y la vibrante vida nocturna de Bogotá. Sin embargo, antes de convertirse en esa zona cosmopolita que todos conocemos, este territorio era un camino puramente campestre y rural que conectaba al centro histórico de la joven Santa Fe con el antiguo pueblo indígena de Usaquén.

Para entender cómo se forjó la identidad de este icónico sector, debemos viajar en el tiempo hasta el siglo XIX y conocer al peculiar personaje que inspiró su nombre.

¿De dónde viene el nombre de Chapinero?

A diferencia de otras localidades cuyos nombres rinden homenaje a caciques muiscas o próceres de la Independencia, el origen de Chapinero es mucho más cotidiano, popular y curioso.

Hacia las primeras décadas del siglo XIX, un zapatero español llamado Antón Hero Laovía decidió mudarse y montar su taller a la orilla del camino principal del norte. El artesano padecía de una condición física en sus pies o, según relatan las crónicas tradicionales, se especializó en la confección de un calzado muy particular: unos zuecos con suela de madera y correas de cuero que servían para proteger los pies del barro y de las constantes lluvias de la sabana.

A ese tipo de calzado de madera, y por extensión a las personas que caminaban con dificultad, se les conocía en la época con el término de «chapín». Debido al éxito de su taller, los habitantes de la ciudad que viajaban hacia el norte empezaron a usar la frase popular de referencia: «Voy a donde el chapín Hero». Con el paso de las décadas, la costumbre y la pronunciación constante terminaron fusionando las palabras hasta darle vida al nombre definitivo del territorio: Chapinero.

El primer suburbio de la capital

Con el paso de los años, Chapinero dejó de ser un simple punto de paso. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el centro de Bogotá empezó a sufrir problemas de hacinamiento y salubridad. Las familias más adineradas de la aristocracia capitalina vieron en los verdes campos de Chapinero el lugar ideal para edificar sus casas de campo.

Fue así como nacieron imponentes quintas y mansiones de estilos arquitectónicos europeos (como el neogótico y el inglés), transformando la zona en el primer suburbio residencial y planeado de la ciudad. El desarrollo se consolidó por completo gracias a la llegada del Tranvía de Bogotá y, posteriormente, del Ferrocarril del Norte, conectando de forma definitiva la vida de los chapinerunos con el centro de la capital.

A mediados del siglo XX, los inmensos solares y haciendas dieron paso a la urbanización moderna, atrayendo a una gran población estudiantil y comercial que convirtió a la localidad en el motor cultural, diverso e incluyente que es hoy.

Próxima entrega: En nuestra siguiente crónica de la historia de Bogotá, nos trasladaremos al centro de la ciudad para recorrer calles marcadas por el sacrificio. ¿Sabes por qué Los Mártires lleva ese nombre y qué sangrientos hechos ocurrieron en su plaza principal? ¡No te lo pierdas!

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