Situado en un valle del sector occidental del departamento de Boyacá, sobre la cordillera Oriental, se encuentra el municipio de Caldas. Este territorio, fundado el 28 de agosto de 1837 por Gregorio con el Ángel, recibe su nombre en honor al prócer de la Independencia de Colombia, Francisco José de Caldas.
El origen del nombre, proveniente del latín calderius y las voces caldus (caliente) y caldaria (vasija de metal), tiene un significado integral asociado a «baño caliente» o «baños de aguas minerales calientes», concepto compartido con otras poblaciones en España.
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Origen y pasado histórico
La historia de este poblado se remonta a la época de la conquista española, cuando el territorio era habitado por los muzos, un grupo perteneciente a la etnia caribe. Estos pobladores originales se caracterizaban por su carácter seminómada, su beligerancia, el cultivo de coca y sus destrezas en cerámica y orfebrería, manteniendo constantes disputas con los muiscas por el control del territorio.
Tras ser derrotados en 1539 por Luis Lancheros, la zona inició un proceso de mestizaje y quedó bajo el control de la encomienda de Sáchica, dependiendo administrativamente de la Villa de Santa María de Leyva. Con el paso de los años y tras la separación de Chiquinquirá de la provincia de Tunja en 1811, el poblado fue reconocido como parroquia por la Iglesia católica en 1836, hasta que finalmente el Congreso autorizó su creación como municipio en 1837.

Economía y evolución
Tradicionalmente, Caldas fue un municipio con una economía netamente agrícola, centrada en el cultivo de papa, maíz, alverja y frijol. Con el tiempo, la producción se complementó con la crianza de aves, ovejas —de las cuales obtenían lana— y el trabajo con fibras como el fique.
La dinámica económica presentó un cambio progresivo con la incorporación de la ganadería lechera. Lo que inició como una actividad de uso doméstico para la elaboración de quesos, cuajadas, arepas y envueltos, se transformó en una fuente de ingresos para las familias caldenses, quienes comenzaron a ver en la producción de leche una oportunidad de desarrollo regional.

Cultura, gastronomía y festividades
La identidad de Caldas se refleja en su oferta culinaria, donde destacan el tamal con jeta, el mute, las arepas de maíz, las panelitas y los melcochos. Estas recetas forman parte del patrimonio inmaterial que define la cotidianidad de sus 3.361 habitantes (proyección 2026).
En cuanto a sus tradiciones, el municipio celebra con fervor a su patrona, Nuestra Señora de las Mercedes, cada 24 de diciembre, integrando actividades religiosas con la participación comunitaria. Asimismo, la Semana Santa se vive con respeto a través de sermones y el arreglo de altares en las esquinas del parque principal.
Durante la temporada decembrina, las familias se reúnen para rezar la novena y compartir en comunidad, además de realizar un festival de danza donde grupos de diversos municipios se presentan en el parque central para integrar a toda la población.
Para quienes visitan este municipio, que se encuentra a una altitud entre los 2.680 y 3.100 metros sobre el nivel del mar, los atractivos incluyen el Pozo Negro y el Pico de las Guacamayas, espacios que permiten conocer la riqueza natural de la región.

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