El consumo diario de productos de cuidado personal está entrando en una etapa de transformación consciente. En un país como Colombia, donde anualmente se generan alrededor de 700.500 toneladas de envases y empaques plásticos —y de las cuales solo se recicla el 30%—, la necesidad de migrar hacia modelos sostenibles es cada vez más urgente. Ante este panorama, y en el marco del Día Mundial del Refill (conmemorado cada 16 de junio), L’Oréal Groupe ha puesto sobre la mesa su apuesta por los formatos refill o recargas como una herramienta clave de economía circular.
Esta alternativa busca cerrar la brecha entre la intención y la acción de los consumidores; según datos de Kantar, aunque el 84% de las personas desea tomar decisiones más sostenibles, implementarlas en el día a día sigue siendo un desafío. Los formatos de recarga permiten rellenar el envase rígido original una vez terminado el producto, evitando desecharlo de forma automática. De acuerdo con la compañía, optar por esta solución representa un beneficio ambiental contundente: determinados formatos permiten utilizar hasta un 77% menos plástico en comparación con la compra recurrente de empaques tradicionales.
Un portafolio sostenible: Del cuidado de la piel al cabello
La multinacional ha expandido de manera drástica sus opciones recargables, multiplicando por 3,7 el número de alternativas disponibles en su portafolio global entre 2019 y 2025. Esta estrategia ya se refleja de forma directa en el mercado local a través de marcas de uso diario:
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Cuidado de la piel (Skincare): Marcas dermatológicas líderes como La Roche-Posay, CeraVe y Vichy han incorporado formatos de recarga para sus referencias más populares de limpiadores faciales, lociones hidratantes y sérums.
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Cuidado capilar: La marca de lujo Kérastase se ha sumado a este movimiento implementando la opción refill en gamas icónicas como Elixir Ultime, rompiendo con los empaques de un solo uso en el segmento profesional.
Pequeñas decisiones para un impacto masivo
La adopción de los formatos refill demuestra que avanzar hacia la sostenibilidad no requiere transformar de manera drástica o incómoda las rutinas de belleza de los usuarios. Al mantener los mismos componentes, fórmulas y beneficios de los productos conocidos, el cambio radica en un hábito de compra más responsable.
«Durante décadas, el consumo siguió una lógica lineal: producir, usar y desechar. Hoy vemos un cambio hacia modelos más circulares, donde mantener los productos y materiales en uso el mayor tiempo posible cobra cada vez más importancia», afirma Eduardo Gotuzzo, presidente de L’Oréal Groupe para Centroamérica y Región Andina. Prolongar la vida útil de los envases a través de un simple rellenado se perfila como un paso sencillo pero poderoso para mitigar la huella de contaminación por plásticos en los ecosistemas terrestres y océanos del país.




