En la historia contemporánea de los movimientos sociales en Colombia, el nombre de Aída Quilcué Vivas es sinónimo de dignidad, resistencia pacífica y defensa férrea del territorio. Líder indígena de la etnia nasa, defensora de los derechos humanos y actual senadora de la República, Quilcué ha dedicado su vida a visibilizar las realidades de las comunidades nativas, convirtiéndose en un puente vital entre la sabiduría ancestral de los pueblos del Cauca y los escenarios de la alta política nacional.
Nacida en el resguardo indígena de Páez, en el municipio de Inzá (Cauca), su liderazgo se ha forjado al calor de las realidades del conflicto armado, la defensa de la autonomía territorial y la búsqueda de justicia social para las minorías étnicas del país.
Raíces nasa y el camino del liderazgo comunitario
Desde muy joven, Aída Quilcué se involucró activamente en los procesos organizativos de su comunidad, guiada por los principios de «Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía» que caracterizan las luchas del pueblo nasa. Su capacidad de gestión, su elocuencia y su firmeza la llevaron a ocupar posiciones de alta responsabilidad comunitaria:
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Consejera Mayor del CRIC: Se desempeñó como Consejera Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), una de las organizaciones sociales más sólidas e históricas de América Latina. Desde allí, lideró la defensa de los resguardos frente a las presiones de los actores armados legales e ilegales.
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Lideresa de la Minga Social y Comunitaria: Fue una de las mentes brillantes y rostros visibles detrás de las históricas movilizaciones de la Minga Indígena (como la gran Minga de 2008), movilizando a miles de ciudadanos desde el suroccidente del país hacia Bogotá para exigir el cumplimiento de los acuerdos estatales en materia de tierras, derechos humanos y paz.
Una vida marcada por el dolor y la resiliencia
La defensa de los derechos humanos en el Cauca le ha costado a Aída Quilcué profundos dolores personales, los cuales ha transformado en un motor de resiliencia y exigencia de justicia ante tribunales nacionales e internacionales.
En diciembre de 2008, su esposo, el líder indígena Edwin Legarda, falleció en un atentado en una carretera de Piendamó (Cauca) tras recibir impactos de bala de fusil por parte de miembros del Ejército Nacional. A pesar de los intentos iniciales de desvío de la investigación, la persistencia de Aída y el acompañamiento de organizaciones de derechos humanos lograron la condena de los militares implicados. Esta batalla jurídica la consolidó como un referente de dignidad frente a la impunidad.
Debido a su incansable labor, Quilcué asumió el rol de Coordinadora de Derechos Humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), recorriendo el país para documentar las violaciones al Derecho Internacional Humanitario en comunidades vulnerables.
Del territorio al Congreso de la República
En el año 2022, la lucha de Aída Quilcué dio un paso estratégico desde los territorios hacia los estrados legislativos. Fue elegida Senadora de la República por la Circunscripción Especial Indígena para el periodo 2022-2026, avalada por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS) e integrada en la coalición del Pacto Histórico.
Desde su curul en el Congreso, su agenda se ha centrado de manera decidida en:
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Paz Total: El seguimiento estricto a la implementación del Capítulo Étnico del Acuerdo de Paz y el apoyo a los diálogos que busquen desescalar la violencia en regiones críticas como el Pacífico y el suroccidente colombiano.
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Protección del medio ambiente: La defensa de los recursos naturales, el agua y los ecosistemas estratégicos, promoviendo la visión del territorio no como un recurso explotable, sino como la «Madre Tierra».
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Garantías para defensores: La exigencia de esquemas de protección efectivos y el desmantelamiento de grupos criminales que atentan contra la vida de los líderes sociales y las guardias indígenas.
Aída Quilcué encarna la voz de los colombianos de las zonas rurales dispersas, recordándole constantemente al poder central que la verdadera paz del país solo se alcanzará cuando se respete la diversidad étnica, la autonomía de los pueblos y la vida de quienes defienden la tierra.




