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Oda a los gatos

Hoy recordamos, a través de 6 poemas, a estos animales que, aunque domésticos, representan la vida silvestre.

Redacción Canal Trece
08 Ago 2019 3:46:46 PM

Foto: Pixabay. 

A un gato

Jorge Luis Borges

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Gatos

Darío Jaramillo Agudelo

Sabiduría del gato:
hacer pereza todo el día sin llegar nunca al tedio.
Materialización del gato:
cuando el gato se convierte en materia, saca las uñas.
Astucia del gato:
fingir que es un animal doméstico.
Silencio del gato:
los gatos guardan todos los secretos de la noche.
Misterios del gato:
todo en el gato es misterioso.

También puedes leer: En el día internacional de los gatos celebramos con literatura

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Los gatos de Copenhague

James Joyce

¡Ay! No te puedo enviar un gato de Copenhague
porque no hay gatos en Copenhague.

Hay montones & montones de pescados
y bicicletas pero
no hay gatos.

Tampoco hay policías.

Todos los
policías
Daneses
pasan
el día
en su casa
en cama.

Fumando grandes cigarros daneses
y bebiendo suero de mantequilla
todo el día.

Hay montones y montones de muchachos jóvenes
vestidos de rojo en bicicletas
yendo todo el día
con telegramas
y cartas
y postales.

Todas para los policías
de mujeres mayores que quieren cruzar el camino
y de muchachos que escriben a casa
para más dulces
y muchachas que quieren saber
algo acerca de la luna.

Los policías las leen todas en la cama,
fumando todo el tiempo
y bebiendo suero de mantequilla.

Después dan sus órdenes
y los muchachos de rojo
regresan para decirles a todos
justamente qué hay que hacer.

Cuando vuelva a Copenhague otra vez
traeré un gato y les mostraré
a los daneses cómo se puede cruzar el camino
sin instrucciones
de un policía.

Y será mucho más barato
(¡piensa en ello!)
para un gato
enseñarles
QUÉ HACER.

Imagínate un gato quedándose
todo el día
en cama
¡FUMANDO CIGARROS!

Y por el suero de mantequilla
ningún gato
lo bebería.

Pero hay
un montón de pescado
para ellos.
¿Qué piensas de esto?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Gato

José Emilio Pacheco

Ven, acércate más.
Eres mi oportunidad
de acariciar al tigre
y de citar a Baudelaire.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Gato negro a la vista

Gonzalo Rojas

Gato, peligro
de muerte, perversión
de la siempreviva, gato bajando
por lo áspero, gato de bruces
por lo pedregoso en ángulo recto, sangrientas
las úngulas, gato gramófono
en el remolino de lo áfono, gato en picada
de bombardero, gato payaso
sin alambre en lo estruendoso
del Trópico, arcángel
negro y torrencial de los egipcios, gato
sin parar, gato y más gato
correveidile por los peñascos, gato luz,
gato obsidiana, gato mariposa,
gato carácter, gato para caer
guardabajo, peligro.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Un gato en un piso vacío

Wislawa Szymborska

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
cómo debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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