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	<title>Guainia &#8211; Canal Trece</title>
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	<title>Guainia &#8211; Canal Trece</title>
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		<title>Un viaje a lo más profundo de Inírida</title>
		<link>https://canaltrece.com.co/noticias/inirida-guainia-recorrido-de-somos-region/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción Canal Trece Colombia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Nov 2018 16:45:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[NOTICIAS]]></category>
		<category><![CDATA[Región]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la capital del departamento de Guainía, Inírida, la vista se pierde en el infinito entre océanos de selva. Esta es la bitácora de un viaje de cuatro días por la región.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://canaltrece.com.co/noticias/inirida-guainia-recorrido-de-somos-region/">Un viaje a lo más profundo de Inírida</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://canaltrece.com.co">Canal Trece</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>688 kil&oacute;metros</strong> separan a <strong>In&iacute;rida</strong>, capital de <strong>Guain&iacute;a</strong>, de <strong>Bogot&aacute;</strong>; 688 kil&oacute;metros que recorrimos junto al equipo de <strong>Somos Regi&oacute;n</strong> para poder conocer este m&aacute;gico lugar.</p>
<h2><strong>D&iacute;a 1. Martes.</strong></h2>
<p><strong>Agapito </strong>nos estaba esperando, pero ni &eacute;l ni nosotros sab&iacute;amos a qui&eacute;n abordar. Sin embargo, un chaleco blanco que lo identificaba como funcionario de la <strong>Alcald&iacute;a de In&iacute;rida</strong> y nuestra cara de for&aacute;neos hizo que el contacto fuera inmediato y que su mano se estirara para presentarse como <strong>Arc&aacute;ngel</strong>, coordinador municipal de turismo y quien har&iacute;a las veces de gu&iacute;a durante nuestra visita.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(17)_crAu1S9.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Arc&aacute;ngel / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Arcangel es un<strong> ind&iacute;gena puinave</strong> a quien todos conocen en In&iacute;rida como Agapito, el apellido de su padre y su abuelo, y quien para el grupo de periodistas que lleg&oacute; a su tierra se convirti&oacute; en m&aacute;s que un l&iacute;der.</p>
<p><strong>In&iacute;rida </strong>es puerto sobre el r&iacute;o que le da su nombre y est&aacute; a 688 kil&oacute;metros de Bogot&aacute;. Es tambi&eacute;n la capital del departamento de <strong>Guain&iacute;a </strong>y a la vez su &uacute;nico municipio. Su clima y vegetaci&oacute;n selv&aacute;tica nos dan la bienvenida a lo que t&eacute;cnicamente ya se puede considerar <strong>amazon&iacute;a </strong>y en donde la &uacute;nica manera que existe para conectarse con el centro del pa&iacute;s es el vuelo diario que la empresa a&eacute;rea del Estado env&iacute;a en la ma&ntilde;ana y regresa a la capital una hora despu&eacute;s. Por tierra es imposible llegar a esta zona de aguas.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(22)_JQTcnPu.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Arc&aacute;ngel, o Agapito, se encarga de llevarnos al hotel, acomodar nuestras maletas y ponernos en marcha hacia nuestro primer destino: la zona de <strong>Coco Viejo</strong>. Ah&iacute; nos unimos al grupo de colegas que lleg&oacute; el d&iacute;a anterior y empezamos el recorrido gastron&oacute;mico en que se convirti&oacute; el viaje. Esta vez el men&uacute; inclu&iacute;a palometa (pescado), patac&oacute;n y arroz, la vista del r&iacute;o In&iacute;rida y el encuentro con otro de los personajes que habitan la zona, <strong>Camilo Puente</strong>s, el bogotano.</p>
<p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os la fiebre del <strong>colt&aacute;n </strong>se sum&oacute; a los dolores de cabeza que trae la <strong>miner&iacute;a ilegal </strong>a esta zona del pa&iacute;s, que tambi&eacute;n ha dejado de paso la llegada de muchos aventureros a desangrar la selva guainarense.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(10)_8YFJPoE.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Camilo / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Pero Camilo no lleg&oacute; por gusto ni por la fiebre mineral. Cuando ten&iacute;a <strong>15 a&ntilde;os</strong> hizo una fiesta en su casa en Bogot&aacute; y el castigo de sus padres fue enviarlo a donde su hermano mayor trabajaba como registrador. Desde entonces han pasado <strong>35 a&ntilde;os </strong>y para este hombre alto, de cabello ondulado y contextura delgada, su hogar est&aacute; donde nunca se lo imagin&oacute;.</p>
<p>Despu&eacute;s del almuerzo, In&iacute;rida abre sus puertas mostr&aacute;ndonos su pasado. <strong>Melvino</strong>,<strong> ind&iacute;gena curripaco</strong>, abre su mochila para mostrarnos un libro que &eacute;l mismo escribi&oacute; y en donde narra el origen de &quot;su universo&quot;, un mundo que est&aacute; grabado en los <strong>petroglifos </strong>que muestra con orgullo. All&iacute; est&aacute; la historia de <strong>Ńapirikuli</strong>, <strong>Kuwai</strong>, <strong>Amaru </strong>y cada uno de los integrantes de la cosmovisi&oacute;n de esta comunidad ancestral.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(1)_Mr8etYY.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Petroglifos / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Gracias a <strong>Melvino </strong>y su familia el <strong>Parque Rupestre Amarr&uacute;</strong> no solamente se puede conocer y entender sino que mantiene viva la espiritualidad y el futuro de los curripacos, y tambi&eacute;n de las distintas etnias que habitan Guain&iacute;a, que constituyen el <strong>90%</strong> de su poblaci&oacute;n total.</p>
<p><strong>Arc&aacute;ngel </strong>observa pero tambi&eacute;n traduce, pues para los puinave la historia es similar pero los nombres de cada representaci&oacute;n son otros, as&iacute; como lo es su lengua e inclusos algunas de sus facciones. Por su parte, <strong>Camilo</strong>, que aunque estudi&oacute; administraci&oacute;n hotelera y turismo, parece m&aacute;s un antrop&oacute;logo, utiliza esta primera visita para hablarnos de <strong>Sof&iacute;a M&uuml;ller</strong>, una norteamericana que a mediados del <strong>siglo XIX</strong> se intern&oacute; en esta tierra marginal y tradujo la biblia y sus creencias protestantes a la lengua de cinco comunidades que ni siquiera sab&iacute;an hablar espa&ntilde;ol. Por este motivo, seg&uacute;n <strong>Camilo</strong>, quienes abandonaron a los dioses ind&iacute;genas no se fueron precisamente para el catolicismo pero al mismo tiempo empezaron a olvidar el significado de lo que a&uacute;n hoy perdura sobre la piedra.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(14)_g6F2Eb2.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Melvino / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>En <strong>In&iacute;rida </strong>anochece m&aacute;s temprano. Por su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, en el extremo oriental, nuestros relojes parecen estar a destiempo, pues a las <strong>seis de la tarde</strong> la luz del sol pr&aacute;cticamente ya no existe y en cuesti&oacute;n de minutos la oscuridad se toma el ambiente.</p>
<p>As&iacute; mismo, nuestros gu&iacute;as nos indican que lo mejor es aprovechar, dormir y cargar todos nuestros aparatos electr&oacute;nicos pues llegar&aacute;n dos d&iacute;as muy largos pero dignos de aprovechar. La cena es en <strong>Paujil</strong>, cerca al r&iacute;o. Pescado, de tres clases y en preparaciones diferentes, yuca, patac&oacute;n y aj&iacute;, mucho aj&iacute;.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%207.51.34%20AM.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Cena t&iacute;pica e la regi&oacute;n / Foto: C&eacute;sar &#39;El de Tabio&#39; &#8211;&nbsp;Somos Regi&oacute;n</span></p>
<h2><strong>D&iacute;a 2. Mi&eacute;rcoles.</strong></h2>
<p><strong>Martha</strong>, la propietaria del hotel, nos invita a un breve desayuno de cereal y leche pero lo adereza con el comentario que dicta la experiencia: &ldquo;<tt>aprovechen porque lo van a extra&ntilde;ar</tt>&rdquo;. Inmediatamente nos entrega, a cada uno de nosotros, un sanduche y un jugo de caja para el camino. El destino esta vez era los <strong>cerros de</strong> <strong>Mavecure</strong>, una noche de campamento a orillas del r&iacute;o y la posibilidad de compartir con los puinave que custodian los cerros.</p>
<p>El puerto fue el punto de partida y el lugar en donde <strong>Marcos</strong>, <strong>puinave</strong>, nos estaba esperando para comenzar el recorrido en contra de la corriente del <strong>In&iacute;rida</strong>, por donde nos llev&oacute; durante casi <strong>dos horas</strong> con la experticia de quien navega a diario por una autopista de <strong>200 metros de ancho y 30 de profundidad</strong>, y con la sabidur&iacute;a que dan los a&ntilde;os y la sangre ind&iacute;gena para sortear sin problema los bancos de arena, las piedras y los raudales que <strong>Marcos </strong>distingue a los lejos como si se trataran de se&ntilde;ales de tr&aacute;nsito.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(11)_WoBdflj.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:9px">&nbsp;</span><span style="font-size:11px">Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>A pocos minutos de zarpar, <strong>Camilo </strong>le pide a <strong>Marcos </strong>que se detenga en <strong>Ca&ntilde;o Boc&oacute;n</strong> y el espect&aacute;culo no se hizo esperar. Los toninas, nombre que le dan los locales a los mal llamados delfines rosados, son completamente espectaculares y juguetones, eso s&iacute;, bastante r&aacute;pidos en sus movimientos para casi no dejarse fotografiar, pero lo suficientemente sagrados para que sea prohibido siquiera intentar pescar uno de ellos.</p>
<p>Seguimos navegando y mientras lo hacemos, <strong>Camilo </strong>nos explica que el r&iacute;o divide a <strong>Guain&iacute;a </strong>de <strong>Vichada </strong>y por consiguiente a la amazon&iacute;a de la orinoqu&iacute;a, algo que se hace visible con solo mirar a los lados y notar que la margen derecha, en este caso, es m&aacute;s alta, mientras que la izquierda es m&aacute;s baja, por lo que se explica el porqu&eacute; de las constantes inundaciones en que vive la selva.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(6)_15WFD6Y.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p><strong>Marcos </strong>maneja, <strong>Arc&aacute;ngel</strong> y <strong>Camilo </strong>duermen, algunos de nosotros tambi&eacute;n, pero la mayor&iacute;a tan solo nos maravillamos de la gran cantidad de agua y selva que todav&iacute;a podemos disfrutar.</p>
<p>Una por una, las enormes piedras se van mostrando a lo lejos, son la se&ntilde;al de que estamos llegando y la buena noticia de que podremos ponernos de pie. Son cerca de las 10 de la ma&ntilde;ana y la profe <strong>Magaly </strong>apenas se est&aacute; ba&ntilde;ando en el r&iacute;o porque a ella le dijeron que los visitantes llegar&iacute;an despu&eacute;s del mediod&iacute;a. Pero no importa, sale del agua, nos saluda y nos asegura que ya nos est&aacute;n esperando y que tenemos el permiso necesario para entrar a la comunidad de <strong>Remanso</strong>.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(15).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p><strong>Magaly </strong>es de <strong>Neiva </strong>pero est&aacute; en In&iacute;rida como profesora de emprendimiento del <strong>Sena</strong>, un trabajo que hace para que los pueblos ind&iacute;genas aprendan a desarrollar proyectos que les permitan vivir del turismo y dejar a un lado las actividades ilegales que circundan la zona. Con su pelo negro corto y la sonrisa enorme que la caracteriza se gan&oacute; la confianza de los lugare&ntilde;os y se enamor&oacute; tanto del lugar que incluso realiza una labor voluntaria invaluable: la creaci&oacute;n de un museo vivo de <strong>Guain&iacute;a</strong>.</p>
<p>Con el permiso necesario y habiendo organizado lo estrictamente indispensable empezamos la subida hacia Mavecure, el &uacute;nico de los tres cerros al que se puede ascender. <strong>Mavecure </strong>(300 metros aproximadamente), <strong>Mono </strong>(400) y <strong>Pajarito </strong>(700) son los tres tepuyes, o monta&ntilde;as de piedra, que con alturas diferentes conforman el principal atractivo tur&iacute;stico de In&iacute;rida y de Guain&iacute;a en general. Adem&aacute;s, son el vestigio m&aacute;s antiguo de nuestro planeta, pues las investigaciones geol&oacute;gicas afirman que son afloramientos rocosos con m&aacute;s de<strong> 1.800 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad</strong> y en este caso son la orilla occidental del gran <strong>Escudo Guayan&eacute;s</strong>, del que tambi&eacute;n hacen parte formaciones similares en <strong>Brasil</strong>, <strong>Venezuela </strong>y por supuesto las <strong>Guyanas</strong>.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(16)_BbREU5k.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Pero para la comunidad de <strong>Remanso </strong>y los puinave en general son m&aacute;s que rocas antiguas, son tradici&oacute;n, medicina, amor y muchas otras cosas, por eso hay que admirarlas con respeto y llegar la cima de una de ellas para que <strong>Arc&aacute;ngel </strong>nos cuente la leyenda.</p>
<p><strong>Mario </strong>es miembro de la comunidad y nos est&aacute; acompańando por razones de seguridad, y no es para menos. Sobre sus hombros lleva una cuerda gruesa y vieja con la que a veces hay que sujetar a quienes pierden la fuerza subiendo o bajando la piedra. Su mirada imp&aacute;vida no permite que ahondemos m&aacute;s en su papel, sin embargo queda claro que los for&aacute;neos somos quienes llevamos botas y zapatos de monta&ntilde;a, mientras que &eacute;l camina con apenas unas chanclas que quiz&aacute; no son necesarias, pero que utiliza para no hacernos sentir tan mal.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(3).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Ascenso a Mavecure&nbsp;/&nbsp;Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>El recorrido lo hacemos despacio, respirando lentamente e hidrat&aacute;ndonos constantemente, pues la subida toma algo m&aacute;s de hora y media, en donde adem&aacute;s de lidiar con el esfuerzo, el calor y las hormigas, es necesario utilizar algunas escaleras que los nativos fabricaron para hacer posible la visita. En medio de la monta&ntilde;a un peque&ntilde;o grupo de turistas paisas est&aacute; haciendo una pausa, van bajando, son amigos de hace muchos a&ntilde;os y decidieron cambiar el lugar para reencontrarse.</p>
<p>Es casi la una de la tarde y estamos arriba, la fatiga vali&oacute; la pena. No se equivocan quienes hablan de oc&eacute;anos de selva, y menos si lo dicen desde este m&aacute;gico lugar en el que lo &uacute;nico que se atraviesa con la mirada son <strong>Mono </strong>y <strong>Pajarito </strong>que est&aacute;n al frente, por lo dem&aacute;s, la vista se pierde en el infinito hacia cualquier lugar que se observe.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(21).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Cerro Mavecure / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Sentados, obnubilados por el paisaje, <strong>Arc&aacute;ngel </strong>inicia su relato se&ntilde;alando alg&uacute;n punto en el fondo verde narrando la manera como <strong>Densikoira</strong>, &quot;mujer de dulce olor&quot;, siendo una bella y joven nińa fue v&iacute;ctima de un guerrero que quiso conquistarla usando la puzana (quereme) que crece en los cerros, haciendo que terminara por esconderse dentro de <strong>Pajarito</strong>, el m&aacute;s alto e inalcanzable, desde donde vigila y protege los secretos de los <strong>puinave</strong>, y en donde al cantar deja caer hilos de agua de donde surgir&aacute; la end&eacute;mica e inmortal flor de In&iacute;rida.</p>
<p>El cansancio se va a volar con la imaginaci&oacute;n y por un momento la leyenda parece explicar el porqu&eacute; pese a la distancia y la falta de comunicaci&oacute;n con la &quot;civilizaci&oacute;n&quot; los hombres, mujeres y ni&ntilde;os que viven a la sombra de los cerros son tranquilos y activos, fuertes y t&iacute;midos e inteligentes y certeros en su manera de enfrentar la vida.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(18).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Cerro Mavecure / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Pese a estar desconectados, pues ning&uacute;n operador celular funciona en esta zona, hay que volver a la realidad, que en este caso es la de bajar nuevamente por el mismo camino, puesto que es probable que llueva y en la selva no hay lluvia peque&ntilde;a.</p>
<p>Remanso es el nombre de la comunidad que custodia los cerros, a la que pertenece <strong>Arc&aacute;ngel </strong>y su familia y en donde nos esperan para almorzar. Pescado, yuca, patac&oacute;n y aj&iacute;, otra vez mucho aj&iacute;.</p>
<p>Remanso es tambi&eacute;n uno de los poblados a orillas del <strong>r&iacute;o In&iacute;rida</strong> en donde un radio-tel&eacute;fono es su &uacute;nica conexi&oacute;n con la ciudad, pues a diferencia de <strong>Venado</strong>, el pueblo vecino, aqu&iacute; a&uacute;n no hay tel&eacute;fono satelital, de los que entreg&oacute; el <strong>Ministerio TIC</strong> y que les permite anunciar cualquier eventualidad.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(4).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Alimentado el esp&iacute;ritu y el cuerpo nos volvemos a embarcar para avanzar unos minutos m&aacute;s y organizar las carpas en las que pasaremos la noche.</p>
<p>El cansancio es m&aacute;s que notorio, pero el d&iacute;a a&uacute;n no termina. Por invitaci&oacute;n de <strong>Arc&aacute;ngel</strong>, y mientras <strong>Camilo </strong>y <strong>Pablito </strong>terminan de armar el campamento, nos dirigimos al <strong>Ca&ntilde;o San Joaqu&iacute;n</strong>, en donde como ni&ntilde;os terminamos metidos y disfrutando de sus aguas color naranja, fruto de la gran cantidad de minerales que albergan sus suelos.</p>
<p>En <strong>San Joaqu&iacute;n</strong>, <strong>Arc&aacute;ngel </strong>conecta su tradici&oacute;n con sus anhelos y habla con altivez de su paso por la universidad en <strong>Bogot&aacute; </strong>y su viaje a <strong>Estados Unidos</strong>, lugares en los que nunca neg&oacute; su origen y de los que regres&oacute; para decirle a su pueblo que s&iacute; es posible conectarse con los blancos sin temor a perder la identidad, que se pueden convertir en un gran destino tur&iacute;stico y &eacute;tnico, pero que depende primero que todo de ellos el que se mantenga vivo y al servicio del mundo entero. Cerca a <strong>San Joaqu&iacute;n</strong> no solamente conocimos los deseos de <strong>Arc&aacute;ngel </strong>sino que nos acercamos al lugar en donde viv&iacute;a originalmente la princesa In&iacute;rida y por eso no hab&iacute;a mejor manera de terminar la jornada.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(8).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;C&eacute;sar y Arc&aacute;ngel en Remanso / Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>En la noche, <strong>Camilo</strong>, <strong>Pablito </strong>y <strong>Marcos </strong>fueron por la cena, importante mencionar porque fue la &uacute;nica comida en la que el pescado fue cambiado por gallina, algo que todos ya est&aacute;bamos extra&ntilde;ando.</p>
<p>Al volver, <strong>Pablito</strong>, otro bogotano, ameniz&oacute; la fogata contando de su paso como soldador por la <strong>Flota Mercante Grancolombiana</strong> y la manera como cambi&oacute; un <strong>Renault 4</strong> por la finquita que ahora tiene al respaldo del aeropuerto de In&iacute;rida. Pablito es el padre de <strong>Adriana</strong>, quien junto a <strong>Camilo </strong>y a <strong>Javier </strong>conformaron hace dos a&ntilde;os la <strong>Fundaci&oacute;n Antr&oacute;pico Amaz&oacute;nico</strong>, cuyo objetivo es brindar servicios profesionales que promuevan la conservaci&oacute;n y preservaci&oacute;n, bajo el concepto de apoyo a las comunidades locales en temas de turismo y desarrollo sostenible.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(9).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<h2><strong>D&iacute;a 3. Jueves.</strong></h2>
<p>Tengo un gusto personal por la pesca y no pod&iacute;a dejar pasar la oportunidad. As&iacute; que le ped&iacute; a <strong>Arc&aacute;ngel </strong>y a <strong>Marcos </strong>que me se&ntilde;alaran la mejor zona para hacerlo antes de que saliera el sol. As&iacute; lo hicimos, pero mis anzuelos resultaron bastante peque&ntilde;os para el tama&ntilde;oo de los peces que habitan aqu&iacute;. Al final, la pesca se convirti&oacute; en historias de vida en torno a mis dos acompa&ntilde;antes.</p>
<p>De nuevo en la comunidad nos esparaban para desayunar. Pescado, yuca, patac&oacute;n y aj&iacute;, siempre mucho aj&iacute;, pero al lado del fog&oacute;n la posibilidad tambi&eacute;n de sentarse con las <strong>mujeres puinave</strong>, las que se encargan del conuco (huerta) y de la familia, esas mismas que aunque a simple vista perece que pidieran permiso para todo, de paredes para adentro son quienes influyen en gran parte de las decisiones y en las que recae buena parte de la responsabilidad a la hora de transmitir saberes generacionales.</p>
<p>Son las mujeres quienes cobran el aj&iacute; que les compramos y las que mandan a sus hombres a que nos lleven a conocer <strong>Ca&ntilde;o Vagina</strong>. <strong>Magaly </strong>explica que el nombre es traducido y que la occidentalizaci&oacute;n hace que algunos sientan pena al pronunciarlo, ella trabaja para romper esa barrera y de paso nos muestra las caba&ntilde;as en las que se espera se hospeden los futuros turistas.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(12).JPEG2.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Hay que dejar la comunidad y a los imponentes cerros porque otro regalo de la naturaleza quiere mostrarse. Debemos volver a <strong>In&iacute;rida </strong>para cargar combustible y seguir durante otra hora m&aacute;s por el r&iacute;o.</p>
<p>Acostumbrados al movimiento de la lancha ya somos m&aacute;s los que podemos dormir en el regreso pero pocas veces se puede ver la uni&oacute;n de <strong>cuatro imponentes r&iacute;os</strong> as&iacute; que el sue&ntilde;o queda atr&aacute;s. Adem&aacute;s, a pocos minutos de <strong>In&iacute;rida </strong>y mientras bajamos por su r&iacute;o, las amarillas aguas del <strong>Guaviare </strong>se suman, le quitan el nombre y tambi&eacute;n le quitan el sue&ntilde;o a los tripulantes de los barcos de carga que durante 15 d&iacute;as lo recorren para conectar a <strong>Guain&iacute;a </strong>con <strong>San Jos&eacute; del Guaviare</strong>.</p>
<p>Ahora son uno solo, son el <strong>Guaviare </strong>en su m&aacute;ximo esplendor y juntos van hacia el oriente para darle nacimiento a la <strong>Estrella </strong>fluvial de <strong>oriente</strong>, de <strong>In&iacute;rida </strong>o de <strong>Humbolt</strong>, este &uacute;ltimo en honor al naturalista alem&aacute;n quien lo conoci&oacute; en 1800 y pudo sentir de cerca quiz&aacute; la misma emoci&oacute;n de nosotros. Pero la Estrella apenas est&aacute; empezando a brillar.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%2012.43.48%20AM%20(13).JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">Foto: Juli&aacute;n Ossa &#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Kil&oacute;metros m&aacute;s adelante, del norte, llega el <strong>Atapabo</strong>, o <strong>r&iacute;o Negro</strong>, nombre al que hace gala el color del agua y que parece trazar una delgada l&iacute;nea divisoria cuando se junta con el <strong>Guaviare </strong>para que en cuesti&oacute;n de minutos se una el <strong>Orinoco </strong>que viene de la serran&iacute;a venezolana y forman, con suficiente agua y fuerza, el <strong>Gran Orinoco</strong>, el <strong>tercer r&iacute;o</strong> m&aacute;s caudaloso del mundo, el r&iacute;o cuya desembocadura fue documentada por <strong>Crist&oacute;bal Col&oacute;n</strong>, pero que no fue explorado sino <strong>450 a&ntilde;os</strong> despu&eacute;s de su descubrimiento, el que junto al <strong>Amazonas </strong>son los dos r&iacute;os m&aacute;s importantes de todo el continente americano.</p>
<p>Pero esta estrella fluvial no solamente maravill&oacute; a <strong>Humbolt </strong>por sus aguas sino por la extensa flora y fauna que habita en &eacute;l y a su alrededor, en especial los delfines rosados que menciona en sus escritos y que tuvimos la suerte de observar de nuevo y quienes disfrutaron tambi&eacute;n de la visita, pues durante varios minutos su espect&aacute;culo parec&iacute;a haber detenido el tiempo.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%207.53.17%20AM.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">La Estrella / Foto: C&eacute;sar &#39;El de Tabio&#39;&nbsp;&#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>Aunque el tiempo siempre va en contra de nosotros los periodistas, no es solo por eso que nuestra visita a <strong>la Estrella</strong> debe terminar pronto. Otro de los motivos lo marca el mismo r&iacute;o y es debido a que en medio de toda esta confluencia de aguas tambi&eacute;n se juntan dos naciones. <strong>Colombia </strong>y <strong>Venezuela </strong>se encuentran en este punto y frente a nosotros est&aacute; <strong>San Fernando de Atabapo</strong>, la ciudad m&aacute;s antigua de la amazon&iacute;a, fundada en <strong>1.758</strong> por exploradores espa&ntilde;oles y tr&iacute;stemente c&eacute;lebre por haber sido epicentro de la explotaci&oacute;n y aniquilamiento al que fueron sometidos los pueblos ind&iacute;genas en medio del auge que trajo consigo la extracci&oacute;n de caucho.</p>
<p>En medio de este comentario <strong>Camilo </strong>aprovecha para decir que los tres grandes males de la amazon&iacute;a fueron el <strong>caucho</strong>, la <strong>evangelizaci&oacute;n </strong>y el <strong>reguet&oacute;n</strong>. <strong>Arc&aacute;ngel</strong>, por su parte, asegura que hace unos a&ntilde;os era normal desembarcar y hacer compras en San Fernando pero que la actual situaci&oacute;n del vecino pa&iacute;s aqu&iacute; no es ajena y es por eso que nos recomienda dar media vuelta, bajar un poco en el <strong>Gran Orinoco</strong> y buscar una peque&ntilde;a isla de rocas sobre la cual tomar algunas fotos y emprender el regreso hacia In&iacute;rida.</p>
<p>Con la emoci&oacute;n de sentir cuatro poderosos r&iacute;os y ver c&oacute;mo se convierten en uno solo, m&aacute;s el sabor extra&ntilde;o de tener tan cerca y tan lejos a un pa&iacute;s hermano, volvemos a la ciudad con destino a <strong>Sabanitas</strong>, otra zona de resguardo en donde se ubica <strong>J&iacute;pana</strong>, una asociaci&oacute;n ind&iacute;gena de turismo comunitario de la familia curripaca, en donde pese a tener una magn&iacute;fica presentaci&oacute;n los alimentos siguen la misma l&iacute;nea. Pescado, yuca, patac&oacute;n y aj&iacute;, nunca puede faltar el aj&iacute;. <strong>Fredy Yavinape</strong>, es el representante legal de la asociaci&oacute;n y quien adem&aacute;s de darnos la bienvenida tambi&eacute;n nos muestra el lugar.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%207.53.21%20AM.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">La Estrella / Foto: C&eacute;sar &#39;El de Tabio&#39;&nbsp;&#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<p>&Eacute;l, junto a <strong>&Oacute;scar</strong>, el capit&aacute;n de la comunidad, y las <strong>mujeres </strong>que los acompa&ntilde;an dise&ntilde;aron un sitio de encuentro para su pueblo pero en el que los visitantes pueden aprender acerca de la lengua, la idiosincrasia, la comida y hasta la manera de vivir de curripacos, puinaves, cubeos y los dem&aacute;s pueblos que conforman el departamento. En <strong>J&iacute;pana </strong>adem&aacute;s se est&aacute; llevando a cabo una escuela de lenguas, pues los tiempos han cambiado por lo que ya es com&uacute;nmente aceptado que dos grupos se mezclen entre s&iacute;, a trav&eacute;s de una pareja por ejemplo, pero con la condici&oacute;n de que ninguna de las culturas se sobreponga a la otra.</p>
<p>Como la mayor&iacute;a de guainarenses, los habitantes de <strong>Sabanitas </strong>se dedican al cultivo y comercializaci&oacute;n de <strong>peces ornamentales</strong> ya que cerca del <strong>80%</strong> de los que llenan nuestros acuarios en las grandes ciudades del pa&iacute;s nacen y se reproducen de manera natural en los ca&ntilde;os de la regi&oacute;n. Termina el paso por <strong>J&iacute;pana</strong>, yo les compr&eacute; un remo, de los que utilizan para moverse en el agua, hecho con madera de laurel y desgastado por el uso pero que al igual que cada elemento que usan habla de lo que son, pues de acuerdo a la terminaci&oacute;n que tenga la empu&ntilde;adura del remo se puede saber a qu&eacute; comunidad se pertenece.</p>
<p>Nos llevamos tambi&eacute;n una buena charla y el est&oacute;mago satisfecho pues a su base alimenticia se le agreg&oacute;<strong> jugo de boroj&oacute;</strong> y <strong>frutos de la selva</strong>, o amaz&oacute;nicos, como la<strong> uva caimarona</strong>, el <strong>araz&aacute;</strong>, la <strong>pi&ntilde;a </strong>y el <strong>asa&iacute;</strong>. En menos de dos horas est&aacute;bamos cenando en el centro de In&iacute;rida pero al igual que en cada comida la preparaci&oacute;n o la variedad del pescado era tan especial que fue imposible rechazarla.</p>
<p style="text-align:right"><img decoding="async" src="/uploads/ck-uploads/2018/04/25/WHATSAPP%20IMAGE%202018-04-25%20AT%207.51.37%20AM.JPEG" style="width:100%" alt="Un viaje a lo más profundo de Inírida"><span style="font-size:11px">&nbsp;Frutos de la regi&oacute;n / Foto: C&eacute;sar &#39;El de Tabio&#39;&nbsp;&#8211; Somos Regi&oacute;n</span></p>
<h2><strong>D&iacute;a 4. Viernes</strong></h2>
<p><strong>Arc&aacute;ngel </strong>y <strong>Camilo </strong>madrugaron al hotel. Quer&iacute;an presentarnos a <strong>Camilo Puentes</strong>, sobrino de Camilo y actual <strong>alcalde de In&iacute;rida</strong>, un joven al que se le siente el amor por su regi&oacute;n y quien adem&aacute;s de agradecer que los medios de comunicaci&oacute;n visitemos su departamento para visibilizarlo positivamente, nos dej&oacute; entrever que buena parte del desarrollo y protecci&oacute;n de In&iacute;rida involucra a todos los <strong>colombianos</strong>, eso incluye a quienes desde la <strong>pol&iacute;tica </strong>lo pueden proteger, a los <strong>gremios </strong>que quieran invertir, a los <strong>turistas </strong>que los quieran visitar, y a sus <strong>ciudadanos</strong>, los que todav&iacute;a se le burlan porque puso tres sem&aacute;foros en donde casi no hay carros, pero que seg&uacute;n Camilo, un d&iacute;a entender&aacute;n que la cultura ciudadana tambi&eacute;n los engrandece.</p>
<p>Promesas y propuestas que ojal&aacute; se cumplan por el bienestar de Camilo, de su t&iacute;o Camilo, de Pablito, de Adriana, de Marta, de todas y cada una de las personas que hicieron de este un viaje digno de repetir y de impulsar. Por el bien de Arc&aacute;ngel que antes de despedirse me pidi&oacute; que le dejara algunos anzuelos a cambio de aj&iacute;.<strong> In&iacute;rida es, sin duda, para volver enamorado.</strong></p>
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<p style="text-align:center"><code>Mira aqu&iacute; los episodios de&nbsp;<a href="https://canaltrece.com.co/programas/somos-region-2018/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Somos Regi&oacute;n</strong></a></code></p>
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