Alto contraste
Adulto joven

Las Lecciones

Conoce la historia de estos jóvenes bogotanos.

En Bogotá, a medio camino entre la Avenida Caracas y las comunas de la parte alta de Chapinero, dos adolescentes cruzan caminos. FRANCISCO, tímido y sobreprotegido por su mamá, intenta ganarse la atención de Sara, la compañera de curso que le gusta. ROJAS, atrapado en un hogar sin amor ni oportunidades, pasa todo el día con los coletos del barrio que lidera Elkin, un aprendiz de ladrón que, si bien tiene carisma, es más temerario de palabra que de acción. Un enfrentamiento en el colegio termina mal y los conduce a orillas opuestas cuando FRANCISCO es herido y humillado por ROJAS, que termina expulsado por la gravedad de su agresión. Así, FRANCISCO busca demostrar su hombría frente a Sara uniéndose a los coletos y convirtiendo todas sus frustraciones en actos de violencia que complacen a Elkin; ROJAS conoce a JULIÁN, un psicólogo joven y excéntrico que oculta en su garaje del consultorio un viejo auto mercedes averiado, y al descubrir las habilidades de ROJAS para la mecánica, le hace una propuesta: si logra arreglar el motor, le heredará el auto cuando cumpla la mayoría de edad. El carro averiado causa curiosidad en el barrio, y Elkin planea robárselo como su primer gran golpe. Pronto se pone en evidencia la caridad vacía del propio JULIÁN, que incumple su promesa y prefiere negarle a ROJAS su amistad para no poner en riesgo su reputación; por su parte, Elkin resulta ser un traidor que aprovecha la cercanía que FRANCISCO logra con Sara para tratar de seducirla. Ambos jóvenes, que acaban de ser defraudados por sus respectivos protectores, encuentran motivos para cometer el mismo delito en venganza. Al final el carro averiado es robado y se adentra en la carretera, sin que sepamos cuál de los dos adolescentes es responsable; aunque uno haya descubierto su lado más oscuro, y el otro un camino a la redención, cualquiera de los dos tiene el potencial de ser culpable o inocente. Las lecciones que recibieron, impartidas con soberbia o labradas con crueldad, moldearon su identidad, pero nunca los condenaron a un único destino.