<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	 xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" >

<channel>
	<title>cuentos de terror &#8211; Canal Trece</title>
	<atom:link href="https://canaltrece.com.co/tag/cuentos-de-terror/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://canaltrece.com.co</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 22 Mar 2024 13:39:30 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://canaltrece.com.co/wp-content/uploads/2024/03/favicon.png</url>
	<title>cuentos de terror &#8211; Canal Trece</title>
	<link>https://canaltrece.com.co</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Reseña de ‘Los peligros de fumar en la cama’, Mariana Enríquez</title>
		<link>https://canaltrece.com.co/noticias/los-peligros-de-fumar-en-la-cama-mariana-enriquez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción Canal Trece Colombia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2020 18:37:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[NOTICIAS]]></category>
		<category><![CDATA[cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de terror]]></category>
		<category><![CDATA[los peligros de fumar en la cama]]></category>
		<category><![CDATA[mariana enriquez limariana enriquez cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[mariana enriquez wikipedia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://canaltrece.com.co/editorial/los-peligros-de-fumar-en-la-cama-mariana-enriquez/</guid>

					<description><![CDATA[<p>‘Los peligros de fumar en la cama’ fue publicado por primera vez en el año 2009 y su autora, Mariana Enriquez, se ha convertido en una de las escritoras latinoamericanas más importantes de la última década. Esta es una invitación a leerla y a sumergirse en otras formas de terror.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://canaltrece.com.co/noticias/los-peligros-de-fumar-en-la-cama-mariana-enriquez/">Reseña de ‘Los peligros de fumar en la cama’, Mariana Enríquez</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://canaltrece.com.co">Canal Trece</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right"><span style="font-size:11px">Ilustraci&oacute;n: Manuela Rodr&iacute;guez Giraldo</span></p>
<p>&lsquo;Los peligros de fumar en la cama&rsquo; fue publicado por primera vez en el a&ntilde;o 2009 y su autora, <strong>Mariana Enr&iacute;quez</strong>, se ha convertido en una de las <strong>escritoras latinoamericanas</strong> m&aacute;s importantes de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Esta es una invitaci&oacute;n a leerla y a sumergirse en otras formas del terror.</p>
<p>En 1973 naci&oacute; esta mujer. Fue en Buenos Aires, Argentina, donde se cri&oacute; y se licenci&oacute; en Periodismo y Comunicaci&oacute;n Social en la Universidad Nacional de La Plata. Sus publicaciones m&aacute;s conocidas son &#39;<strong>Las cosas que perdimos en el fuego&#39;</strong> (2016),<strong> &#39;C&oacute;mo desaparecer completamente&#39;</strong> (2004), <strong>&#39;Cuando habl&aacute;bamos con los muertos&#39;</strong> (2013), y el libro de cuentos que m&aacute;s ha atravesado mi materia humana, <strong>&#39;Los peligros de fumar en la cama&#39;</strong> (2009).</p>
<p>Cre&iacute; saber c&oacute;mo empezar a dialogar con <strong>Mariana Enr&iacute;quez</strong>, pero no fue as&iacute;. Miraba mis manos mientras iniciaba este viaje escritural y me perd&iacute;a entre pensamientos de nicotina y muerte. Soy fan&aacute;tica de pensar la <strong>literatura</strong> como un cuerpo que tiene voz, ritmo, sustancia, alma y decisi&oacute;n: <strong>que construye</strong>. Y cuando me acerqu&eacute; a Enr&iacute;quez por primera vez pude saborear un cuerpo sangrando, mutilado y er&oacute;tico.&nbsp;</p>
<p>Te podr&iacute;a interesar:&nbsp;<a href="https://canaltrece.com.co/noticias/detectives-libros-literatura-novela-policial-latinoamerica/">4 detectives de la literatura latinoamericana</a></p>
<p>Nunca he encontrado una relaci&oacute;n inmediata entre <strong><em>er&oacute;tico</em></strong>&nbsp;y <strong><em>sexualidad</em></strong>. Para m&iacute; el erotismo est&aacute; presente en las im&aacute;genes m&aacute;s comunes con las que dialogamos: la forma de caminar, el pecho bombeando aire para inhalar y exhalar, las manos haciendo figuras para complementar el verbo, los ojos rasg&aacute;ndose cuando el sol aturde o la saliva cuando se traga con aspereza. Eso es erotismo y, a pesar de que son lugares comunes en los que habito esta sensualidad del <strong>cuerpo</strong>, no pens&eacute; encontrarme con una <strong>literatura de terror</strong> que desatara deseos desde im&aacute;genes<strong> monstruosas</strong>, y por monstruosas debo hacer hincapi&eacute; en que hago referencia a lo desconocido, aquello que genera extra&ntilde;eza y distancia, y necesito valerme de esa palabra porque pretendo hablarles del cuerpo en su forma m&aacute;s carnal y palpable. Adem&aacute;s, quisiera valerme de un camino corporal para encontrarnos con este libro desde tres puntos cardinales: el <strong>cuerpo desnudo, la sangre y el &oacute;rgano amputado.</strong></p>
<h2>El cuerpo desnudo</h2>
<p>La tierra est&aacute; presente en Enriquez todo el tiempo. El primer <strong>cuento </strong>con el que nos encontramos nos invita a cavarla para sepultarnos en ella. &#39;El desentierro de la Angelita&#39; hace flotar al lector y al mismo tiempo hundirse en la muerte. Una mirada <strong>infantil, siniestra y macabra </strong>que narra, pero que tambi&eacute;n existe. Un personaje que no es sombra, sino <strong>carne</strong> que se va desbaratando y podemos oler su putrefacci&oacute;n. Durante toda la lectura podemos sentir c&oacute;mo nuestras manos van arranc&aacute;ndole a Angelita pedacitos de su cuerpo, c&oacute;mo el lector mismo es quien va empujando al narrador a la muerte mientras ri&ntilde;e con ella en cada una de las letras. Sabemos que es una batalla perdida porque el <strong>texto</strong> ya est&aacute; escrito y, aun as&iacute;, palpitamos con la esperanza de salvarle &ndash;o algunos m&aacute;s osados, de asesinarla sin sentir culpabilidad.&nbsp;</p>
<p>Enr&iacute;quez tiene la magia de presentarnos la <strong>muerte</strong> desde lo <strong>cotidiano</strong>, como si convivir con ella no fuera un tema imaginario sino material: podemos quitarle la piel a aquello que incluso est&aacute; muerto. Y eso sucede con varios cuentos donde la<strong> autora</strong> no tiene miedo en incomodarnos al descubrir que la infancia tambi&eacute;n se pudre cuando nos acercamos demasiado a ella.&nbsp;</p>
<p>Te podr&iacute;a interesar:&nbsp;<a href="https://canaltrece.com.co/noticias/literatura-transgenero-lgtb-red-comunitaria-trans-alonso-sanchez-baute/">Literatura en clave trans: talleres que cuentan lo que no se cuenta</a></p>
<p>Los sujetos de cada cuento parecen estar vaciados de la esperanza que como lectores anhelamos que tengan. Todos saben su destino, pero aun as&iacute; buscamos completar la historia con las im&aacute;genes que construimos de ellos para <strong>imaginarlos y sentirlos</strong>. Es como si el <strong>terror</strong> no cumpliera &uacute;nicamente una funci&oacute;n textual, sino experiencial. Un ejemplo de ello es el cuento &#39;Cuando habl&aacute;bamos con los muertos&#39;: no importa cu&aacute;nto conozcamos del <strong>terro</strong>r que evoca coger una Ouija y ponernos a <strong>levantar a los muertos</strong>, la piel se nos pone de gallina al descubrir que el terror no est&aacute; en ellos sino en esos personajes que ella construye, que &quot;parecen no tener rostro&quot;.&nbsp;</p>
<p><strong>La muerte</strong>, como el espectro com&uacute;n que conocemos, no es el protagonista. <strong>Es la humanidad.</strong> No importa cu&aacute;ntas veces queramos distanciarnos de la sensaci&oacute;n inc&oacute;moda que producen los cuentos, no lo hacemos porque ya se han convertido en un mal vicio: como el cigarrillo. Somos como los personajes de los cuentos, <strong>cuerpos desnudos</strong> que carecen de esperanza pero est&aacute;n metidos de lleno en una historia con <strong>destino fatal.</strong></p>
<h2><strong id="docs-internal-guid-ecca775d-7fff-744d-aa56-54b5bb1e7490"><img decoding="async" alt="Fotografía: María Fernanda Rodríguez" src="https://lh4.googleusercontent.com/zTmbOkphSXucpVrCJLkm2rP9X74pcfwOamgebN6dxmQnlN0HM9oeVIcy-ULd1Ptu4rWXTDQiSPkX5Z14tItDwPSSgciG8B-jtn825IdwH1RCatDTLGft79a_0mlWK4lxsilK9SmN" style="width:100%" /></strong></h2>
<h2>La sangre</h2>
<p>Las letras de Enr&iacute;quez se ubican en la sangre, pero no necesitan de esta para construir im&aacute;genes de <strong>miedo, paranoia y repulsi&oacute;n</strong>: ella logra que el lector parezca un vampiro en busca de alimento. Como un <strong>mal presagio</strong>, el lector se encuentra con que el deseo retorcido de sangre ha sido suplido por otras herramientas literarias.&nbsp;</p>
<p>El cuento &#39;El mirador&#39; es uno de los grandes ejemplos magistrales de lo que es trabajar con el deseo de huida &ndash;por lo menos de este plano real y humano.&nbsp;</p>
<p><span style="font-family:Courier New,Courier,monospace">&ldquo;No hab&iacute;a nada que temer. Ella estaba ah&iacute;, pero la nena no la percib&iacute;a, no pod&iacute;a verla; nadie pod&iacute;a percibirla salvo que, claro, tomara forma. Pero sin forma se le estaba negando la presencia&rdquo;.</span> <span style="font-family:Courier New,Courier,monospace">(P&aacute;gina 81)</span></p>
<p>La <strong>ausencia </strong>no se construye como<strong> personaje</strong>, sino como invitaci&oacute;n. Es necesaria la materialidad de la presencia para comprender por qu&eacute; las letras de Mariana invaden tanto. Ve&aacute;moslo un poco de cerca. Hay una leyenda: la ni&ntilde;a con camis&oacute;n blanco de pelo largo que habita un hotel. La realidad: una mujer que est&aacute; deprimida y cada d&iacute;a se invita a s&iacute; misma a <strong>la muerte.</strong> El terror: el punto de encuentro de ambas, un punto que materializa esa ausencia que cre&iacute;amos nos generaba terror: el fantasma. Pero en estos textos ya no es as&iacute;. Lo que nos aterra es descubrir que ese personaje puede ser miles de cosas, que muta: o el <strong>deseo mismo de muerte</strong> de la protagonista, o su <strong>locura</strong> tratando de invadir un cuerpo fr&aacute;gil, o &ndash;tal vez&ndash; solo un fantasma. Y ah&iacute; es donde Enr&iacute;quez logra meterse en nuestra piel. Hay un sin fin de opciones para elegir c&oacute;mo leerla, pero todas son igual de macabras. Como dir&iacute;an por ah&iacute;: <em>al que le gusta, le sabe.&nbsp;</em></p>
<p>Aqu&iacute; sucede lo que la sangre tambi&eacute;n logra: el lector se ha convertido en un personaje vivo del libro. Se ha <strong>materializado</strong> en &eacute;l tambi&eacute;n. Es un <strong>can&iacute;bal</strong> que busca alimentarse de un texto que le tiene m&aacute;s terror como alimento.&nbsp;</p>
<p>Te podr&iacute;a interesar:&nbsp;<a href="https://canaltrece.com.co/noticias/cinco-novelas-sobre-conflicto-en-colombia/">Del dolor de la guerra a las p&aacute;ginas de la literatura colombiana</a></p>
<h2>Un &oacute;rgano amputado: el miembro fantasma</h2>
<p>Pasar la p&aacute;gina es arrancarse un <strong>pedazo de carne</strong>. As&iacute; como Angelita, quien se va pudriendo cada vez que la presencia viva la palpa. Dentro de esta selecci&oacute;n de cuentos encontramos &#39;D&oacute;nde est&aacute;s coraz&oacute;n&#39;, uno de los cuentos que dialoga con el <strong>acto sexual </strong>desde una perversi&oacute;n particular: un sujeto enamorado del sonido de un coraz&oacute;n da&ntilde;ado. Una mujer que se excita cuando su oreja se recuesta en el pecho de un hombre que tiene un marcapasos y es obligado a aguantar aire para que cada vez la decadencia invite a la <strong>muerte</strong> y, al mismo tiempo, al <strong>orgasmo</strong>. Es como si el coraz&oacute;n del otro le hubiese sido robado y le perteneciera, y el <strong>acto sexual</strong> se convirtiera en una oda a caminar por los bordes de la muerte. O, tambi&eacute;n, en el cuento de &#39;Carne&#39;, donde las fan&aacute;ticas recrean los escenarios m&aacute;s s&aacute;dicos de un hombre que desean, un artista. Cada uno de esos personajes parecen <strong>mutilados</strong> buscando en otros el pedazo de cuerpo que les falta. Es como si sus &oacute;rganos amputados hicieran contraste con los vac&iacute;os emocionales que cargan, y solo en el terror particular que construye Enriquez encontrasen la resoluci&oacute;n a la sensaci&oacute;n de un <strong>miembro fantasma</strong>: les pica el coraz&oacute;n faltante, pero lo tocan en el <strong>encuentro sexual</strong> mientras llegan al <strong>&eacute;xtasis</strong>; la piel arrancada de las fan&aacute;ticas es aquel cuerpo enterrado de su artista y solo desenterr&aacute;ndolo para recrear su muerte logran de nuevo tocarse su cuerpo, para distraer a la muerte y saber que siguen vivas.&nbsp;</p>
<p>A nosotros, ley&eacute;ndola, se nos <strong>asoman los huesitos</strong> y nos tragamos la carne que se nos va cayendo a medida que pasamos las p&aacute;ginas y desenterramos a Angelita, o viajamos al aljibe, o no encontramos a esos chicos que faltan pero que se postran en las esquinas de nuestros cuartos en la noches, o cuando una <strong>ceniza de cigarrillo</strong> cae por error en la s&aacute;bana y prende un incendio.&nbsp;</p>
<p>O cuando acabamos &#39;Los peligros de fumar en la cama&#39; y sabemos que la &uacute;nica manera de rascar a ese &oacute;rgano que nos ha sido arrebatado al terminar este libro, es leyendo a <strong>Enriquez</strong> una y otra vez, como si fuera un mal vicio que no podemos suplir en la cama</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://canaltrece.com.co/noticias/los-peligros-de-fumar-en-la-cama-mariana-enriquez/">Reseña de ‘Los peligros de fumar en la cama’, Mariana Enríquez</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://canaltrece.com.co">Canal Trece</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
