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Cultura

Entre líneas: escenas improvisadas y cambios de guión en el cine (y una ñapa de televisión)

Lo que vemos en las pantallas, a veces, dista mucho de las primeras ideas de una historia.

Redacción Canal Trece
29 Abr 2020 10:37:37 AM

¿Conoces la historia de Juan Topo, el desventurado personaje de los Simpson? Hace pocos días, uno de los ex libretistas de la serie, reveló un poco del pasado del personaje. 

Tras esquivar un puño, quitarle su Ferrari a Rainier Wolfcastle y besar a su novia rubia, Juan Topo le gana una mano de póker al Gordo Tony. Luego, va a buscar a su hermano gemelo, Etienne, para pedirle el porcentaje que le corresponde por herencia. En una intensa pelea con espadas, Juan Topo es derrotado y habla con Dios, quien le da una nueva oportunidad para ir al cielo. Sin la rubia, la herencia ni el Ferrari, Juan Topo busca los centavos para regresar en bus a su casa, pero Bart pasa a toda velocidad y le tumba sus monedas a una alcantarilla

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Si no recuerdas haber visto esa escena en los legendarios Simpsons, es porque nunca salió al aire. Ni siquiera se animó, pero toda la secuencia estaba escrita, como reveló el pasado 14 de abril Josh Weinstein, el ex libretista de la serie, para celebrar el aniversario 24 del episodio ‘22 Películas Cortas sobre Springfield’. 

Pero este es un caso excepcional, aunque demuestra la creatividad de los entonces escritores de la longeva serie, pues lo usual es que los guiones dejen campo a la improvisación del actor y de la escena. De hecho, momentos icónicos del cine nunca fueron escritos, como cuando el personaje de Humphrey Bogart brinda con “Esta va por ti, muñeca” ('Here’s looking at you, kid', en inglés) con Ingrid Bergman, en la clásica ‘Casablanca’ (1942). 

Ad Libitum

La locución latinaad libitumsignifica “a voluntad”, que es como muchos directores y actores prefieren construir sus escenas y personajes, más que atarse rigurosamente a un guion. Aunque es imposible de notar en las versiones finales, son muchos los casos de escenas icónicas que tienen un componente importante de improvisación.

Así ocurre en la extraña “¿Quién quiere ser John Malkovich?”, película que decidió dejar la toma en la que un extra borracho le lanza una lata de cerveza al protagonista y le grita: “¡Piensa Rápido, Malkovich!”. Aunque este ejemplo palidece frente la discurso improvisado de Orson Welles en ‘El Tercer Hombre’: “En Italia, en 30 años bajo los Borgia, tuvieron guerra, terror, asesinato y derramamiento de sangre, pero produjeron a Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza tuvieron amor fraternal, tuvieron 500 años de democracia y paz, y ¿qué produjo eso? El reloj cucú”. 

Uno de los ejemplos más recientes de estas escenas improvisadas es la muerte de Spiderman en Avengers: Infinity War. La indicación que los directores le dieron a Tom Holland para la escena fue que lo hiciera como si no estuviera listo para morir. Así, el actor llegó a las líneas que hicieron llorar a más de uno en la película: “No me siento bien. No me quiero ir, señor Stark”.

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Como estos, hay otras líneas clásicas en películas famosas. “Vas a necesitar un bote más grande” en Tiburón, “Acá está Johnny” en El Resplandor y la impresionante escena frente al espejo que improvisó completa Robert de Niro para ‘Taxi Driver’: “¿You talkin’ to me?”.

A ciegas:

A veces no son escenas ni líneas las que se improvisan, sino buena parte de la película pues, por las vicisitudes de la industria, puede que una reducción de impuestos favorable acelere mucho la producción de una película, lo que impide que ni siquiera un borrador del guión esté terminado. Este es el caso, por ejemplo, de la tercera parte de Hombres de Negro (2012), como reveló su diseñador de efectos de maquillaje, Rick Baker a Den of Geek.

Esto le presentó varios problemas a Baker pues muchas veces, cuando su trabajo en diseño iba avanzado para una escena específica, le informaban que ya no iba, que había cambiado. Incluso, reveló que había un guionista en el set, escribiendo las líneas casi al tiempo que las decían.  

Algo muy similar pasó con Iron Man (2008). El coprotagonista de la película, Jeff Bridges, admitió que aunque la historia estaba escrita, cuando los actores llegaban al set, no tenían líneas que decir. Entonces, llamaban a los libretistas para preguntar si tenían ideas, mientras todo el equipo esperaba. 

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Para Alien 3 (1992), cuya caótica realización está documentada en el documental de 2003, ‘Wreckage and Rage’, el primer director -Vincent Ward- de la película había construído los inmensos sets de la prisión gótica de la película. Pero una serie de peticiones de Fox que Ward se negó a cumplir, resultaron en su despido y eventual contratación de David Fincher quien, para su debut como director, tuvo que adaptar su libreto a muchos de los sets que ya existían, como confirmó la protagonista Sigourney Weaver a la revista Empire. 

Aunque estas son ejemplos claros de cómo improvisar (con éxito), Hollywood también exige que sus historias se adapten a los consumidores. Así pasó con una historia íntima pensada como un drama de misterio por su escritor Scott Rosenberg, que se transformó en la explosiva ‘Riesgo en el aire’ (1997), protagonizada por Nicolas Cage. A veces, los cambios van en la dirección opuesta a la acción, como pasó con ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’, cuyo guión de Andy Kaufman tenía muchos más elementos futuristas de los que se ven en la película, pues decidió enfocar su historia en la relación, más que en los recuerdos.

La historia de un exsoldado israelí que se aleja de la violencia pareció la premisa perfecta para una película protagonizada por Arnold Schwarzenegger quien, en 1985, hizo Commando, basada en esa idea de Jeph Loeb, quien reconoció luego que esa no fue película que él pensó. En cambio, J. F. Lawton, guionista de ‘Mujer Bonita’, quedó encantado con el resultado final que le dio Disney a su historia sobre la relación fracasada que sostienen una prostituta y un empresario.