Un informe elaborado por la fintech educativa Mattilda, titulado “Mattilda 2026: El cambio que viene”, revela que dos de cada tres colegios privados en Colombia operan con plataformas tecnológicas desconectadas entre sí. Esta desintegración genera duplicidad de tareas, información fragmentada y una alta carga operativa que dificulta el avance hacia soluciones avanzadas como la inteligencia artificial.
Aunque el 47,2 % de los colegios privados reportó un incremento en su matrícula durante 2026 (frente al 29 % del año anterior), la recuperación operativa contrasta con crecientes desafíos financieros.
Fragmentación tecnológica y presión financiera
El estudio destaca las principales complejidades estructurales a las que se enfrenta la educación privada en el país:
-
Plataformas aisladas: El uso de herramientas digitales sin integración obliga a los equipos directivos a concentrarse en la resolución de fallas operativas en lugar del liderazgo pedagógico.
-
Dependencia del pago de pensiones: El 43,5 % de los colegios depende exclusivamente del recaudo de pensiones como fuente de ingresos.
-
Cartera vencida y morosidad: Las instituciones con una cartera vencida superior al 10 % casi se duplicaron en el último año, mientras que nueve de cada diez colegios continúan enfrentando problemas de morosidad. Esto reduce la capacidad de reinversión en infraestructura e innovación.
“Los colegios de Latinoamérica no tienen un problema de vocación, sino de estructura. La tecnología ya llegó a las instituciones, pero mientras las plataformas sigan desconectadas será difícil aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial”, señala José David Tena Gascón, Chief Revenue Officer de Mattilda.




