Comienza la temporada de sumas, restas y pragmatismo político
Con los datos del preconteo de la Registraduría consolidando un mano a mano definitivo para las próximas tres semanas, la campaña presidencial entra en su fase más estratégica. Ninguno de los dos punteros logró el umbral de la mitad más uno de los votos válidos, lo que obliga a abrir de inmediato el «libro de pases» de la política nacional.
La gran pregunta que se toman las sedes de campaña y las salas de redacción es clara: ¿Hacia dónde se moverán los caudales electorales de los candidatos que quedaron fuera del tarjetero? En este escenario, tanto Abelardo de la Espriella como Iván Cepeda se verán forzados a moderar discursos, mermar tensiones del pasado y sentarse con antiguos rivales para asegurar las mayorías.
El bloque de derecha: El reto de De la Espriella con Paloma Valencia
Para el candidato independiente Abelardo de la Espriella, consolidar el voto de los sectores de la centroderecha y la derecha tradicional parece el camino más natural, pero no está exento de espinas diplomáticas:
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Mermar tensiones con Paloma Valencia: Aunque ambos comparten posturas firmes sobre el orden institucional, la seguridad y la libertad económica, la relación entre De la Espriella y la senadora Paloma Valencia ha pasado por momentos de altísima tensión y rivalidad por el liderazgo de este espectro político. Para ganar, «El Tigre» tendrá que ceder protagonismo, bajar el tono personalista de su campaña y ofrecer un acuerdo programático sólido que unifique a las bases del uribismo tradicional y los sectores conservadores sin generar fracturas internas.
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El voto empresarial e independiente: De la Espriella buscará absorber de inmediato los apoyos de figuras gremiales y microempresarios que respaldaron candidaturas menores, vendiéndose como el único muro de contención frente al modelo económico que propone su rival.
El bloque de centro e izquierda: ¿Hacia dónde irá Sergio Fajardo?
Por los lados de Iván Cepeda, el panorama exige tender puentes urgentes hacia el centro político, un sector esquivo que históricamente define las elecciones en segunda vuelta:
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El factor Sergio Fajardo: Las miradas están puestas sobre el exgobernador Sergio Fajardo y las fuerzas del centro verde y de la Coalición de la Esperanza. Aunque Fajardo ha mantenido una distancia prudente de las corrientes más radicales de la izquierda, la polarización frente a una figura como De la Espriella podría empujarlo a él y a sus bases a dar un «apoyo crítico» o programático a Iván Cepeda, buscando blindar temas clave como la educación, el acuerdo de paz y la agenda ambiental.
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Las minorías y los movimientos sociales: Cepeda jugará de local al buscar la adhesión oficial e inmediata de sectores indígenas (como las bases de Aída Quilcué), plataformas de derechos humanos, centrales obreras y colectivos juveniles que votaron por opciones alternativas en la primera vuelta y que ven en su proyecto la continuidad de las agendas progresistas.
Los otros sectores en disputa: El voto en blanco y los indecisos
El verdadero botín de las próximas tres semanas estará en manos de los candidatos independientes de corte regional y los movimientos cristianos. Partidos que basan su fuerza en la disciplina de sus votantes de fe se convertirán en la «novia codiciada» de ambas campañas; De la Espriella apelará a la defensa de la familia tradicional, mientras que Cepeda buscará tocarlos a través de la justicia social.
Finalmente, el voto en blanco y el abstencionismo jugarán un papel psicológico crucial. El candidato que logre presentarse ante el país con el tono menos polarizante y más Presidencial será quien consiga convencer a esa masa silenciosa de ciudadanos que hoy votó con desgana o que simplemente decidió quedarse en casa. El ajedrez político está dispuesto y la carrera por la Casa de Nariño se reconfigura desde cero.




