La partida del primer actor Waldo Urrego, confirmada este 27 de junio de 2026, ha dejado un vacío profundo en las artes escénicas de Colombia. A los 81 años de edad, este bogotano excepcional (nacido en 1945) se despidió de los escenarios físicos, pero su nombre quedó grabado con letras de oro en la memoria colectiva de un país que aprendió a amar, a sufrir y a reflexionar a través de sus magistrales interpretaciones.
Para entender quién era Waldo Urrego es necesario hacer un viaje al pasado y recordar la mística, el rigor y la elegancia con la que dignificó el oficio de actuar.
¿Quién era Waldo Urrego?
Waldo Urrego no fue un actor de modas ni de momentos; fue un artista de escuela, raza y vocación. Dotado de una voz barítona inconfundible, una mirada penetrante y una postura impecable, Urrego perteneció a esa generación que entendía la actuación como un compromiso sagrado con el espectador.
Se formó en las exigentes tablas del teatro, donde aprendió el valor de la disciplina, el respeto por el texto y el dominio del espacio. Cuando dio el salto a la televisión y al cine, llevó consigo ese mismo rigor técnico, lo que le permitió convertirse en uno de los actores más camaleónicos de la industria nacional. Podía encarnar con la misma naturalidad a un hombre de pueblo, a un intelectual o a un despiadado criminal.
«Cuéllar»: El villano que hizo historia en la televisión
Aunque su portafolio de personajes es inmenso, la historia de la televisión colombiana le reservó un lugar de honor por su interpretación en la mítica serie Amar y vivir (1988). Allí dio vida a «Cuéllar», un gángster frío, calculador y oscuro que operaba en las entrañas de los negocios ilícitos de la capital.
Lejos de construir un villano plano o de caricatura, Urrego dotó a Cuéllar de una complejidad psicológica perturbadora. Su actuación fue tan impactante que el personaje se convirtió en un referente de cómo se debe estructurar un antagonista en el melodrama latinoamericano. Décadas después, el público seguía recordándolo en las calles con una mezcla de respeto y admiración por la crudeza de ese papel.
Un pilar del cine y el costumbrismo nacional
El talento de Waldo Urrego también fue pieza clave para directores que buscaban retratar la cruda y mágica realidad de la sociedad colombiana:
-
En la comedia costumbrista: Participó en el universo de Don Chinche, bajo la dirección de Pepe Sánchez, demostrando un ritmo cómico y una sutileza maravillosa para retratar la cotidianidad bogotana.
-
En el cine de culto: Formó parte del elenco de la legendaria película La estrategia del caracol (1993), dirigida por Sergio Cabrera, una obra cumbre que inmortalizó la astucia y la resiliencia de los inquilinos de una casa en el centro de Bogotá ante el abuso de poder.
-
Grandes seriados: Dejó su estampa en producciones de gran factura de la televisión pública y privada como Los pecados de Inés de Hinojosa y La mujer doble.
[ Tres Facetas de un Maestro ]
|
+-----------------------------+-----------------------------+
| |
[ El Villano Psicológico ] [ El Actor de Tablas ]
| |
- Inmortalizado como "Cuéllar" - Formado en el teatro clásico,
en 'Amar y vivir'. defensor del rigor lirical.
| |
+-----------------------------+-----------------------------+
|
[ El Rostro del Cine ]
|
- Parte de obras maestras como
'La estrategia del caracol'.
El adiós a un caballero del escenario
En los últimos años, el maestro Waldo Urrego se había mantenido alejado de las intensas jornadas de grabación debido a quebrantos de salud naturales y al paso del tiempo. Sin embargo, su retiro de las pantallas nunca significó el olvido. Para sus colegas de la Asociación Colombiana de Actores (ACA) y para los directores del país, Urrego era un sabio al que se acudía por consejo, un patriarca que siempre abogó por las garantías laborales de los artistas.
Su fallecimiento este fin de semana cierra un capítulo dorado de nuestra televisión, pero abre las páginas de su leyenda. Se va un actor inmenso, pero nos queda su archivo, sus gestos y la certeza de que el arte en Colombia fue mejor porque Waldo Urrego decidió dedicarle su vida.




