Hay libros que nacen de una idea bonita. Y hay otros que nacen de una urgencia: darle a la niñez imágenes distintas a la violencia.
A comienzos de los 2000, en plena época en la que el país parecía hablar solo de guerra, María Clara Valencia Mosquera escuchó una historia que la sacudió: un taller con niños de ciudad donde, al pedirles “pínteme los sueños”, aparecían una y otra vez dibujos de muerte y conflicto. Esa escena le dejó una certeza atravesada en el pecho: a los niños y niñas también hay que cuidarles la imaginación.
De ahí empezó todo. María Clara —periodista ambiental y narradora oral— se fue a los cuentos como quien abre una ventana, a contar en colegios, jardines, pueblos, centros comunitarios. A escribir, a probar, a jugar. Y a guardar, por años, ese archivo de historias que vivían más en la voz que en el papel… hasta que un día decidió que ya no era “algún día”, sino ya.
Así llega “Las alas del Viento”, una compilación reciente de relatos que reúne más de dos décadas de trabajo, 16 historias que miran la naturaleza no como paisaje, sino como maestra. Aquí los animales y las huertas enseñan —sin regaños y con sencillez— sobre adaptación, resiliencia, convivencia, paciencia, vida y muerte, y sobre esa verdad que se nos olvida fácil: si no miramos la naturaleza, perdemos saberes que están ahí, esperándonos.
Del cuento contado al cuento leído: ¿qué cambia?
En la narración oral todo es juego: repetición, preguntas, interacción, ritmo de voz. En el libro, explica María Clara, hay que cuidar la escritura: lo que en la oralidad es intencional, en el texto puede parecer error. Aun así, sus cuentos conservan un propósito clave: están pensados para leerse y también para contarse en voz alta. O sea: son libros con ganas de escenario.
¿Para quién es?
La autora se imagina estas historias para niñas y niños que ya tienen lectura desarrollada: desde los 7 u 8 años, ideales para lecturas guiadas, encuentros en familia y espacios escolares donde se pueda “leer jugando”.
Lanzamiento con café, naturaleza y cuentería
El lanzamiento que están preparando es un plan perfecto para familias: será el sábado 14 de marzo, a las 3:00 p. m., en Abrazo de Lluvia, un vivero-café en Subachoque, Cundinamarca.
La idea es esa que a María Clara le gusta de verdad: contar, jugar, interactuar.
¡Lo que viene! naturaleza con datos (y sorpresa)
Después de este libro, María Clara está moviéndose con talleres de cuentería y creación basados en naturaleza, y ya cocina un proyecto nuevo: historias para invitar a la niñez a volver a los parques urbanos, esta vez con apoyo de científicos y biólogos, sumando algo clave: datos de ciencia dentro de los relatos, para que el asombro también tenga fundamento.
Porque a veces, la mejor manera de cuidar el futuro no es solo denunciar lo que está mal: es enseñar a mirar lo que aún está vivo. Y si un cuento logra que un niño cambie una imagen de miedo por una de brisa, ya hizo muchísimo.





