La Sabana de Bogotá recibe un nuevo espacio dedicado al bienestar y la estética con la llegada de Barbería Club, una propuesta que busca transformar la experiencia del cuidado masculino en el país.
Ubicada en Chía, Cundinamarca, esta nueva sede representa la evolución de la marca Barbería, que con su primera apertura ya había consolidado una comunidad fiel. Ahora, con una inversión superior a 600 millones de pesos, la compañía presenta su versión más ambiciosa: un espacio de 314 metros cuadrados que combina tradición, modernidad y estilo de vida.
Tradición y modernidad en un mismo espacio
El diseño de Barbería Club rescata la esencia clásica de las barberías tradicionales. El mobiliario incluye piezas restauradas de marcas emblemáticas como Koken, Takara, Reggia y Richard, adquiridas en distintas regiones del país y del extranjero. Cada silla cuenta una historia, rindiendo homenaje a un oficio que vuelve a tener protagonismo en el cuidado personal.
Pero la propuesta no se queda en lo estético. La nueva sede ofrece una amplia oferta de servicios que van desde cortes y arreglos de barba hasta tratamientos faciales, capilares y corporales. Además, integra un bar de cócteles, zonas de coworking y espacios sociales, convirtiendo la barbería en un punto de encuentro que combina bienestar y estilo.
Expansión y generación de empleo
Con esta apertura, la compañía alcanza seis sedes en operación, y proyecta duplicar su capacidad de atención de 23.000 a 35.000 servicios mensuales, consolidándose como una de las cadenas más importantes del sector en Colombia.
El crecimiento también se traduce en impacto económico y social, con la creación de más de 200 empleos directos e indirectos. Según Germán Homen, CEO y cofundador de la marca, este avance responde a una transformación cultural en la que “el hombre actual disfruta arreglarse y merece un lugar diseñado para él, pero sin excluir a ningún público”.
Un cambio en la cultura del cuidado personal
Actualmente, alrededor del 34% de los servicios de la compañía corresponden a clientes masculinos, y de ellos, el 70% pertenece a servicios de corte y barba. Este comportamiento refleja un cambio en los hábitos de consumo: el cuidado personal ya no es exclusivo de las mujeres, sino una práctica que cada vez más hombres adoptan como parte de su identidad y estilo de vida.




